Siria y Ucrania: Dos conflictos, una misma tensión global

Los recientes ataques en Siria y las presiones sobre Ucrania revelan un nuevo orden geopolítico donde las potencias globales reconfiguran las reglas del juego

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Por años, Medio Oriente y Europa del Este han sido escenarios de tensiones militares, batallas por el poder y representantes de intereses globales en pugna. Dos eventos recientes —una incursión israelí letal en una aldea siria y las presiones sobre Ucrania para aceptar un acuerdo de paz— son parte de una misma narrativa: cómo las potencias adelantan sus intereses bajo el manto de la seguridad y la diplomacia.

Beit Jin: una masacre silenciada

En la madrugada del 2 de noviembre de 2025, el pueblo sirio de Beit Jin despertó bajo fuego cruzado. Un operativo del ejército israelí terminó con la vida de 13 personas, incluyendo a dos niños de 4 y 10 años, parte de la familia Hamadeh. Su abuelo, Qassim, recuerda disparos, tanques, artillería e incluso un ataque con drones.

Israel declaró que el objetivo era capturar a supuestos militantes que planeaban ataques, pero los residentes negaron la presencia de grupos armados, asegurando que los soldados fueron enfrentados solo por campesinos armados con rifles anticuados. Las autoridades sirias calificaron el acto como una "masacre", mientras que analistas internacionales lo enmarcan en la política de disuasión de Tel Aviv respecto a la presencia iraní y de Hezbolá en la región.

Israel y Siria: conflicto intermitente pero persistente

Desde el inicio de la guerra civil siria en 2011, Israel ha lanzado más de 400 ataques en territorio sirio, en su mayoría dirigidos a milicias chiitas y bases militares vinculadas a Irán. La novedad de Beit Jin es que, por primera vez en meses, se llevó a cabo una incursión terrestre de tal magnitud en un área tan próxima a Damasco.

“Lo que Israel busca es enviar un mensaje contundente: no vamos a permitir una base de operaciones iraní a nuestras puertas”, explica Amos Harel, analista del diario Haaretz. Pero ese mensaje, como en Beit Jin, tiene usualmente un costo humano exorbitante.

Ucrania: presión en clave occidental

En el tablero europeo, la situación no es menos compleja. El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy se encuentra en negociaciones tensas bajo la tutela de Washington para cerrar un acuerdo de paz con Rusia. El punto crítico: la región del Donetsk, mayoritariamente ocupada por fuerzas rusas.

Durante una visita a Berlín, Zelenskyy se reunió con emisarios estadounidenses, incluyendo a Steve Witkoff y Jared Kushner, y dejó caer una bomba diplomática: estaría dispuesto a renunciar al ingreso de Ucrania a la OTAN si le otorgan garantías de seguridad similares a las de los países de la alianza.

Sin embargo, se mantiene firme en no ceder territorio a Moscú, una exigencia clave del Kremlin para cualquier acuerdo. La situación sugiere un “empate político” donde ni Ucrania quiere rendirse ni Rusia ceder su ofensiva estratégica.

La era post-Pax Americana

Esto ocurre en un contexto global en el que, según Friedrich Merz, canciller de Alemania, la Pax Americana ha terminado. Europa, indica, ya no puede depender únicamente del paraguas estadounidense y debe reforzar sus capacidades de disuasión y autonomía estratégica. “Si Ucrania cae, él (Putin) no se detendrá”, alertó Merz.

La frase resuena con ecos de la Guerra Fría. Emmanuel Macron también tomó postura asegurando que Francia permanecerá al lado de Ucrania “hasta lograr una paz robusta y duradera”. Rusia, por su parte, niega que tenga planes de extender su ofensiva más allá de Ucrania. Pero las acciones hablan más que los comunicados oficiales.

Intervenciones que reconfiguran el mundo

Beit Jin, en Siria, y Donetsk, en Ucrania, son dos puntos en el mapa donde fuerzas externas juegan el ajedrez de la hegemonía global. En ambos casos, las víctimas civiles pagan el precio mientras potencias extranjeras se enfrentan de forma indirecta.

Estados Unidos, Rusia, e incluso actores regionales como Israel, buscan preservar su influencia pero a un coste humano alarmante y con consecuencias imprevisibles para el equilibrio de poder global.

¿Estamos ante una nueva Guerra Fría?

Hay quienes ya hablan de una “Guerra Fría 2.0”, donde los bloques liderados por Estados Unidos y China-Rusia compiten geoestratégicamente, no con ideologías opuestas como en el siglo XX, sino con nacionalismos renovados y ansias de reconfigurar fronteras.

Ucrania es el mayor ejemplo de este nuevo pulso de poder, mientras Siria representa el campo de batalla eterno donde las reglas de la soberanía son sustituidas por operaciones encubiertas y alianzas yuxtapuestas.

Cifras que alarman

  • Más de 500,000 muertos durante la guerra civil siria (fuente: Syrian Observatory for Human Rights)
  • Desde 2022, Ucrania ha perdido entre el 18% y el 20% de su territorio a manos rusas, según cifras de inteligencia occidental.
  • Israel ha realizado más de 400 incursiones en Siria desde 2013, casi siempre sin confirmación oficial.
  • La guerra en Ucrania ya ha generado más de 10 millones de desplazados internos y externos (ACNUR, 2024)

¿A dónde va el mundo?

La intervención de grandes potencias en conflictos ajenos no es nueva. Pero el nivel de implicación actual indica que estamos ingresando a una etapa donde la estabilidad regional se sacrifica para preservar intereses estratégicos. Solo una diplomacia sólida, respaldada por la voluntad política de respetar la soberanía y la vida civil, podrá revertir esta peligrosa tendencia.

Mientras tanto, nombres como Qassim Hamadeh en Siria o las familias ucranianas bajo fuego permanecen como símbolos de una época donde las guerras no las deciden las fronteras sino los intereses cruzados de un sistema internacional cada vez más disfuncional.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press