Entre acusaciones, presupuestos y conflictos políticos: el NDAA 2026 y su reflejo del poder legislativo en EE.UU.

El proyecto de ley de defensa que va más allá de lo militar: vigilancia a Trump, sanciones, apoyo a Ucrania, y lo que dice sobre el rumbo de la política estadounidense

$900 mil millones. Esa es la cifra con la que la Cámara de Representantes de EE.UU. podría aprobar esta semana su nueva National Defense Authorization Act (NDAA), o Ley de Autorización de Defensa Nacional 2026. Sin embargo, el contenido de este abultado presupuesto revela mucho más que compras militares y aumentos salariales. Expone las grietas ideológicas del Congreso, la influencia continua de Donald Trump en la política exterior y una lucha de poder que trasciende batallas armadas.

“Fuerza a través de la paz”: el sello Trump en el Pentágono

El presidente republicano de la Cámara, Mike Johnson, elogió la ley afirmando que "cumple la promesa de Trump de paz a través de la fuerza". Pero esa supuesta filosofía se manifiesta hoy más como una imposición ideológica que como una política de defensa consensuada. La NDAA 2026 incorpora elementos clave de las órdenes ejecutivas de Trump, incluso medidas controvertidas como:

  • Eliminación de oficinas y programas de diversidad en el Pentágono.
  • Recortes de hasta $1.6 mil millones a iniciativas relacionadas con el cambio climático.
  • Exclusión de la cobertura de fertilización in vitro (IVF) en los seguros de salud para militares activos.

Como dijo la congresista Sara Jacobs (Demócrata, CA): “Es un movimiento egoísta y cruel contra personas que han servido y sacrificado tanto por nosotros.”

Guerra contra los cárteles: ¿operaciones secretas o crímenes de guerra?

Uno de los puntos más controvertidos del proyecto es la exigencia del Congreso de obtener videos sin editar de ataques estadounidenses contra presuntos barcos de narcotráfico, especialmente tras el incidente del 2 de septiembre frente a la costa de Venezuela. Según informes, tropas dispararon a sobrevivientes aferrados a las ruinas de su lancha destruida.

Expertos legales y algunos demócratas sostienen que estas acciones podrían violar el derecho internacional humanitario. El Congreso amenaza con retener el 25% del presupuesto de viajes del secretario de Defensa Pete Hegseth si no se entregan las grabaciones y las órdenes detrás de cada ataque.

Ucrania recibe apoyo... con condiciones

Mientras que Donald Trump ha sembrado dudas sobre su respaldo a Ucrania, el Congreso autorizó $400 millones por año durante los próximos dos años para fabricar armamento destinado a Kiev. Aunque esta ayuda representa solo una fracción del total requerido por Ucrania para frenar la invasión rusa, es un gesto importante en medio de crecientes tensiones políticas internas.

El proyecto también exige que el Pentágono restablezca la asistencia de inteligencia para Ucrania, pausada por la administración Trump durante semanas en 2024. Esto refleja una voluntad en el Congreso de limitar lo que consideran decisiones de política exterior imprudentes.

Compromisos con Europa y Corea... ¿hasta cuándo?

La NDAA 2026 trata de reafirmar alianzas estratégicas permanente en Europa y Asia. Establece:

  • Un mínimo de 76,000 tropas y equipos principales en suelo europeo, excepto que se consulte con la OTAN.
  • Mantenimiento de al menos 28,500 tropas en Corea del Sur.

Esta cláusula es una respuesta directa al discurso anti-OTAN de Trump, quien ha criticado duramente a los aliados europeos por supuestamente "vivir a costa del poderío estadounidense".

El fin legal de la guerra en Irak: ¿tarde pero necesario?

Más de 20 años después del inicio de la invasión, el Congreso ha incluido la revocación de la resolución de 2002 que autorizaba la guerra en Irak. Aunque esta resolución había quedado obsoleta, fue invocada por Trump para justificar el ataque con drones que mató al general iraní Qassim Soleimani en 2020.

Eliminarla formalmente significa enviar un mensaje simbólico y legal: el Congreso no quiere más excusas para conflictos militares sin su aprobación explícita.

Cambios en Siria: ¿perdonando a Assad... o a su sucesor?

La NDAA incluye una medida para derogar las sanciones más severas impuestas a Siria bajo la Caesar Syria Civilian Protection Act. Aunque muchas de estas sanciones ya habían sido suspendidas por Trump, su revocación definitiva requiere acción legislativa.

Esto ocurre en un contexto de cambio de liderazgo: el presidente Ahmed al-Sharaa reemplazó a Bashar al-Assad tras una insurgencia exitosa. Muchos en el Congreso creen que levantar sanciones podría permitir inversiones claves para la reconstrucción de Siria, aun si la estabilidad regional sigue siendo precaria.

Presupuesto, diversidad y cambio climático: el nuevo campo de batalla ideológico

El proyecto recorta fuertemente dos áreas en las que el Pentágono había invertido de forma estratégica:

  • 1.6 mil millones menos para planificación y adaptación al cambio climático, pese a que informes del Departamento de Defensa han advertido sobre los riesgos de bases inundadas y huracanes cada vez más intensos.
  • $40 millones eliminados para oficinas y capacitaciones en equidad, diversidad e inclusión.

El cargo de Chief Diversity Officer fue suprimido por completo, alineándose con las políticas de reducción de DEI (diversity, equity, inclusion) de la administración Trump. Algunos analistas alertan que estas acciones podrían minar los esfuerzos para tener un ejército más representativo e inclusivo.

Una ley de defensa que expone fracturas internas

Tradicionalmente, la NDAA ha sido considerada una de las pocas leyes eminentemente bipartidistas. No obstante, el documento actual muestra fisuras profundas:

  • La exclusión de cobertura de IVF, el tema de los ataques a cárteles y los recortes a políticas progresistas han generado dura oposición demócrata.
  • Inclusiones como el apoyo a Ucrania o el mantenimiento de bases militares en Europa fueron luchadas por demócratas moderados y republicanos tradicionales, confrontando la línea trumpista.

Además, muchas de estas cláusulas tensionan el equilibrio entre el poder ejecutivo y el legislativo: el Congreso exige supervisión directa sobre decisiones del Pentágono, en especial si sospechan que se usan recursos con motivaciones políticas.

Una versión moderna del “gobierno paralelo”

En el trasfondo, el proyecto parece ser una especie de campo de batalla sobre cómo será la política exterior, militar e interna en el futuro inmediato. ¿Defenderá EE.UU. democracias en crisis o se replegará protegiendo solo sus fronteras? ¿Tendrá un ejército diverso y adaptado al cambio climático, o volverá a estructuras tradicionales? En muchas formas, el NDAA 2026 no solo legisla defensa: define la narrativa del poder entre los dos partidos.

Como dijo el general retirado Mark Hertling en 2023: “Un presupuesto militar no se mide solo en armas. Es una expresión de prioridades estratégicas, éticas y societarias”.


El NDAA de este año revela más de lo que muchos esperaban. Y aunque aún deberá pasar por la votación en el Senado y la firma presidencial, lo aprobado por la Cámara ya nos dice mucho: la defensa nacional es hoy, más que nunca, política domesticada.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press