La cocina italiana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO

El arte de cocinar y compartir en Italia trasciende el plato: tradición, identidad y una historia que ahora es patrimonio de todos

Una distinción que va más allá del paladar

La cocina italiana es, sin duda, una de las más reconocidas y celebradas del mundo. Desde su pizza napolitana hasta pastas como el linguini al pesto genovés, estos sabores han cruzado continentes y conquistado corazones. Pero más allá de sus ingredientes frescos y recetas sabrosas, la gastronomía italiana ha recibido ahora un nuevo y significativo reconocimiento: la UNESCO ha declarado los rituales de preparación y consumo de la cocina italiana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Este hito no se refiere a un plato específico. No se menciona el tiramisú ni la lasaña. Se reconoce algo más profundo: la relación cultural y afectiva que los italianos mantienen con su cocina. Se celebra, por ejemplo, el almuerzo familiar dominical, las comidas festivas, y esa tradición tan entrañable de las abuelas enseñando a sus nietos a formar con cariño cada pedazo de pasta rellena.

La gastronomía como símbolo de identidad

En palabras del profesor Pier Luigi Petrillo, miembro de la campaña italiana ante la UNESCO, "Cocinar es un gesto de amor, una forma en la que nos contamos a los demás y cuidamos de los otros". Esta declaración subraya que la cocina italiana representa mucho más que una suma de recetas: es cultura viva, transmitida en cada comida compartida y cada masa de tortellini preparada con generaciones de enseñanzas.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, también celebró la noticia recordando que "para nosotros los italianos, la cocina no es sólo comida o una colección de recetas. Es mucho más: es cultura, tradición, trabajo, riqueza".

La mesa italiana: un altar cotidiano

El acto de sentarse a comer tiene un peso especial en la vida italiana. En un mundo cada vez más dominado por la comida rápida y el tiempo limitado, Italia desafía esa lógica con almuerzos largos y cenas aún más largas, especialmente en fechas señaladas. Esta pausa alimentaria, ritual y comunitaria, ha pasado de generación en generación, alimentando tanto al estómago como al espíritu.

"Sentarse a la mesa con familiares o amigos es algo que los italianos apreciamos profundamente. Es una tradición de convivencia que no se encuentra en otro lugar del mundo", comenta Mirella Pozzoli, una turista de Lombardía.

Un legado tan diverso como su geografía

Italia es un país con una notable variedad regional, y eso se nota también (y sobre todo) en su comida. El proceso de reconocimiento por parte de la UNESCO destacó varios aspectos clave:

  • El énfasis en la sostenibilidad, con platos que exaltan ingredientes frescos y de temporada, minimizando el desperdicio alimentario.
  • La variedad regional, producto de una rica historia y mezcla cultural, en la que confluyen influencias del norte medieval, el sur árabe, las islas mediterráneas y las ciudades renacentistas.
  • El fuerte componente intergeneracional que se da en la cocina: la transmisión de conocimientos entre abuelos y nietos, madres e hijas, vecinos y chefs en formación.

La gastronomía como patrimonio intangible: más allá de Italia

Italia no es el único país cuyo legado culinario ha sido reconocido por la UNESCO. En 2010, Francia logró el mismo reconocimiento con su "comida gastronómica" como forma cultural de celebrar eventos importantes. También se han sumado la cultura sidrera de Asturias (España), el Ceebu Jen (plato senegalés), la tradición quesera de Minas Gerais (Brasil), entre otras. Actualmente, la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial cuenta con más de 788 elementos en todo el mundo.

El comité de la UNESCO se reúne anualmente para evaluar nuevas inclusiones. Este año, lo hizo en Nueva Delhi, y consideró 53 nominaciones para esta prestigiosa lista.

Italia y su herencia culinaria previa

El país cuenta con otros trece elementos ya en la lista, incluyendo el teatro de marionetas sicilianas y la artesanía de los violines de Cremona. En lo referente a la comida, ya había sido reconocida la dieta mediterránea en 2013 (junto a Grecia, Marruecos y otros países), y en 2017 se celebró específicamente a los pizzaioli napolitanos.

El impacto de este tipo de reconocimientos es real y medible. Según Petrillo, tras la inclusión de la pizza napolitana en 2017, las escuelas acreditadas para formar expertos en pizza crecieron más de un 400%. Aumentó el turismo, la formación en oficios gastronómicos y la venta de productos relacionados.

Del corazón al plato: testimonios de tradición

Francesco Lenzi, pastaio en la popular Osteria da Fortunata en Roma, afirma emocionado: "Para mí, la cocina italiana es lo máximo. Número uno. Nada se le compara. Hay quienes dicen que los espaguetis vienen de China. Puede ser, pero nosotros hicimos de ese fideo un fenómeno mundial".

Cuenta cómo su pasión nació los domingos junto a su nonna, la “reina de la casa” en Camogli, Liguria, donde preparaban raviolis con rodillo de madera. “Eso se me quedó grabado para siempre”, dice con una sonrisa.

Un manual de felicidad: la Biblia doméstica de la cocina italiana

Este 2025 también es testigo del primer lanzamiento íntegro en inglés de "Il Talismano della Felicità", la obra escrita en 1929 por Ada Boni y considerada el libro de cocina más influyente de Italia. Con casi 1,700 recetas, su llegada a las estanterías de Estados Unidos ha sido descrita como "un acto de justicia histórica" por su editor Michael Szczerban.

El Talismano de la Felicidad es un libro que debía pertenecer a todo el mundo”, cuenta Szczerban, quien pasó más de una década intentando obtener los derechos y coordinar su traducción. Esta obra fue el regalo de boda tradicional en muchas familias italianas durante décadas.

Su presentación es sencilla, sin florituras ni medidas exactas. No hay grados Fahrenheit ni gramos precisos. Ada Boni simplemente escribía "un dedo de aceite" o "unas hojas de romero". Su intención era clara: dejar espacio para el instinto, el amor y la costumbre en la cocina.

Más que recetas: una forma de vivir

Lo que une al reconocimiento de la UNESCO con la reedición de este icónico libro es una misma verdad esencial: cocinar no es simplemente preparar comida, sino conectar, preservar y transmitir una forma de ver y vivir la vida. La gastronomía italiana es un vínculo invisible entre miles de pueblos, generaciones e historias. Y ahora, con su lugar en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, este vínculo se reconoce también a nivel mundial.

Como bien decía la autora Lidia Bastianich: “La comida es un conector. La comida es felicidad.”

Este artículo fue redactado con información de Associated Press