El renacer del legado judío en Siria tras la caída de Assad

Una nueva iniciativa busca restaurar la herencia judía en un país en reconstrucción, donde la diversidad vuelve a florecer tras décadas de represión

Un legado casi desaparecido vuelve al centro del escenario

Hace un siglo, la comunidad judía en Siria contaba con alrededor de 100,000 personas. Con el transcurso de las décadas y los vaivenes geopolíticos, este número se redujo drásticamente hasta rozar la inexistencia. No obstante, una reciente iniciativa podría cambiar esta realidad. Por primera vez en la historia del país, fue registrada oficialmente una organización judía: la Jewish Heritage in Syria Foundation.

Esta fundación, impulsada por ciudadanos judeo-sirios exiliados, representa no solo la esperanza de restaurar sinagogas y espacios sagrados destruidos por la guerra, sino también la promesa de una Siria que busca reconstruir su identidad plural.

Henry Hamra: del exilio a la reconstrucción

Uno de los artífices de esta gesta es Henry Hamra, quien abandonó Siria junto con su familia durante los años noventa con destino a Nueva York. Treinta años después, Hamra regresó a Damasco tras la caída del régimen de Bashar Assad en diciembre de 2024. En cuatro visitas desde entonces, ha recorrido sinagogas en ruinas, constatado daños, saqueos y el abandono de los sitios sagrados judíos. Su misión ahora es clara: restaurar ese patrimonio y devolverle su valor simbólico y cultural.

Hay mucho daño, mucho por hacer. Estamos solicitando ayuda al gobierno para poder limpiar y restaurar las sinagogas”, explicó Hamra.

Una Siria multirreligiosa: ¿visión o utopía?

La actual ministra de Asuntos Sociales, Hind Kabawat, cristiana y la única mujer en el gabinete del gobierno interino, sostiene que Siria debe ser un “mosaico de civilizaciones, religiones y naciones”. Aplaude la iniciativa como una muestra de que el nuevo gobierno está dispuesto a acoger a todos los hijos de Siria, independientemente de su fe.

Damos la bienvenida nuevamente a los judíos sirios a su país”, declaró Kabawat. En sus palabras, se percibe un deseo genuino, aunque no exento de escepticismo, dadas las tensiones y la fragilidad institucional del nuevo régimen.

Hamra y la política: el intento de regreso a la vida civil

Más allá de la labor cultural, Hamra buscó reintegrarse plenamente a la vida siria postulándose como candidato en las elecciones parlamentarias de octubre de 2025. Aunque no obtuvo el escaño, su participación envía un mensaje claro: los judíos pueden y deben participar en la esfera política nacional.

Pero no todo es optimismo. Algunos miembros de la diáspora judía siria todavía desconfían del gobierno de transición, encabezado por Ahmad al-Sharaa, exlíder de una facción islamista que en el pasado tuvo vínculos con al-Qaida. Aunque al-Sharaa ha prometido proteger a las minorías y predica la coexistencia, los brotes de violencia sectaria aún no han cesado.

Historia del éxodo: multitud de factores detrás de la diáspora judía siria

La historia de la comunidad judía en Siria es tan rica como trágica. Si bien fueron una comunidad destacada durante siglos, su suerte comenzó a deteriorarse dramáticamente con la creación del Estado de Israel en 1948. Las tensiones políticas generaron persecución, vigilancia y aislamiento.

Durante el gobierno de Hafez al-Assad primero, y luego bajo su hijo Bashar, los judíos tenían derecho a practicar su religión, pero eran objetos de sospecha. Estaban prohibidos de salir del país, ante el temor de que migraran a Israel. No fue sino hasta 1992, con el inicio de las conversaciones de paz árabe-israelíes en Madrid, que se levantaron ciertas restricciones y miles de judíos aprovecharon para irse. En esa oleada migratoria emigró también la familia Hamra.

Restauración patrimonial: mucho más que piedras y paredes

Entre los lugares simbólicos que busca restaurar el nuevo proyecto está la Sinagoga de al-Firenj, situada en la ciudad vieja de Damasco. Este templo, que data del siglo XIX, sufrió daños durante la guerra civil y largas décadas de negligencia.

Hamra y sus colaboradores quieren más que limpiar y reconstruir. Su visión incluye centros culturales, bibliotecas, museos y programas educativos que difundan la rica historia del judaísmo sirio, incluyendo su idioma (el árabe judío), su liturgia y sus costumbres.

¿Puede convivir la diversidad religiosa con el nuevo orden político?

La caída del régimen de Assad ha traído consigo esperanzas mezcladas con temores. Las nuevas autoridades hablan de libertad religiosa y unidad nacional, pero la realidad es que las minorías aún no ocupan lugares de poder equivalentes a su importancia histórica. De hecho, Kabawat sigue siendo la única representante cristiana y mujer en el gabinete, prueba del largo camino que queda por recorrer.

La comunidad internacional ha expresado su cautela ante la situación. Algunos gobiernos occidentales han comenzado a restablecer relaciones limitadas con Damasco, mientras organismos como la ONU monitorean de cerca posibles abusos a las minorías.

El rol de la diáspora: puente entre pasado y futuro

Las comunidades sirio-judías en Nueva York, México, Argentina y Estambul poseen no solo una riqueza económica considerable, sino también un acervo cultural y religioso inmenso. Muchos de ellos aún guardan llaves, fotos y recuerdos de casas familiares en Alepo y Damasco.

Hamra insiste en que su objetivo es estrictamente cultural y apolítico: “No se trata de reescribir la historia ni de abrir heridas. Se trata de honrar el pasado como parte del renacimiento nacional”.

Lo cierto es que, en un Medio Oriente polarizado, donde el conflicto árabe-israelí sigue siendo una herida abierta, Siria podría estar marcando un precedente. Restaurar la herencia judía sería, sin duda, un gesto de reconciliación histórica digno de ser observado con esperanza.

La importancia de preservar la memoria

Rescatar la historia de los judíos sirios no es solo un acto de restitución; es también una declaración de principios. En tiempos donde los extremismos ganan terreno, apostar por la pluralidad religiosa y el legado compartido es un paso hacia la paz sostenible.

Hablar de la herencia judía en Siria hoy no es solo hablar del pasado, es proyectar un futuro donde un niño musulmán, una joven drusa y un anciano judío puedan caminar juntos por las calles de Damasco sin temor ni prejuicios, compartiendo historias, oraciones y sueños comunes.

Si la historia se escribe con esperanza, entonces quizás la restauración judía en Siria pueda ser el prólogo de una nueva era.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press