Yemen al borde del colapso: separatistas del sur desafían a sus aliados y reconfiguran el equilibrio de poder

El avance del Consejo de Transición del Sur fractura aún más un país devastado por la guerra, con implicaciones geopolíticas críticas para Medio Oriente y el comercio global

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

Un nuevo capítulo en el conflicto yemení

Yemen, un país ya marcado por una guerra civil interminable, vive una nueva sacudida política y militar: el Consejo de Transición del Sur (STC), respaldado por Emiratos Árabes Unidos (EAU), ha tomado control efectivo de dos provincias clave del sur, Hadramout y Mahra. Este movimiento estratégico, centrado en zonas ricas en petróleo, rompe el frágil equilibrio de alianzas anti-Houthi y pone al país más cerca de una división irreversible.

El origen del conflicto: una guerra con múltiples capas

La guerra en Yemen comenzó oficialmente en 2014, cuando los rebeldes hutíes alineados con Irán tomaron la capital, Sanaa, y forzaron al presidente Abd Rabbu Mansour Hadi al exilio. En 2015, Arabia Saudita y EAU intervinieron militarmente con el fin de restaurar el gobierno reconocido internacionalmente. Desde entonces, el conflicto ha degenerado en una guerra “proxy” entre potencias regionales mientras miles de civiles quedan atrapados en el fuego cruzado.

En este panorama complejo, el STC se estableció en abril de 2017 como una organización paraguas de grupos que buscan restaurar la independencia del sur de Yemen, que existió como país soberano entre 1967 y 1990. A pesar de pertenecer al mismo bando que el gobierno internacionalmente reconocido en su oposición a los hutíes, el STC mantiene objetivos divergentes que ahora amenazan con romper ese bloque desde dentro.

¿Qué está en juego en Hadramout y Mahra?

Hadramout es la provincia más grande de Yemen y alberga a PetroMasila, la mayor compañía petrolera del país. La región también representa un punto estratégico al extenderse desde el Golfo de Adén hasta la frontera con Arabia Saudita. Mahra, por otro lado, es crucial por sus puertos marítimos y puntos de paso fronterizos estratégicos con Omán.

La toma de estas provincias por parte del STC no solo altera el equilibrio de poder interno en Yemen, sino que también añade una capa de complicación en los acuerdos futuros de paz en tanto incluyen actores con agendas separatistas.

El papel cuestionado de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos

El avance del STC ha abierto una grieta visible entre los supuestos aliados regionales: Arabia Saudita y EAU. Mientras EAU ha demostrado su respaldo activo al STC con apoyo militar y financiero, Arabia ha manifestado malestar evidente con los últimos movimientos separatistas.

El grupo ha ido más allá de los acuerdos liderados por Arabia Saudita”, afirma Ahmed Nagi, analista del International Crisis Group. La retirada de tropas sauditas de la ciudad de Adén este mes refuerza la idea de una reconfiguración estratégica saudita ante un conflicto que se aleja cada vez más de sus objetivos iniciales.

¿Una segunda guerra dentro de la guerra?

Los enfrentamientos más recientes han sido entre las fuerzas del STC y el ejército yemení leal al gobierno, aliado con la Alianza Tribal de Hadramout, respaldada por Arabia Saudita. Esto supone un giro oscuro, ya que implica conflicto entre jugadores del mismo bando anti-Houthi.

El STC ha aprovechado para expandir su control e incluso ha tomado el palacio presidencial en Adén, que funciona como sede del Consejo de Liderazgo Presidencial. Además, el control del cruce fronterizo con Omán le proporciona una ventaja política y económica considerable, en una región donde el contrabando y comercio informal son moneda común.

Fragmentación institucional y debilitamiento del Estado

El líder del STC, Aidarous al-Zubaidi, también ocupa la silla de vicepresidente del Consejo de Liderazgo Presidencial del gobierno reconocido por la ONU. Esto crea una paradoja institucional: un separatista ocupa un puesto clave en la estructura de gobierno nacional que busca mantener la unidad del país.

Este tipo de contradicciones debilita aún más la estructura estatal y refuerza la percepción de que Yemen se dirige hacia una balcanización de facto, con múltiples autoridades compitiendo por legitimidad y recursos.

Implicaciones geopolíticas para la región y el comercio global

Yemen está ubicado en una de las rutas marítimas más importantes del planeta, cerca del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén y posteriormente el Canal de Suez. Cada día, aproximadamente 6,2 millones de barriles de petróleo transitan por esta vía. Un escenario de conflicto extendido o fragmentación efectiva puede alterar profundamente los flujos comerciales globales.

Además, una Yemen dividida podría convertirse en un polvorín de intereses regionales, con Irán, Arabia Saudita, EAU y actores internacionales tratando de establecer esferas de influencia en zonas distintas del país.

¿Qué sigue para Yemen?

  • Negociaciones futuras: El STC ha reiterado que cualquier solución política debe contemplar el derecho de autodeterminación del sur. Esto complica los intentos de una solución nacional unificada.
  • Intereses energéticos: El acceso a recursos naturales se convierte en un eje de poder y negociación clave. Mientras el norte carece de fuentes petroleras significativas, el sur ahora concentra gran parte de las reservas y medios de extracción.
  • Aparición de nuevos actores armados: La pérdida de confianza en una solución centralizada podría fomentar el surgimiento de grupos armados locales o tribales no alineados, especialmente en regiones periféricas como Mahra o Socotra.
  • Tensión EAU–Arabia Saudita: Las relaciones entre ambas potencias del Golfo se han enfriado en los últimos años y Yemen podría ser el escenario donde esa rivalidad tácita se vuelva explícita.

Una crisis humanitaria lejos de terminar

Desde 2015, Yemen ha sufrido la peor crisis humanitaria del mundo, según la ONU. Más del 70% de la población necesita ayuda humanitaria. El control separatista de zonas clave de producción energética puede agudizar aún más la escasez de combustibles en el norte, así como provocar nuevas oleadas de desplazamientos internos.

Además, la falta de un aparato político cohesionado limita la capacidad del Estado de acceder a ayuda internacional o implementar políticas públicas de alivio.

Una Yemen multipartita

La realidad ya refleja múltiples “Yemen”: uno gobernado por los hutíes desde Sanaa; otro sudista con fuertes aspiraciones separatistas y apoyo de EAU; un tercero, representado por el frágil gobierno internacionalmente reconocido apoyado por Arabia; y por último, regiones tribales que funcionan bajo autonomía de facto.

Yemen se enfrenta a la posibilidad real de ser un país dividido en partes aún más pequeñas, con fronteras líquidas, aliados infieles y enemigos dentro del mismo bando.

¿El fin de Yemen tal como lo conocíamos?

Lo que está ocurriendo en el sur de Yemen podría marcar el inicio de una desintegración permanente de su unidad territorial. Si bien las tensiones entre el norte y el sur no son nuevas, nunca antes las fuerzas separatistas del sur habían logrado extender tanto su influencia sin un contrapeso efectivo.

En este contexto, cualquier conversación de paz que no contemple la realidad del STC como actor político-militar soberano en el sur corre el riesgo de fracasar incluso antes de empezar.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press