El indulto que no fue: Tina Peters, teorías del fraude electoral y la estrategia simbólica de Trump
Trump sigue agitando las aguas con perdones simbólicos mientras las condenas estatales siguen su curso legal
Una condena estatal que ni el presidente puede borrar
El expresidente Donald Trump emitió recientemente un indulto simbólico a Tina Peters, exfuncionaria electoral de Colorado, recientemente condenada por cargos estatales relacionados con un escándalo de manipulación y divulgación indebida de datos electorales. Sin embargo, como bien establece la Constitución de los Estados Unidos, el poder de perdón presidencial no se extiende a delitos estatales, lo que hace de esta acción una mera manifestación política sin efectos prácticos inmediatos.
Peters fue sentenciada el año pasado a nueve años de prisión luego de ser hallada culpable de facilitar el acceso no autorizado al sistema electoral del condado de Mesa en 2021, supuestamente bajo la motivación de "verificar" sospechas infundadas de fraude en las elecciones presidenciales de 2020. Estas afirmaciones han sido refutadas por múltiples auditorías, tribunales estatales y hasta el propio fiscal general nombrado por Trump.
Tina Peters y el mito del fraude electoral
Tina Peters se ha convertido en una figura emblemática del movimiento conspirativo que niega la legitimidad de las elecciones de 2020. Según el tribunal, ella permitió el acceso al sistema electoral a un individuo con vínculos con Mike Lindell, CEO de MyPillow y uno de los propagadores más activos de las teorías de la conspiración electoral en Estados Unidos. Lindell ha estado involucrado en múltiples eventos, documentos y hasta documentales que promueven la narrativa del "robo electoral".
Una vez dentro del sistema, este individuo —cuya identidad real fue encubierta por Peters— logró hacer copias de seguridad no autorizadas del software electoral. Estos datos filtrados fueron luego presentados en conferencias de ciberseguridad aliadas con el movimiento MAGA como "pruebas" de que las máquinas electorales habían sido comprometidas. Numerosas investigaciones determinaron que los datos no mostraban evidencia alguna de alteración en el conteo de votos.
El indulto simbólico: estrategia o provocación?
La acción de Trump al emitir un indulto sin efecto jurídico sobre un caso estatal podría verse como una acción política calculada más que como una verdadera medida de justicia. En su declaración en redes sociales, Trump escribió: “Los demócratas han sido implacables con TINA PETERS, una patriota que solo quería asegurar unas elecciones justas y honestas.”
Este tipo de declaraciones insertan nuevamente en el debate público el tema del fraude electoral sin pruebas, reafirmando el narrativo que Trump ha sostenido desde su derrota electoral en 2020. En meses recientes, ha emitido indultos simbólicos también para figuras como Rudy Giuliani y Mark Meadows, involucrados en acciones judiciales estatales relacionadas con las elecciones.
Una causa célebre para los teóricos de la conspiración
El caso de Peters ha resonado ampliamente entre líderes del movimiento que niega la legitimidad del presidente Joe Biden y que perciben cualquier acción en contra de operadores como Peters como una persecución política orquestada. Grupos como "Stop the Steal" y figuras mediáticas alineadas con la ultraderecha han promovido campañas para presionar a Trump para que actúe en favor de Peters.
Incluso se intentó, desde el círculo más cercano a Trump, solicitar una transferencia de Peters a una prisión federal, alegando condiciones injustas. Sin embargo, un juez rechazó esa petición la semana pasada, respaldando la posición de las autoridades estatales que argumentan que el caso debe continuar en su jurisdicción.
La dimensión legal: indultos estatales vs. federales
La Constitución de Estados Unidos designa jurisdicción exclusiva al presidente sobre delitos federales. Esto permite a un presidente perdonar o conmutar sentencias de individuos condenados o acusados por la justicia federal. Sin embargo, los delitos estatales, como en el caso de Peters, solo pueden ser perdonados por el gobernador del estado pertinente —en este caso, el gobernador de Colorado.
Existen precedentes relevantes: figuras como Joe Arpaio, exsheriff de Arizona, fueron indultadas por Trump en 2017, pero solo se trataba de delitos federales. El hecho de que Trump finja no entender la limitación de sus poderes o bien, los ignore, refuerza la percepción de que sus acciones buscan ante todo polarizar y movilizar a su base electoral más leal.
Impacto político de los perdones simbólicos
Los analistas políticos coinciden en que estos gestos no son ingenuos. Se trata de señas directas a su electorado base, aquellos que siguen creyendo que las elecciones fueron "robadas" y que necesitan ver un liderazgo activo en "defensa" de quienes, como Peters, "actuaron por patriotismo". Este tipo de medida también busca deslegitimar el sistema judicial —al menos el estatal— cuando sus fallos no coinciden con los intereses políticos del exmandatario.
En un sistema democrático basado en pesos y contrapesos, estas acciones simbólicas pueden tener consecuencias graves. La confianza pública en las instituciones electorales, ya bastante erosionada, podría verse todavía más debilitada con estos guiños presidenciales a figuras condenadas por delitos relacionados con sabotaje institucional.
Paralelismos con otros casos polémicos
El caso Peters resuena similar al de otros funcionarios o colaboradores de Trump que han sido procesados por conductas derivadas del esfuerzo por revertir los resultados del proceso electoral de 2020: desde operativos en Georgia que intentaron manipular resultados, hasta presiones sobre el Departamento de Justicia para cuestionar la integridad de la elección.
De hecho, según datos del Brookings Institution, hasta mayo de 2024, más de 60 figuras vinculadas a los esfuerzos de Trump para anular las elecciones enfrentan cargos en distintos tribunales tanto federales como estatales.
Una pugna por 2024
De fondo, todo esto está vinculado con el panorama electoral estadounidense. Con Trump compitiendo nuevamente por la presidencia, se prevé que el discurso del fraude electoral “nunca resuelto” será piedra angular de su campaña. Figuras como Peters, aún desde prisión, sirven como mártires simbólicos que permiten mantener el fervor entre los militantes más convencidos.
En el Congreso, los intentos de impeachment contra Trump han seguido apareciendo, como lo demostró el reciente intento del congresista demócrata Al Green de someter a votación una resolución para enjuiciar políticamente al expresidente por amenazas contra legisladores. Aunque fue rechazada, la moción recibió el apoyo tácito de varios demócratas que anteriormente habían evitado tales acciones.
¿Un nuevo legado de impunidad?
El caso de Tina Peters pone sobre la mesa un debate de fondo en el sistema democrático estadounidense: ¿hasta qué punto debe tolerarse la desinformación electoral y qué papel deben jugar las figuras públicas? El uso de los indultos simbólicos como herramienta política representa no solo un ataque al poder judicial estatal, sino también una manera de perpetuar una narrativa que, según estudios, ha erosionado la confianza electoral hasta en un 34% de los votantes republicanos (Pew Research Center, 2023).
Mientras la justicia actúa dentro de los marcos estatales, los fuegos simbólicos de Trump parecen destinados a seguir ardiendo durante la campaña presidencial. Tina Peters, desde su celda, se consolida como heroína para algunos, amenaza institucional para otros.
