¿Crisis o ajuste? El rompecabezas económico de EE. UU. y China al cierre de 2025

La Reserva Federal se enfrenta a decisiones complejas mientras China lidia con los límites de su modelo de crecimiento exportador

Una encrucijada para la Reserva Federal

Con la economía de Estados Unidos desacelerándose y la inflación aún por encima del objetivo del 2%, la Reserva Federal (Fed) está entrando en un período clave. Todo indica que próximamente reducirá su tasa de interés de referencia a alrededor del 3.6%, marcando el tercer recorte consecutivo y el nivel más bajo en casi tres años. Pero más allá del movimiento inmediato, el verdadero interés está en qué señales enviará el presidente de la Fed, Jerome Powell, sobre los próximos pasos.

En un contexto de datos económicos limitados —producto de una paralización gubernamental que ha retrasado reportes clave de empleo e inflación—, la Fed se enfrenta a una falta inusual de información para tomar decisiones. “Preferirían esperar a marzo y observar algunos informes inflacionarios más”, explicó Tom Porcelli, economista jefe de Wells Fargo.

División interna y presión política

La junta de 19 miembros de la Fed está dividida. Mientras algunos respaldan una política monetaria más flexible para estimular el empleo, otros quieren mantener las tasas elevadas hasta que la inflación esté completamente bajo control. Esto genera una atmósfera tensa de incertidumbre, amplificada por la perspectiva de cambio de liderazgo: el mandato de Powell termina en mayo y el presidente Donald Trump elegirá a su sucesor.

Trump ha dejado claro su deseo por tasas de interés más bajas. Al ser consultado sobre si la reducción inmediata de las tasas será un requisito para elegir al nuevo presidente de la Fed, respondió: “Sí”. Uno de los candidatos más probables es Kevin Hassett, asesor económico cercano a Trump, quien ha sido partidario de recortes antes, aunque recientemente mostró una postura neutral: “Debemos observar los datos”, dijo en CNBC.

Impacto en los bolsillos y el mercado

Para los estadounidenses, las tasas más bajas podrían significar menores costos para obtener hipotecas, financiar vehículos o realizar compras mayores. Aunque, en el caso de las hipotecas, también influyen otros factores de mercado. En cualquier caso, la dirección que tome la Fed impactará directamente en el costo de vida y en las oportunidades de financiamiento a corto y mediano plazo.

China: el gigante exportador que se vuelve insostenible

Mientras tanto, en la otra orilla del Pacífico, China enfrenta sus propios desafíos. El Fondo Monetario Internacional (FMI), en voz de su directora gerente, Kristalina Georgieva, ha advertido a Pekín que debe dejar atrás su dependencia del crecimiento impulsado por las exportaciones. “China es demasiado grande para seguir dependiendo de las exportaciones”, dijo durante su visita a Beijing.

En 2025, el superávit comercial de China superó el billón de dólares, un récord histórico. Aunque sus ventas a Estados Unidos han caído por las tarifas impuestas durante el mandato de Trump, el gigante asiático ha compensado dirigiéndose a mercados en África, América Latina, el sudeste asiático y Europa. Aun así, la descompensación entre exportaciones e importaciones ha generado tensiones con socios comerciales importantes, especialmente en la Unión Europea.

El talón de Aquiles: el consumo interno

La gran paradoja es que China posee uno de los mercados internos más grandes del planeta, pero no lo está utilizando a su favor. El gobierno ha intentado fomentar el consumo nacional varias veces, especialmente después del parón pandémico. Sin embargo, factores como la pérdida de ingresos, el desempleo y la grave crisis del sector inmobiliario han reducido la confianza y el gasto de sus ciudadanos.

El FMI ha recomendado implementar políticas integrales para estimular el consumo, incluyendo incentivos fiscales, mejora de redes de seguridad social y mayor inversión pública en servicios. Aun con tasas de crecimiento próximas al 5%, la economía china debe lidiar con una moneda debilitada (el yuan) y la caída del valor del patrimonio familiar, lo que disminuye la demanda por importaciones e incrementa el desequilibrio comercial.

Los riesgos de una política industrial agresiva

Pekín ha apostado por la expansión de industrias avanzadas, como robótica, autos eléctricos y fabricación de baterías. Según Morgan Stanley, China podría alcanzar un 16.5% de participación en el mercado global de exportaciones para 2030. Pero incluso los logros tecnológicos pueden volverse en su contra si no se acompañan de una adecuada planificación. Por ejemplo, la sobreproducción en el sector automotriz ha comenzado a generar alarmas sobre eficiencia y rentabilidad.

La presión para mantener el liderazgo industrial puede entrar en conflicto con la necesidad de incrementar el valor agregado interno, especialmente en términos de consumo y servicios. La necesidad de “rebalanceo” económico ya fue ampliamente reconocida durante un encuentro de alto nivel en octubre y se convierte en el nuevo mantra del Partido Comunista: menos infraestructura y más consumo interno sostenido.

¿Desacople financiero global?

Ambas potencias, aunque entrelazadas económicamente, parecen avanzar hacia modelos divergentes: Estados Unidos se debate entre estimular la economía vía tasas más bajas y contener la inflación, mientras China lucha por menos dependencia del comercio exterior y mayor desarrollo interno. Pero irónicamente, las decisiones de uno afectan al otro.

Las reducciones en los tipos de interés en EE. UU. podrían debilitar al dólar, haciendo más competitivos a los productos estadounidenses, justamente cuando China enfrenta aceleraciones en su ventaja exportadora por el debilitamiento del yuan. Por otro lado, el eventual estancamiento del consumo chino puede afectar a empresas americanas como Apple, Tesla o Starbucks, que tienen operaciones muy expuestas a esa economía.

¿Qué esperar en 2026?

El panorama económico global para 2026 está marcado por incertidumbre política y financiera. En Estados Unidos, la llegada de un nuevo presidente de la Fed podría redefinir completamente la política monetaria, y el resultado electoral también será decisivo. En China, el éxito o fracaso de su estrategia para dinamizar la demanda interna será crucial para mantener su crecimiento sin provocar tensiones globales ni burbujas internas.

En palabras de Georgieva: “El mundo necesita que China crezca, pero necesita también que lo haga de forma equilibrada e inclusiva”. La convergencia entre políticas prudentes y reformas estructurales parece más urgente que nunca.

Así, tanto la Fed como el gobierno chino enfrentan momentos decisivos. La forma en que respondan puede marcar el ritmo económico mundial en los próximos años.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press