La guerra invisible: cómo Reino Unido y Occidente enfrentan la desinformación rusa y china

Ante un nuevo frente en la era digital, Europa y sus aliados aumentan sanciones y medidas contra los ataques híbridos que amenazan la democracia

Una amenaza del siglo XXI: la guerra informativa

Desde campañas de desinformación en redes sociales hasta ciberataques incesantes, los países occidentales están enfrentando un tipo de guerra que no se libra con tanques ni misiles, sino con bits, algoritmos e inteligencia artificial. En un contexto en el que la invasión a Ucrania por parte de Rusia todavía sacude al tablero geopolítico global, el Reino Unido ha tomado medidas drásticas para enfrentar lo que considera una ofensiva informativa organizada por estados extranjeros, liderados por Rusia y China.

En una declaración contundente, la ministra de Exteriores Yvette Cooper afirmó en Londres que “Occidente debe elevar su nivel de respuesta ante las amenazas híbridas impulsadas por estados malintencionados”. En el marco del centenario de los Tratados de Locarno —un símbolo de la cooperación internacional tras la Primera Guerra Mundial—, Cooper subrayó lo que considera una batalla crítica en la defensa de la democracia: la información veraz contra la desinformación manipulada.

Sanciones británicas: golpeando a la propaganda en su base

El Reino Unido ha anunciado sanciones específicas contra entidades rusas vinculadas con el espionaje y la difusión de falsedades. Entre los sancionados se encuentran:

  • Rybar, un canal de Telegram ampliamente utilizado para difundir información militar prorrusa en Ucrania.
  • La Fundación para el Apoyo y Protección de los Derechos de los Compatriotas en el Extranjero, descrita por agencias de inteligencia europeas como un “frente del GRU” (la inteligencia militar rusa).
  • El Centro de Experiencia Geopolítica, liderado por el ideólogo ultranacionalista Aleksandr Dugin, considerado uno de los cerebros detrás del expansionismo ruso contemporáneo.

Asimismo, el Reino Unido amplió su acción al ámbito digital global, sancionando a dos empresas con sede en China acusadas de “actividades cibernéticas indiscriminadas” contra el territorio británico y sus aliados.

¿Qué son las amenazas híbridas?

Las amenazas híbridas combinan métodos convencionales y no convencionales —militares, económicos, informativos— con el fin de desestabilizar países y erosionar sus instituciones democráticas. La desinformación es una de las herramientas más eficaces: su bajo costo, su rápida propagación digital y su capacidad de polarizar a la sociedad la convierten en un arma ideal en este nuevo tipo de confrontación.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ya reconoció estas amenazas como una de sus prioridades de seguridad. De hecho, existen unidades dedicadas en países como Estonia o Finlandia para contrarrestar deepfakes, bots automatizados e influencias externas en períodos electorales.

Rusia y la lucha por el relato

Desde 2014 —con la anexión de Crimea— el aparato informativo ruso ha intensificado su presencia global, aprovechando plataformas accesibles como YouTube o Telegram. Según informes del Atlantic Council y del Center for European Policy Analysis (CEPA), Moscú ha invertido más de $1.3 mil millones en medios como RT y Sputnik desde 2015, todos con agendas claras de defender las políticas del Kremlin y sembrar duda sobre las intenciones occidentales.

Uno de los focos recientes ha sido difundir información manipulada sobre el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y su esposa, difundiendo teorías de conspiración y contenidos generados mediante inteligencia artificial que cuestionan la legitimidad del liderazgo ucraniano frente a la invasión.

La sombra de China en el ciberespacio

China, aunque menos mediática que Rusia en este contexto, ha demostrado tener herramientas poderosas para el ciberespionaje y la manipulación informativa. El informe de Microsoft Threat Intelligence de 2023 advirtió de un incremento del 30% en ataques digitales atribuidos a grupos chinos como Hafnium y Volt Typhoon, focalizados en infraestructuras críticas y think tanks occidentales.

Uno de los casos más graves fue el hackeo a la cadena MSFT Exchange Server en 2021, el cual vulneró información confidencial de miles de organizaciones en todo el mundo. En este contexto, las dos empresas chinas sancionadas por Londres estarían implicadas en campañas similares, dirigidas contra agencias gubernamentales, universidades y empresas de defensa.

El papel de la inteligencia artificial en la desinformación

Una de las novedades más desconcertantes es el uso cada vez más sofisticado de inteligencia artificial generativa por parte de estos actores estatales. La IA permite generar imágenes y videos falsos —los llamados deepfakes— con una calidad tan alta que se vuelven indistinguibles del contenido real.

El Centro de Excelencia para la Contraamenaza Híbrida de la Unión Europea detectó en 2023 más de 40 campañas de desinformación con contenido generado por IA, principalmente destinado a socavar el apoyo de la opinión pública europea hacia Ucrania. Estas campañas no solo se limitan a noticias falsas, sino que modelan algoritmos para amplificar el alcance de la desinformación mediante interacciones orgánicas falsas.

Casos concretos: Moldavia, Ucrania, Reino Unido

Durante las recientes elecciones en Moldavia, numerosos sitios web falsos replicaron identidades de medios reales para publicar encuestas fraudulentas, noticias falsas y supuestas revelaciones sobre candidatos pro-occidentales. Esta operación levantó alarmas en Bruselas y Kiev, que reconocen en estos eventos una especie de “campo de pruebas” para futuras campañas más agresivas en países miembros de la UE o aliados de la OTAN.

En Reino Unido, los servicios de inteligencia han identificado campañas orientadas a influir en debates internos, como el Brexit, las políticas energéticas o la asistencia militar a Ucrania. Uno de los ejemplos recientes es la circulación de videos falsos de supuestas declaraciones del Partido Laborista contrarias a la OTAN, cuyo objetivo era sembrar discordia entre el electorado.

Trump, la OTAN y el factor de incertidumbre estadounidense

En este delicado momento, las declaraciones del expresidente Donald Trump han añadido incertidumbre geopolítica. Trump ha puesto en cuestión la vigencia del compromiso estadounidense con la defensa mutua estipulada en el artículo 5 de la OTAN, algo que los aliados europeos no han tomado a la ligera.

Sin embargo, Cooper aseguró que en reuniones recientes con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, los compromisos con la defensa colectiva de la alianza transatlántica se mantienen sólidos. La unidad frente a la desinformación se convierte entonces en un mecanismo de supervivencia democrática.

¿Hacia una defensa digital colectiva?

Los expertos en seguridad informan que, en esta nueva era, el concepto de defensa ya no puede limitarse al ejército. Es necesario construir estructuras de resiliencia digital, imponer sanciones inteligentes y fomentar una ciudadanía capaz de detectar manipulación informativa.

Esto incluye propuestas como:

  • Verificación de hechos en tiempo real con IA por plataformas sociales.
  • Educación mediática en escuelas y universidades.
  • Marco normativo internacional que prohíba el uso de deepfakes políticos en elecciones.
  • Cooperación reforzada entre G7 y OTAN para responder coordinadamente a ciberataques.

Tal como ocurrió en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo democrático debe volver a reinventar sus mecanismos de protección colectiva —esta vez, para salvaguardar la verdad.

El precio de la indiferencia

La historia demuestra que las democracias que ignoran los signos de manipulación y ataque desde el exterior terminan erosionadas desde dentro. La idea de una guerra sin balas ni bombas puede parecer intangible, pero sus consecuencias se sienten en las urnas, en los parlamentos y en la confianza ciudadana.

Por ello, la visión expresada por Reino Unido no solo es una advertencia: es una invitación a redefinir qué entendemos por seguridad nacional y a reconocer que, en este siglo, quien controla la narrativa puede controlar el destino de las naciones.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press