¿Puede el béisbol ignorar su propia responsabilidad? El caso Tyler Skaggs y el oscuro trasfondo de los opioides en la MLB

Una mirada profunda al juicio civil por la muerte de Tyler Skaggs, donde se debate si los Angelinos de Los Ángeles sabían que su propio empleado distribuía pastillas laced con fentanilo

El fallecimiento de Tyler Skaggs: una tragedia con muchas capas

El 1 de julio de 2019, el béisbol profesional vivió uno de sus momentos más trágicos: Tyler Skaggs, lanzador zurdo de los Angelinos de Los Ángeles, fue encontrado muerto en una habitación de hotel en Texas, justo cuando su equipo se preparaba para una serie de cuatro partidos contra los Rangers. Tenía apenas 27 años. Lo que en su momento pareció una muerte súbita pronto reveló un trasfondo mucho más oscuro. El informe forense fue contundente: Skaggs murió asfixiado con su propio vómito, tras consumir una mezcla letal de alcohol, oxycodona y fentanilo. Este último, un opioide sintético que puede ser hasta 50 veces más potente que la heroína, está en el epicentro de una crisis de salud pública que golpea con especial crudeza a Estados Unidos desde hace más de una década.

Deporte, medicamentos y negligencia institucional: una combinación letal

El juicio civil que actualmente se desarrolla en California no intenta determinar quién administró la dosis mortal a Skaggs —eso ya está zanjado—, sino responder a una pregunta mucho más amplia y delicada: ¿Pueden los Angelinos ser considerados responsables civiles por la muerte del jugador? La familia de Skaggs, en particular su viuda Carli y sus padres, argumenta que el equipo debería haber sabido que Eric Kay, entonces director de comunicaciones del club, sufría de una adicción severa y distribuía medicamentos a jugadores. Kay fue condenado en 2022 a 22 años de prisión tras ser hallado culpable de proporcionar a Skaggs una pastilla de oxicodona falsificada, que en realidad contenía fentanilo. Durante su juicio penal en Texas, cinco jugadores de la MLB testificaron que Kay les había entregado pastillas entre 2017 y 2019.

El contexto más amplio: opioides y el deporte profesional

La tragedia de Skaggs ocurre en un contexto muchas veces ignorado: el uso, abuso y dependencia de medicamentos recetados en el deporte profesional. A pesar de su naturaleza física y competitiva, pocos deportes cuentan con protocolos estrictos de control sobre opioides como el fentanilo o la oxicodona, usados frecuentemente para controlar el dolor. Según un estudio de la revista JAMA en 2017, exjugadores de la NFL tienen tasas de consumo de opioides hasta cuatro veces mayores que la población general. En el béisbol, la situación ha sido más opaca, pero la muerte de Skaggs encendió las alarmas. Tras el suceso, la MLB y la Asociación de Jugadores llegaron a un acuerdo histórico: a partir de 2020, se realizarían pruebas de opioides a los jugadores. Fue la primera medida de este calibre en una liga que históricamente ha preferido centrarse en esteroides y otras sustancias "performance-enhancing".

El juicio: ¿quién sabía qué y cuándo?

Durante el juicio civil, comenzaron a desfilar testigos de alto perfil. El presidente del equipo, John Carpino, declaró bajo juramento que desearía haber sabido de la adicción de Kay y del consumo de Skaggs. También testificó Mike Trout, figura emblemática de los Angelinos, lo cual da una medida de la gravedad e impacto del caso. Más revelador aún fue el testimonio de Camela Kay, exesposa de Eric. Según ella, el equipo tenía conocimiento de que su marido sufría serios problemas con las drogas y que estaba entregando pastillas a jugadores. Dijo además que, durante una hospitalización en 2019, escuchó que Kay tenía pastillas destinadas a Skaggs. También se ventiló un patrón preocupante de comportamiento errático y negligencia institucional. Dirigentes del club sabían que Kay había sido enviado a rehabilitación, pero aun así viajó con el equipo a Texas. ¿Cómo se permitió esto?

Una cultura de silencio y complicidad

El caso Skaggs refleja algo más profundo que una tragedia individual. Pone en evidencia una cultura dentro del deporte profesional donde el rendimiento se privilegia por encima de la salud, y donde las adicciones pueden esconderse detrás de una fachada de silencio. Muchos jugadores toman analgésicos para poder competir con lesiones. Y cuando esos medicamentos se convierten en una adicción, el sistema cierra los ojos. El testimonio de otros jugadores durante el juicio penal de Kay mostró que obtener pastillas era fácil y que las mismas circulaban en ambientes donde el cuerpo técnico, médicos o personal del equipo estaban presentes o, como mínimo, deberían haber estado al tanto.

¿Qué hay de la responsabilidad legal?

La gran interrogante detrás del juicio civil es esta: ¿debe una organización deportiva ser considerada legalmente responsable por el accionar de un empleado que entrega drogas a un jugador? Los abogados de los Angelinos argumentan que todo ocurrió "a título personal" y que Kay y Skaggs interactuaban fuera del club y en espacios privados, como su habitación de hotel. Técnicamente, no hay pruebas que muestren que los directivos autorizaron o supieran del tráfico de pastillas. Pero la familia Skaggs y sus abogados sostienen que el equipo tenía el deber moral y legal de proteger a sus jugadores, más aún cuando hay evidencia de que el propio Kay había mostrado comportamientos erráticos, había sido internado por sobredosis y que algunos compañeros sabían que repartía pastillas.

El precedente y las consecuencias

Si la corte determina que los Angelinos tienen responsabilidad civil por la muerte de Skaggs, se abriría la puerta a un cambio radical en la forma en que los equipos profesionales abordan la salud (y los vicios) de sus jugadores. Con una condena que incluya multas millonarias o acuerdos extrajudiciales, la MLB podría enfrentarse a una presión sin precedentes para reforzar sus protocolos de salud, control de sustancias y supervisión de su personal. Además, embestir contra un equipo como los Angelinos por omisión o complicidad podría generar un "efecto dominó" donde otras franquicias revisen con lupa su propio manejo interno.

La responsabilidad más allá del club

La tragedia también plantea un debate ético mayor: ¿dónde comienza y termina la responsabilidad de una institución? ¿Puede un equipo, como los Angelinos, no saber lo que ocurre entre sus propios empleados y jugadores? ¿Es acaso eso excusable cuando hay vidas en juego? Lo cierto es que la respuesta no es sencilla. Pero lo que sí parece claro es que existe una obligación institucional de no mirar hacia otro lado. Cuando un elemento del club —Eric Kay— muestra signos evidentes de adicción y aun así mantiene contacto directo con jugadores, las alarmas deberían encenderse.

¿Y ahora qué?

Este juicio civil, que ya lleva varios meses y podría extenderse aún más, servirá no solo para buscar justicia para los familiares de Tyler Skaggs, sino también para definir cuál es el límite entre lo personal y lo institucional. Mientras tanto, la MLB ha comenzado a incluir pruebas de opioides como parte de sus exámenes antidopaje, pero queda por ver si eso será suficiente. Quizás instituciones como la NFL, NBA o NHL deberían también reflexionar: ¿están protegiendo realmente a sus jugadores? Tyler Skaggs no fue el primero ni lamentablemente será el último deportista víctima de la crisis de opioides. Pero quizá su muerte, y el esfuerzo de su familia por llegar al fondo de la verdad, pueda dar origen a un nuevo estándar de responsabilidad y humanidad dentro del deporte profesional.

“No buscamos culpables por venganza. Nuestro objetivo es que ninguna otra familia pase por este sufrimiento.” – Carli Skaggs durante el inicio del juicio civil.

Fuentes:
- Congreso de los EE.UU. sobre abuso de opioides
- JAMA Internal Medicine
- Testimonios judiciales en el caso U.S. vs. Eric Kay

Este artículo fue redactado con información de Associated Press