Tierra profanada: la venta del histórico camposanto de esclavos bajo un campo de golf en Florida desata indignación
Tallahassee entrega a una élite privada un terreno cargado de memoria: bajo su césped se esconden tumbas de esclavizados. ¿Memoria o dinero?
Una herencia bajo tierra
En el corazón de Tallahassee, Florida, yace una tierra que guarda historias invisibles. No son leyendas ni relatos folklóricos: son vidas, muchas de ellas truncadas por la esclavitud. Bajo el verde cuidado del campo de golf de Capital City Country Club, expertos han identificado al menos 23 tumbas sin marcar y 14 posibles tumbas más, pertenecientes a personas esclavizadas que trabajaron en aquella plantación de algodón que alguna vez ocupó esa zona privilegiada.
Pese a los reclamos de descendientes, activistas, estudiantes y expertos en historia local, la Comisión Municipal de Tallahassee votó 3 a 2 para vender este sitio patrimonial al mismo club de golf que, irónicamente, fue parte del sistema segregacionista de la ciudad.
La venta: un acuerdo polémico
El negocio fue cerrado por 1,255 millones de dólares. ¿A cambio? El club mantendrá el terreno como campo de golf y se comprometió a permitir el acceso público a un futuro memorial... siempre y cuando no "interfiera con el juego activo".
Además, se asignarán $98,000 a la construcción del memorial, y el club también hospedará al equipo de golf de Florida A&M University (FAMU), una universidad históricamente afroamericana. La universidad avaló el acuerdo, lo cual no impidió que muchas voces dentro y fuera del recinto universitario se alzaran contra la decisión.
“Yo no puedo visitar la tumba de mis ancestros”
Uno de esos testimonios fue el de Justin Jordan, estudiante de FAMU:
“Como tantos otros afroamericanos en Estados Unidos, soy descendiente de personas esclavizadas. No tengo la posibilidad de visitar sus tumbas, ni sé siquiera sus nombres. Por eso me opongo firmemente a la venta de esa tierra.”
Sus palabras, cargadas de emoción, recordaron a muchos que este no es solo un debate sobre inmuebles, sino sobre memoria, reparación y dignidad histórica.
Una historia de segregación y poder
El terreno del club no está libre de controversia histórica. Desde 1956, cuando el club se convirtió en una entidad privada, ha pagado solo $1 al año al gobierno municipal por el uso del terreno, una 'renta simbólica' que muchos hoy consideran indignante.
¿Por qué se privatizó? El año anterior, la Corte Suprema de EE.UU. prohibió la segregación en espacios públicos. La privatización fue un movimiento estratégico para mantener la exclusión racial en el club.
Incluso, un juez que pertenecía a esta institución fue propuesto para la Corte Suprema en el pasado, pero su nominación fracasó precisamente por su rol en esa maniobra para evadir la integración racial.
¿Un Mar-a-Lago en Tallahassee?
El comisionado Jeremy Matlow, uno de los dos votos en contra de la venta, alertó:
“¿Estamos creando un Mar-a-Lago 2 en el condado de Leon?”
Sus palabras apuntaban directamente al nexo político de la decisión. Según documentos fiscales del club en 2023, el actual Fiscal General de Florida, James Uthmeier, figura como su vicepresidente. Uthmeier, conocido por su cercanía al expresidente Donald Trump, no respondió a las preguntas sobre su rol en el club.
El peso de la historia
Uno de los aspectos más agudos de este caso es el simbolismo: el mismo terreno que albergó a personas esclavizadas en vida y en muerte, termina nuevamente en manos de una élite blanca, adinerada, y con vínculos con el poder político.
Según cifras oficiales, en Estados Unidos existen más de 100,000 cementerios afroamericanos sin registro ni protección histórica. Muchos están ocultos bajo estacionamientos, escuelas, iglesias, y sí: campos de golf.
Este fenómeno no es nuevo, pero ha cobrado relevancia en los últimos años. Documentales como "The Neutral Ground" o movimientos históricos como Equal Justice Initiative han intentado visibilizar estas injusticias.
¿Y el futurible memorial?
En 2019, la comisión había votado para crear un monumento conmemorativo en honor a los difuntos esenciales de esa tierra. Cinco años después, lo único que hay es un pequeño marcador histórico y sendas peatonales entre los hoyos 6 y 7 del campo.
En términos simbólicos, el campo verde de golf sigue ganando. La memoria queda atrapada entre sand traps y green fees.
La narrativa del progreso
La otra comisionada afroamericana que votó a favor de la venta, Dianne Williams-Cox, sostuvo:
“Cuando hablamos del racismo y la historia segregacionista de este club, bien... pongámonos en la fila con todas las otras cosas que hemos tenido que superar para poder avanzar.”
Su posición refleja una visión más pragmática, en la que el ingreso generado por la venta puede financiar servicios públicos y nuevas oportunidades. Pero muchos activistas cuestionan si el precio vale el costo moral.
¿Quién define qué vale una tumba?
El precio pagado por el club por 178 acres cerca del Capitolio Estatal fue de apenas $1.255 millones. Esto equivale a menos de $7,000 por acre, en una zona donde la tierra sin utilidad histórica ronda los $20,000 por acre según registros del condado.
Para muchos, la ciudad de Tallahassee vendió barato la memoria de sus más silenciados ancestros.
El contexto nacional: ¿proteger la historia o enterrarla de nuevo?
En medio de debates sobre la retirada de estatuas confederadas, las leyes que prohíben enseñar teoría crítica de la raza, y el auge nacionalista en buena parte del país, la venta de este terreno cobra aún mayor significado político y cultural.
Decisiones como estas reafirman el principio de que la memoria colectiva necesita ser protegida por ley, no por gestos voluntarios.
Una deuda con los sin nombre
Mientras jugadores afinan su swing, y directivos sellan contratos, los nombres bajo tierra se siguen perdiendo. Floridianas y floridanos caminan sobre tumbas sin saberlo.
Poco a poco, las ciudades enfrentan la pregunta incómoda: ¿el progreso puede construirse sobre memorias enterradas? En Tallahassee, por ahora, la respuesta parece ser sí.
