Control natal y tributos: El giro inesperado de China en su política de anticoncepción
Un impuesto del 13% a los anticonceptivos en plena crisis demográfica desata debate sobre derechos reproductivos, salud pública y control estatal
Una medida que nadie vio venir
China, conocida durante décadas por sus políticas de planificación familiar estrictas —incluyendo la polémica política del hijo único— ha dado un giro sorprendente. A partir del 1 de enero de 2025, los productos anticonceptivos dejarán de estar exentos de impuestos. Esto incluye píldoras anticonceptivas, condones e incluso dispositivos intrauterinos, que ahora deberán pagar el 13% del impuesto al valor agregado (IVA). De este modo, el país abandona una tradición de más de 30 años de exención tributaria para estos productos.
Esta medida ha generado una oleada de críticas, redes sociales encendidas y preocupación entre expertos de salud pública y derechos reproductivos. Pero, ¿por qué ahora? ¿Qué busca realmente el gobierno chino con esta medida?
Del control natal al incentivo: una historia reciente
Desde la década de 1980 hasta 2015, China impuso la política del hijo único. Este experimento demográfico buscaba frenar el crecimiento poblacional. Las autoridades aplicaron la norma con mano dura: multas, despidos e incluso abortos forzados fueron parte de esta estrategia para controlar las tasas de natalidad.
Sin embargo, el envejecimiento de la población, la caída sostenida en los nacimientos y los crecientes problemas económicos obligaron al gobierno a corregir el rumbo. En 2015 se autorizó tener dos hijos. En 2021, se amplió a tres. Hoy, el Estado no solo promueve tener más hijos, sino que desalienta el uso de anticonceptivos a través de medidas fiscales.
Una población en declive
En 2024, nacieron solo 9.5 millones de bebés en China, en comparación con los 14.7 millones de 2019, según la Oficina Nacional de Estadísticas. Y eso incluso considerando que 2024 era el Año del Dragón, tradicionalmente asociado con buena suerte, lo que suele elevar las tasas de natalidad.
Además, en 2023, India superó a China como el país más poblado del mundo. El desafío de Pekín es claro: revertir una tendencia que amenaza su futuro económico y social.
¿Impuestos para impulsar la natalidad?
En ese contexto, la nueva legislación puede verse como parte de una estrategia del gobierno para fomentar la natalidad. La idea parece sencilla: si se encarece la anticoncepción, menos gente la usará y, por tanto, habrá más nacimientos.
Pero los expertos no están de acuerdo con esta lógica. Qian Cai, directora del Grupo de Investigación Demográfica de la Universidad de Virginia, señala: “El efecto de estos impuestos sobre la fertilidad será muy limitado. Las parejas que no quieren tener más hijos no cambiarán su decisión por un 13% adicional en anticonceptivos”.
Salud pública en riesgo
Más allá de lo simbólico, las consecuencias sanitarias podrían ser graves. Estudios del gobierno indican que entre 2014 y 2021, China registró entre 9 y 10 millones de abortos anuales. Otros cálculos señalan que el número real puede ser mayor, debido a la existencia de clínicas clandestinas.
Al encarecer los anticonceptivos, aumentan los riesgos de embarazos no deseados y, con ellos, abortos inseguros. También hay preocupación por las infecciones de transmisión sexual (ITS). En 2024, China reportó más de 100.000 casos de gonorrea y 670.000 de sífilis, además de unos 1.4 millones de chinos viviendo con VIH o SIDA.
Qian Cai lo resume así: “Los precios altos de anticonceptivos restringen el acceso, sobre todo entre poblaciones vulnerables, lo que podría aumentar el número de ITS y los costes sanitarios”.
La carga sigue recayendo sobre las mujeres
Un aspecto destacable del debate es el género. La mayoría del esfuerzo anticonceptivo en China sigue recayendo sobre las mujeres. Un estudio apoyado por la Fundación Bill y Melinda Gates mostró que:
- El 44.2% usa dispositivos intrauterinos (DIU).
- El 30.5% opta por esterilización femenina.
- Solo 9% utiliza condones.
- La esterilización masculina representa apenas un 4.7%.
Muchas mujeres han expresado su hartazgo con este nuevo intento de control estatal sobre sus cuerpos. Zou Xuan, una profesora de 32 años en la provincia de Jiangxi, declaró: “Esto es un intento disciplinario más. Están gestionando mi cuerpo y mis deseos sexuales”.
Un paso atrás para muchos
Para muchos, la decisión del Partido Comunista parece una marcha atrás al pasado. Hu Lingling, madre de un niño, fue clara al respecto: “Lideraré el camino en la abstinencia. No tendré más hijos bajo presión”.
Las redes sociales chinas también han visto florecer la ironía. Una de las frases más compartidas fue: “Solo un insensato pensaría que un hijo es más barato que un condón”.
La medida también ha provocado una ola de memeología que compara la nueva política impositiva con la era de los abortos forzados, riéndose de lo que consideran un cambio de dirección caótico y desesperado del gobierno.
¿Qué opinan los expertos internacionales?
Yi Fuxian, científico en la Universidad de Wisconsin-Madison y autor de varios estudios sobre demografía china, argumentó: “Esto es parte de una vuelta a la normalidad. Antes controlaban la natalidad de forma rígida. Ahora quieren incentivar los nacimientos con métodos económicos. Es lógico, pero problemático”.
¿Cuántos condones se consumen en China?
Según IndexBox, una plataforma analítica internacional, China consumió 5.4 mil millones de condones en 2020. Esto refleja un crecimiento sostenido por 11 años consecutivos. Aunque se desconoce la cifra exacta anual a nivel gubernamental, esta estimación muestra la relevancia del mercado de la contracepción en el país.
Aumentar el precio de estos productos puede tener más impacto en la salud pública que en la tasa de natalidad, y eso es algo que el gobierno chino no puede —ni debe— ignorar.
Un futuro incierto para los derechos reproductivos en China
Esta nueva política fiscal no solo marca un cambio drástico en la estrategia nacional sobre población. También reabre la discusión internacional sobre el acceso democrático a la salud sexual y reproductiva.
En lugar de medidas punitivas o disuasorias, los expertos recomiendan que el gobierno invierta en políticas **positivas y en incentivos reales**: ayuda económica a familias, educación sexual, programas de conciliación laboral y familiar, y apoyo estructural a los sectores más desfavorecidos.
La decisión de gravar los anticonceptivos puede tener implicaciones incluso más graves a largo plazo, si ignora estos factores fundamentales y sigue mirando el problema solo desde la perspectiva poblacional numérica.
Por ahora, las mujeres y hombres jóvenes de China tienen una cuestión clara entre manos: el precio de su libertad sexual parece estar subiendo. Y eso, en una sociedad que ya ha vivido el rigor del autoritarismo demográfico, puede ser difícil de aceptar.
