El negacionismo climático llega a la EPA: ¿quién borra la ciencia del cambio climático en EE.UU.?
El gobierno estadounidense y la manipulación política del conocimiento científico: un análisis sobre la eliminación de los combustibles fósiles como causa del cambio climático del sitio web oficial de la EPA
Un cambio inquietante en la narrativa oficial
Durante décadas, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) ha sido una de las fuentes gubernamentales más consultadas para la educación ambiental y la concienciación sobre el cambio climático. Sin embargo, en un movimiento que ha sido calificado de alarmante por la comunidad científica, la agencia ha eliminado recientemente toda mención al papel de los combustibles fósiles en el calentamiento global de su página web oficial sobre las causas del cambio climático.
Este giro ha provocado una oleada de reacciones negativas por parte de expertos, exfuncionarios de la agencia y climatólogos de renombre. ¿Qué implica este cambio? ¿Quién se beneficia y quién pierde cuando se oculta información crítica sobre el futuro del planeta?
¿Qué ha cambiado exactamente?
En lugar de señalar como causa principal de las alteraciones climáticas la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural, ahora la web de la EPA menciona únicamente causas naturales: cambios en la órbita terrestre, actividad solar, erupciones volcánicas y variaciones en el dióxido de carbono natural. Aunque se reconoce brevemente que las causas naturales no explican por sí solas los cambios actuales del clima, se ha eliminado el nexo directo con la actividad humana.
Este cambio ha sido detectado gracias a versiones archivadas de la web por el “Wayback Machine”, que permite comparar qué información ha sido eliminada o modificada. Una versión de octubre del sitio afirmaba claramente:
"Desde la Revolución Industrial, las actividades humanas han liberado grandes cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera, alterando el clima de la Tierra."
Hoy, esa parte ha desaparecido.
Científicos alzan la voz
La reacción de la comunidad científica ha sido inmediata y tajante. Daniel Swain, climatólogo de la Universidad de California, expresó que el sitio ha pasado de ser un recurso educativo fundamental a un ejemplo flagrante de desinformación institucionalizada:
"Ahora está completamente equivocado. Era una de las mejores páginas de acceso fácil sobre cambio climático que existían en EE. UU. para educadores y público general.”
Jane Lubchenco, oceanógrafa y directora de la NOAA bajo Barack Obama, criticó el movimiento como un atentado contra la transparencia:
“Es indignante que nuestro gobierno oculte información y mienta. La gente tiene derecho a saber la verdad sobre lo que afecta a su salud y seguridad.”
El consenso científico es abrumador
No hay debate entre científicos serios sobre las causas humanamente inducidas del cambio climático. De hecho, estudios recientes apuntan a que el 100% del calentamiento global observado desde mediados del siglo XX se debe a la actividad humana. En palabras de Marcia McNutt, geofísica y presidenta de la Academia Nacional de Ciencias:
“Numerosos informes confirman que el clima está cambiando como resultado de actividades humanas. Es esencial que el público tenga acceso a todos los hechos.”
Estos informes provienen no sólo de organismos académicos independientes, sino también de entidades internacionales como el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que en su último ciclo de evaluación concluyó con una certeza del 95% que la mayor parte del aumento de temperatura global se debe a emisiones humanas.
¿Qué esconde la EPA (y por qué)?
Lee Zeldin, actual director de la EPA designado por la administración de Donald Trump, explicó en un comunicado que:
"La EPA actual se concentra en proteger la salud humana y el medio ambiente, no en agendas políticas de izquierda ni cultos climáticos.”
Al mismo tiempo, la agencia culpa problemas técnicos cuando los usuarios intentan acceder a recursos archivados. Al hacer clic en “explore resources”, el sitio redirige a una página de error sintáctico, lo cual impide acceder a información científica histórica crucial.
Para Jeremy Symons, exasesor climático de la EPA, este cambio es comparable con negar una verdad médica ampliamente probada:
“Ignorar la contaminación por combustibles fósiles como la fuerza impulsora detrás del cambio climático es como fingir que los cigarrillos no causan cáncer de pulmón.”
Activismo político sobre la ciencia
El negacionismo climático no es nuevo en EE. UU. Ya durante su presidencia, Donald Trump calificó el cambio climático de mito chino. En uno de sus movimientos más controversiales, retiró a su país del Acuerdo de París en 2017 (reincorporado bajo la administración Biden). Además, según FactCheck.org, durante su presidencia se retiraron o alteraron más de 600 documentos relacionados con el medio ambiente.
Este tipo de censura institucionalizada no sólo retrasa las acciones climáticas, sino que socava la confianza ciudadana en los organismos públicos encargados de velar por la salud ambiental del país.
Educación ambiental bajo amenaza
Muchos educadores y organizaciones no gubernamentales utilizan los recursos online de la EPA para elaborar programas escolares, conferencias y campañas de concienciación. Al borrar o tergiversar información verificada científicamente, se está reduciendo la alfabetización ambiental en las generaciones más jóvenes.
El problema no es ideológico: es ético y educativo. El derecho al conocimiento veraz y a tomar decisiones informadas sobre el futuro del planeta se ve seriamente comprometido cuando la información científica verificada es sustituida por propaganda política.
Estados Unidos ante el espejo internacional
Mientras que Europa, Canadá, China y otras potencias globales avanzan en políticas medioambientales, EE. UU. da un giro hacia el oscurantismo institucional. En palabras de Christie Todd Whitman, exgobernadora republicana y antigua directora de la EPA bajo George W. Bush:
“Puedes negarte a hablar de ello, pero no hace que desaparezca. Y lo estamos viendo. Todo el mundo lo está viendo. Francamente, damos vergüenza.”
El coste de esta involución es alto: la pérdida de liderazgo global, el retroceso tecnológico en energías limpias, y el debilitamiento de la credibilidad científica de una de las naciones más influyentes del planeta.
¿Qué podemos hacer como ciudadanos?
- Apoyar iniciativas civiles que exijan transparencia climática.
- Difundir recursos alternativos como el de la NASA o el IPCC.
- Fomentar la educación crítica en las aulas y en el hogar.
- Votar por líderes políticos que respeten la evidencia científica.
No es exagerado decir que el futuro del planeta depende de decisiones que se toman hoy en servidores gubernamentales, y que borrar un párrafo de una web puede tener repercusiones de proporciones masivas.
Una batalla entre hechos y fe política
En última instancia, borrar la ciencia no borra la realidad. El planeta seguirá calentándose con consecuencias cada vez más graves: sequías, incendios, inundaciones, migraciones climáticas, crisis alimentarias. La humanidad necesita gobiernos que enfrenten los hechos, no que los editen.