La resurrección de los Ravens y la tormenta perfecta que silenció a Joe Burrow en Cincinnati

Baltimore despierta como contendiente mientras los Bengals se desmoronan en casa con su primera blanqueada desde 2017

La tormenta llegó desde Baltimore

El 14 de diciembre de 2025 pasará a la historia casi como una fecha apocalíptica para los aficionados de los Cincinnati Bengals, y al mismo tiempo como un grito de resurgimiento para los Baltimore Ravens. En un partido cargado de emociones, estrategia e historia, los Ravens no solo humillaron 24-0 a los Bengals en su propio estadio, sino que provocaron la primera blanqueada en la carrera de Joe Burrow, el mariscal de campo que prometía dominar la AFC por años.

Este es un análisis que no solo repasa estadísticas, sino que profundiza en los simbolismos, ciclos y lecturas que este partido nos dejó.

La pieza que faltaba: Derrick Henry, el motor del renacer

Derrick Henry volvió a demostrar por qué es considerado uno de los corredores más temidos del último lustro. Con solo 11 acarreos, logró 100 yardas, sumando su sexto juego de 100 o más esta temporada. Su capacidad de romper tacleadas sigue intacta, y sorprendió a una defensa de los Bengals que venía vulnerable, pero no al punto del colapso que vimos en la jornada dominical.

Jackson en modo eficiente

Lamar Jackson no necesitó tener una actuación extraordinaria para dejar su marca. Completó 8 de 12 pases para 150 yardas, conectando dos touchdowns, uno con el novato Rasheen Ali, quien marcó el primero de su joven carrera, y otro con Zay Flowers, cuyo talento parece estar floreciendo justo cuando Baltimore más lo necesita.

Los Ravens anotaron en las últimas dos posesiones de la primera mitad para irse al descanso con una ventaja de 14-0. El segundo touchdown fue particularmente impresionante: una serie de cinco jugadas que recorrió 80 yardas en apenas 42 segundos, cerrando con una precisión quirúrgica hacia Flowers en el fondo de la zona de anotación.

Pick-6 de lujo y la postal defensiva del año

En un momento que escenificó el colapso bengalí, Burrow llevó a su ofensiva hasta la yarda 7 de Baltimore a mediados del último cuarto. En tercera y gol, intentó eludir la presión de Tavius Robinson, pero lanzó un pase que fue interceptado por Kyle Van Noy en la yarda 5. Van Noy corrió hasta la 16 y luego le entregó el balón a Alohi Gilman, quien recorrió las 84 yardas restantes en una galopada memorable por la banda derecha.

Este fue el primer touchdown defensivo en la carrera de Gilman, y probablemente uno de los momentos más vibrantes de toda la temporada para los Ravens.

El derrumbe de Joe Burrow

Burrow terminó con 225 yardas, acertando 25 de 39 pases, pero fue interceptado dos veces y dominado completamente por la defensa de Baltimore. La frustración ya se había hecho evidente días antes en sus declaraciones, pero nadie imaginaba un desenlace tan estrepitoso en casa.

“Este no es el equipo que esperábamos ser. Tenemos que reevaluarlo todo…”, había comentado Burrow, y este resultado lo confirmó.

Desde su llegada a la NFL en 2020, Burrow jamás había sido blanqueado, y su racha terminó ante esos mismos Ravens contra quienes inició su carrera en una derrota también dolorosa en 2020.

El desequilibrio total: estadísticas que cuentan la historia

  • Yardas totales: Ravens 290 vs Bengals 253
  • Poseción del balón: Baltimore 28:34 vs Cincinnati 31:26
  • Balones perdidos: Bengals 2 (ambos intercepciones) vs Ravens 0
  • Jugadas explosivas: Ravens tuvo 3 jugadas de más de 25 yardas; Cincinnati solo 1

Una defensa con personalidad

Lo más impactante del partido fue, sin duda, la defensa de los Ravens. Jugadores clave como Van Noy, Gilman, y el novato Tavius Robinson demostraron agresividad, velocidad y lectura de juego en momentos críticos. Golpes bien sincronizados, coberturas esquemáticas y una mentalidad colectiva sólida fueron las claves para mantener a Burrow fuera de ritmo todo el encuentro.

“Sabíamos que teníamos que golpear primero y mantener la presión; no podíamos dejar que se sintieran cómodos ni por un segundo”, señaló Van Noy tras el juego.

¿Es Baltimore un candidato real?

Con este resultado, los Ravens mejoran su récord a 7-7 y se colocan medio juego por detrás de los Steelers en la AFC Norte. Han ganado cuatro partidos consecutivos como visitantes —una hazaña poco común en una conferencia tan cerrada— y muestran un equilibrio entre ofensiva terrestre, juego aéreo preciso y defensa oportunista.

Recordemos que Baltimore no gana la división desde 2019. Desde entonces, ha alternado temporadas de lesiones y decisiones cuestionables en los momentos clave. Pero esta versión del equipo parece diferente: tiene alma, determinación y un estilo de juego físico que impone respeto.

¿Demasiado tarde para Cincinnati?

Los Bengals ya están oficialmente eliminados de la contienda por los playoffs. Su récord cae a 3-11 y ha sido una temporada marcada por inconsistencias, lesiones y decisiones técnicas que generan polémicas. Ni siquiera un Ja’Marr Chase con 10 recepciones y 132 yardas fue suficiente para encender las chispas de una remontada.

En casa, Cincinnati no era blanqueado desde la jornada inaugural de 2017 —también a manos de Baltimore. Hay ciclos que simplemente no se rompen.

Proyección futura

Los Ravens recibirán a los Patriots en horario estelar la próxima semana, mientras que los Bengals visitarán a los Dolphins, en lo que podría convertirse en un examen duro de dignidad para el grupo comandado por Burrow.

La actuación de Baltimore ha encendido alarmas en la AFC. Si logran mantener este nivel, podrían convertirse en el “caballo negro” de la postemporada con un Lamar Jackson maduro, una defensa que pica fuerte y un Derrick Henry que aún intimida sin disculpas.

Frase para el recuerdo

“No es necesario hablar demasiado cuando el marcador dice todo lo que hacía falta decir” — Zay Flowers, luego del partido.

Por ahora, Baltimore sonríe —quizás con dientes afilados. Y Cincinnati, una vez más, se ahoga en sus propias expectativas.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press