El inquietante legado de Michael Jeffries: de ícono de la moda a acusado de tráfico sexual

El exdirector ejecutivo de Abercrombie & Fitch enfrentará juicio por delitos sexuales tras ser declarado mentalmente apto, desatando un nuevo capítulo en una historia que mezcla fama, poder y decadencia

La caída del magnate de la moda

Michael Jeffries, el exdirector ejecutivo de Abercrombie & Fitch, vuelve a ocupar titulares, pero esta vez no por transformar a una marca juvenil en un imperio global, sino por enfrentar acusaciones federales de tráfico sexual e incitación a la prostitución que podrían empañar su legado para siempre.

Una historia que se remonta a décadas de fama y fortuna ha derivado en uno de los casos más escandalosos de altos ejecutivos estadounidenses. Con 81 años y un historial médico que incluye Alzheimer, demencia con cuerpos de Lewy y una lesión cerebral traumática, Jeffries estaba en un limbo judicial clínico. Sin embargo, según una declaración reciente del director interino del Centro Médico Federal en Butner, Carolina del Norte, ahora está considerado “mentalmente apto para enfrentar juicio”.

¿Quién es Michael Jeffries?

Michael Jeffries lideró Abercrombie & Fitch desde 1992 hasta su retirada en 2014. Su paso por la empresa fue tan revolucionario como polémico. Transformó una firma de ropa para excursionistas en una marca icónica con tiendas llenas de música a todo volumen, aromas embriagadores y personal sin camisetas. Bajo su liderazgo, las ventas se dispararon, pero también se acumularon demandas y críticas por prácticas excluyentes y sexualizadas, especialmente por su obsesión con la "belleza ideal".

Pero nada de eso se compara con las acusaciones actuales, que sacan a la luz un lado oscuro de la élite empresarial que frecuentemente pasa desapercibido detrás de las cortinas del lujo.

Las acusaciones: fiestas, modelos y manipulación

La acusación formal contra Jeffries y su pareja, Matthew Smith, describe un esquema de explotación sexual sostenido durante varios años. De acuerdo con la fiscalía, Jeffries, Smith y un tercero, James Jacobson, utilizaron la promesa de una carrera en el modelaje para atraer a jóvenes a sus residencias en ciudades como Nueva York y los Hamptons, donde se celebraban fiestas con drogas y encuentros sexuales bajo presión.

Los cargos federales incluyen tráfico sexual e incitación a la prostitución interestatal. Aunque Jeffries ha plegado no culpable, los cargos recuerdan a patrones de comportamiento que ya habían sido mencionados anteriormente en demandas civiles y reportajes periodísticos que señalaban sus métodos abusivos en la industria de la moda.

Diagnóstico cuestionado: ¿realidad o estrategia legal?

El equipo legal de Jeffries había argumentado que su cliente sufría deterioros cognitivos irreversibles y necesitaba atención médica constante, lo que lo hacía incapaz de comprender los procedimientos judiciales. Alegaron que cuatro especialistas diferentes concluyeron que Jeffries estaba mentalmente incapacitado y no podía ser “restaurado”.

No obstante, un informe del Buró de Prisiones señaló que Jeffries sí está en condiciones de ser juzgado, generando un choque entre versiones médicas y alimentando sospechas sobre posibles tácticas dilatorias de la defensa.

“Un médico del Buró Federal de Prisiones opina de forma diferente”, dijo su abogado, Brian Bieber. “Esperamos con interés que el Juez escuche todas las pruebas médicas y decida cuál es el camino correcto”.

Las víctimas y el reclutamiento

Uno de los aspectos más preocupantes del caso son los mecanismos mediante los cuales se presuntamente captaban a las víctimas. Según los fiscales, los jóvenes eran contactados mediante promesas de trabajo en campañas publicitarias de marcas como Abercrombie, inclusive cuando Jeffries ya no estaba en la empresa.

Según informes, las fiestas organizadas en lujosas propiedades incluían el uso de drogas recreativas y prácticas sexuales que algunos participantes alegan fueron forzadas o manipuladas bajo presión. Estas prácticas, si se prueban en juicio, podrían convertir el caso en un ejemplo emblemático de tráfico de personas entre la clase alta estadounidense.

Abercrombie & Fitch intenta pasar página

Desde la salida de Jeffries en 2014, Abercrombie & Fitch ha intentado desesperadamente distanciarse del legado de su exCEO. Con nuevos directores y campañas centradas en la inclusión y diversidad, la empresa ha adoptado una imagen mucho más progresista y respetuosa.

En un documental de Netflix titulado “White Hot: The Rise & Fall of Abercrombie & Fitch” se muestran las múltiples controversias, incluidas demandas por discriminación racial y problemas de representación. La figura de Jeffries aparece constantemente como arquitecto de una cultura tóxica, centrada en la exclusión estética extrema.

¿Qué puede pasar ahora?

El juicio aún no tiene una fecha definitiva, y el paso siguiente será que el juez escuche las posturas de ambos equipos legales respecto al nuevo informe médico. Si se decide que Jeffries puede enfrentar el proceso, se abrirá una caja de Pandora legal y mediática que podría tener consecuencias más allá del propio acusado.

Insinuaciones de encubrimientos, detalles sobre los métodos de captación, posibles testigos de alto perfil y una estructura de manipulación sistemática podrían ser revelados. En ese contexto, los fiscales buscarán demostrar que no se trata de simples errores o excesos personales, sino de un esquema criminal a gran escala con implicancias graves para la cultura corporativa y la industria de la moda.

Un símbolo de poder impune

Jeffries representa un perfil de ejecutivo que, por su posición, acumuló poder, influencias y protecciones en niveles extraordinarios. Si bien no se trata del primer caso de acusaciones por explotación en altas esferas (piénsese en Jeffrey Epstein o Harvey Weinstein), si Jeffries es declarado culpable, consolidará la idea de que el abuso no desaparece con el retiro o la vejez.

Estos procesos también significan una alerta sobre la necesidad de regular el poder y mejorar los sistemas de denuncia para prevenir que figuras poderosas operen durante años sin consecuencias legales.

El reto de probar el caso

Uno de los desafíos principales para los fiscales será construir un caso sólido basado en testimonios que podrían remontarse a hechos de hace más de una década. Además, deberán contrarrestar el argumento de la defensa sobre la fragilidad mental del acusado.

Casos similares, como el de Epstein, nunca llegaron a juicio; por ello, este proceso judicial reviste importancia histórica. Podría convertirse en uno de los pocos momentos en que la justicia llama a rendir cuentas a una figura de poder tras su retiro.

Una justicia que llega tarde, pero llega

La investigación actual es parte de una nueva ola de acciones penales contra figuras de poder que habrían aprovechado su posición para abusar sexualmente de personas con menos recursos o visibilidad. Aunque muchas de estas acusaciones surgen tarde, lo fundamental es que no queden impunes.

La evolución del caso Jeffries servirá como termómetro de la evolución de la justicia estadounidense frente a delitos sexuales entre la élite. Si bien puede haber dilaciones, evasivas legales o problemas probatorios, los ojos de la opinión pública ahora están más entrenados para observar y exigir justicia aunque esta llegue con décadas de retraso.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press