Xabi Alonso y el laberinto blanco: ¿Fracaso prematuro en el banquillo del Real Madrid?
El técnico vasco enfrenta una crisis temprana en su etapa al frente del Real Madrid, con la presión de la historia, los resultados y una afición que no perdona.
¿Una luna de miel demasiado corta?
Cuando Xabi Alonso fue presentado como entrenador del Real Madrid en el verano de 2025, muchos vieron en él el heredero ideal del legado de Zidane y Ancelotti. Venía de ganar la Bundesliga con el Bayer Leverkusen, rompiendo el dominio del Bayern Múnich, y con un estilo de juego que prometía devolver el brillo al conjunto blanco.
Y la historia empezó con una sinfonía perfecta: siete victorias consecutivas, con un Kylian Mbappé en plena forma y un equipo que parecía destinado a dominar tanto en LaLiga como en Europa. Pero el fútbol, como la vida, es cambiante, y lo que parecía una idílica transición hacia una nueva era, se ha convertido en un laberinto del que el técnico aún no encuentra la salida.
El punto de quiebre: Anfield y lo que vino después
La derrota contra el Atlético de Madrid fue dolorosa pero asumible. La victoria en el Clásico contra el Barcelona compensó ese tropiezo. Sin embargo, la caída ante el Liverpool en Champions League fue más profunda de lo que parecía: 3-1 en Anfield que desató una cadena de terremotos emocionales y deportivos.
Desde ese entonces, los merengues solo han ganado dos de sus últimos ocho partidos. Empates consecutivos ante Rayo Vallecano, Elche y Girona encendieron las alarmas. A eso se sumó la humillante derrota ante Celta de Vigo (2-0) y la más reciente caída frente al Manchester City (2-1) en el Bernabéu. Dos derrotas en casa que dejaron a los aficionados furiosos, con pitos incluidos en el estadio.
La presión del escudo más exigente del fútbol
Xabi Alonso asumió con filosofía la ola de críticas: “Cuando eres entrenador del Real Madrid, tienes que estar preparado”. Y tiene razón. La historia no espera. Desde Santiago Bernabéu hasta Florentino Pérez, el mandato no escrito es claro: ganar siempre.
En este contexto, incluso una posición momentánea de segundo o tercer lugar es vista como fracaso. Barcelona ya le aventaja con cuatro puntos, y Villarreal se ha metido en la pelea por el subliderato. La sombra de los equipos que acechan y un vestuario fragmentado por lesiones, suspensiones y conflictos internos, colocan a Alonso en una encrucijada.
El drama de las ausencias
Como si los malos resultados no fuesen suficientes, los problemas físicos y disciplinarios están haciendo estragos. El defensa Éder Militão sufrió una rotura muscular en la pierna izquierda en el desastre ante Celta, y no se espera su regreso antes de dos meses.
A esto se suman varias suspensiones: Fran García, Dani Carvajal, Álvaro Carreras y el joven Endrick no podrán estar ante Alavés debido a acumulación de tarjetas o expulsiones. Y para colmo, Mbappé no jugó ante el City por una molestia de rodilla, y su participación en los próximos partidos es una incógnita.
“Vamos día a día con Mbappé”, dijo Alonso tras la derrota. “Si hubiese estado bien, habría jugado”.
Los números condenan… por ahora
- 7 victorias en los primeros 7 partidos.
- 2 victorias en los últimos 8.
- 4 empates en LaLiga desde noviembre.
- 2 derrotas seguidas en el Santiago Bernabéu.
Más allá de lo números, la estadística más peligrosa es la tendencia a la baja: una curva descendente en rendimiento colectivo, especialmente en defensa y en la gestión del juego tras estar en desventaja. Ni siquiera los momentos de inspiración de Rodrygo o Bellingham han sido capaces de revertir ese patrón negativo.
¿Dónde están las soluciones?
La plantilla blanca es, sobre el papel, una de las mejores del mundo. Pero muchos jugadores clave están lejos de su mejor versión: Camavinga parece confundido en el doble pivote, Modrić acusa los años y Valverde está intermitente. Solo Tchouaméni y Vinícius han mostrado algo de consistencia, aunque insuficiente para levantar al equipo.
Y por supuesto, está la presión institucional. Se dice que Florentino ya ha establecido contactos preliminares con entrenadores en caso de destitución durante la temporada. El fantasma de Zidane siempre ronda por Chamartín, y nombres como Raúl o incluso Mourinho suenan en los ecos del madridismo más nostálgico.
El Calendario: ¿Alivio o trampa?
Real Madrid visita a Alavés en Vitoria. A simple vista, debería ser un partido asequible, pero la realidad es otra. Alavés solo ha perdido dos encuentros en casa y viene de ganarle a la Real Sociedad. Un nuevo tropiezo sería dinamita para Alonso.
Luego viene Osasuna y la siempre difícil visita a San Mamés. No hay mucho margen. El técnico necesitará encadenar una racha de victorias para calmar las aguas, recuperar el vestuario y, sobre todo, evitar un derrumbe anímico total.
¿Xabi Alonso está preparado para este incendio?
Su discurso público ha sido mesurado, sereno y consciente. Pero eso no basta en Madrid. La autocrítica que exige él mismo debe traducirse en cambios reales: tácticos, de sistema y de actitud. ¿Volverá al 4-3-3 clásico? ¿Recuperará a Kroos y Modrić como cerebros temporales? ¿Se atreverá a sentar a Mbappé si no está al 100%?
Son varias preguntas que solo los resultados podrán responder. Y la oportunidad es ahora. Porque en el Real Madrid, la paciencia no es una virtud, sino una rareza.
¿Y la afición?
El Bernabéu ha sido testigo de grandes resurrecciones... y también de abruptos finales. Si el equipo no mejora, no es descabellado pensar que los primeros cánticos pidiendo su salida empiecen a escucharse. En este club no se llora: se gana, o se cambia.
