El dilema económico de Trump: ¿siguen siendo efectivas sus políticas estrella?

Mientras se acercan las elecciones de medio término de 2026, el respaldo popular a Donald Trump se erosiona en sus temas más fuertes: economía e inmigración

Por años, la economía fue una carta ganadora para Donald Trump. Pero ahora, nuevas encuestas revelan que ese respaldo comienza a desvanecerse. De hecho, su aprobación en temas económicos e inmigración ha sufrido una caída significativa desde marzo de 2025, lo que refleja un giro en el sentir del electorado a medida que se aproximan las elecciones intermedias.

La economía deja de ser un bastión

Solo el 31% de los estadounidenses aprueba cómo Trump maneja la economía, según una reciente encuesta del Centro de Investigación de Asuntos Públicos AP-NORC. Esta cifra representa una caída preocupante desde el 40% en marzo del mismo año y constituye el nivel más bajo de aprobación económica nunca registrado durante sus mandatos.

Este cambio no solo afecta su reputación general, sino que toca directamente uno de los pilares que lo llevaron a la presidencia: la promesa de una economía fuerte basada en el proteccionismo, la creación de empleos domésticos y una política fiscal agresiva contra las importaciones.

Los aranceles, ¿herramienta de protección o carga para el bolsillo?

Una de las medidas más controvertidas ha sido la imposición de aranceles a casi todas las importaciones, elevando el promedio arancelario de 2.4% a un histórico 16.8%, el nivel más alto desde 1935, según el Yale Budget Lab.

Los demócratas del Comité Económico Conjunto del Congreso estiman que estas medidas han costado a los hogares alrededor de $1,200 dólares desde febrero hasta noviembre de 2025. Esto se traduce en $159 mil millones en costos trasladados a los consumidores, conforme las empresas importadoras repercuten el aumento.

“Los aranceles de Trump han hecho todo menos bajar los precios para las familias,” declaró la senadora Maggie Hassan, demócrata por New Hampshire. “En un momento en que ambos partidos deberían estar reduciendo los costos, los impuestos del presidente a las familias estadounidenses solo los encarecen.”

La percepción pública se estanca

A pesar del eslogan de “Make America Great Again” y el discurso de repatriar fábricas y empleos, el 68% de los adultos considera que la economía de EE. UU. sigue siendo “mala”. Esta percepción no ha mejorado desde octubre e incluso refleja una continuidad negativa respecto al año final de la presidencia de Biden.

Pero el problema es incluso más profundo en su propio partido. Aunque el 69% de los republicanos aprueba su gestión económica, esta cifra representa una caída desde el 78% registrado en marzo. Larry Reynolds, jubilado republicano de 74 años en Ohio, resume la contradicción: cree en los aranceles, pero reconoce que han perdido el control. "Los aranceles ya no se justifican; hemos entrado en un círculo vicioso", comenta.

Inmigración y seguridad fronteriza: otro terreno minado

La desaprobación también ha alcanzado otra de sus banderas clave: la inmigración. Solo el 38% aprueba su gestión migratoria, frente al 49% en marzo. Contrasta con su todavía sólida aprobación en seguridad fronteriza, con un 50%. Esta discrepancia refleja que aunque muchos apoyan medidas para resguardar las fronteras, no simpatizan con las deportaciones masivas ni con la separación familiar.

Jim Rollins, un independiente de 82 años en Georgia, expresó su apoyo a una frontera más segura, pero denunció las redadas como excesivas: “Están sacando gente de jardines de infancia y aviones en Acción de Gracias. Muchos no son criminales, simplemente no están registrados.”

Las encuestas respaldan su visión: en septiembre, el 50% de los ciudadanos consideraba una alta prioridad aumentar la seguridad fronteriza, mientras que solo el 30% daba prioridad a deportar inmigrantes ilegales.

¿Dónde queda la salud y el manejo del gobierno?

La encuesta también revela que solo 3 de cada 10 adultos aprueban cómo Trump maneja el sistema de salud. Su gobierno enfrenta críticas por no garantizar un acuerdo bipartidista para financiar subsidios al “Obamacare” a punto de expirar. Adicionalmente, su manejo de la administración general del gobierno cayó a un 35% de aprobación, frente al 43% de marzo.

La frustración se respira entre los votantes. Shaniqwa Copeland, una técnica médica de Florida, se muestra confundida sobre a quién responsabilizar por el deterioro del sistema sanitario: “Antes podía encontrar un dentista fácilmente, ahora es casi imposible con el seguro que tengo.”

Demócratas al ataque y republicanos divididos

El desplome en la aprobación llega en mal momento para Trump, justo cuando los demócratas apuntalan candidaturas fuertes, como la de Joel Brennan en Wisconsin. Brennan promete encarar el “caos y disfunción” del presidente, mientras aboga por trabajo conjunto con republicanos moderados para abordar problemas reales como el sistema económico y migratorio.

A medida que se acerca la primaria de agosto y con una elección general en noviembre, Trump no solo tendrá que revertir la percepción económica, sino también mantener unida a una base republicana que empieza a mostrar grietas. Mientras tanto, los demócratas recuerdan lo difícil que es liderar un país con inflación, atención médica incierta y una economía percibida como estancada.

¿El elefante en la habitación? La inflación

Expertos como Kimberly Clausing, economista de UCLA, denuncian que los aranceles de Trump podrían ser “el mayor incremento fiscal sobre los consumidores americanos en una generación”. Clausing calcula un impacto de $1,700 al año por hogar.

La paradoja no pasa desapercibida: el hombre que prometió rebajar impuestos, proteger al trabajador americano y hacer del país una potencia industrial, ha elevado los costos de vida de manera directa. Esto genera tensiones incluso entre quienes alguna vez corearon su nombre en mítines multitudinarios.

Trump, sin embargo, mantiene el argumento de que sus políticas traen inversiones históricas, empleo local y tratados justos. Su equipo asegura que las críticas ignoran la resiliencia del obrero estadounidense y la necesidad de una “liberación económica” frente al control de potencias extranjeras.

La batalla de 2026 comienza ahora

Con una desaprobación creciente en los temas que definieron su regreso, Trump enfrenta a un electorado más escéptico que nunca. Las cifras aún no lo sepultan: su aprobación general ronda el 36%, no tan lejos del 42% previo. Pero el desafío radica en sostener ventajas concretas cuando los bolsillos aprietan y la retórica ya no alcanza.

¿Resistirá Trump el desgaste de su propia narrativa? Las elecciones de 2026 no solo serán una prueba para su partido, sino también un termómetro del futuro político de un presidente que construyó su imperio sobre la promesa del éxito económico. Hoy, ese imperio tambalea con cada punto porcentual perdido.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press