Dallas Cowboys: del desencanto a la reconstrucción, ¿el final de una era?
Con la eliminación inminente de los playoffs y una temporada marcada por tragedias y decisiones cuestionables, los Cowboys enfrentan un futuro incierto
Por mucho que la estrella de los Dallas Cowboys siga ondeando en lo alto del AT&T Stadium, la temporada 2025-26 ha sido todo menos estelar. Lo que comenzó con una racha de esperanza en noviembre terminó confirmándose como una campaña para el olvido. Derrotas clave, lesiones, cambios estructurales y tragedias personales han dejado a la franquicia tejana tambaleándose en lo más bajo de la NFC Este.
Un silencio que lo dijo todo: la expresión de Prescott
En la conferencia posterior a la derrota 34-26 ante los Vikings —un equipo ya eliminado antes de comenzar el encuentro— el mariscal de campo Dak Prescott tardó varios segundos en responder cuando se le preguntó sobre los objetivos de los Cowboys para los últimos tres partidos de la temporada. Ese silencio, incómodo y contundente, fue la síntesis perfecta del momento que vive el equipo.
"Eres un jugador de fútbol profesional", dijo finalmente. "Tienes que venir a trabajar y dar lo mejor de ti, sin importar lo que esté en juego. No puedes rendirte solo porque ya no vas a los playoffs".
Una temporada marcada por decisiones y tragedias
El inicio del declive se remonta incluso antes del primer partido. La sorprendente decisión de traspasar a la estrella defensiva Micah Parsons a los Packers dejó desconcertada a gran parte de la afición y encendió las alarmas internas.
Luego, la muerte del ala defensiva Marshawn Kneeland, de apenas 24 años, por un presunto suicidio durante la semana de descanso, sacudió emocionalmente al vestuario. La conmoción provocó una movilización en la plantilla, y paradójicamente, derivó en una efímera mejoría de nivel, que incluyó tres victorias consecutivas, gracias también a la adquisición del tackle defensivo Quinnen Williams desde los Jets.
Pero la realidad volvió de golpe. La derrota 44-30 contra los Lions marcó el final de esa pequeña resurrección deportiva, y desde entonces, el equipo parece ir en caída libre.
Los números no mienten
- Récord actual: 6-7-1.
- Ofensiva en tercer down contra Minnesota: 2 de 12 conversiones.
- Cuatro derrotas en los últimos cinco partidos.
- Primer año sin pase de touchdown para Prescott en tres partidos distintos.
- Primer juego con múltiples errores de Brandon Aubrey en casa.
Luces entre las sombras: lo poco rescatable
Pese al gris panorama, uno de los pocos destellos ha sido Javonte Williams. El corredor superó por primera vez las 1,000 yardas en una temporada y promedió 6.1 yardas por acarreo en el último encuentro, alcanzando además su décimo touchdown terrestre del año. Todo esto, a pesar de haber jugado la mitad del partido con una lesión en el hombro.
Tampoco se puede pasar por alto una ligera mejora en equipos especiales, especialmente en la cobertura de despejes, que había sido un desastre total frente a Detroit. Esta vez, Minnesota promedió una posición de campo inicial en su propia yarda 28, algo más aceptable.
Presente dudoso, futuro sombrío
Dallas podría encadenar dos temporadas consecutivas con récord perdedor por primera vez desde el ciclo 2000-2002, bajo el mando de Dave Campo. Y aunque la franquicia aún no está matemáticamente eliminada, sus probabilidades de avanzar rondaban apenas el 4% antes de la jornada 15, de acuerdo con FiveThirtyEight.
Además, su calendario restante aumenta la dificultad: tras recibir a unos Chargers (10-4) en mejor forma, deberán visitar a dos rivales de división, Commanders y Giants. Aunque en el papel ambos tienen peores registros, son partidos de alto riesgo en un contexto anímico desfavorable.
La gestión de Brian Schottenheimer: ¿transición o error?
Con la salida de Mike McCarthy luego de un decepcionante 7-10 el año pasado, muchas expectativas cayeron sobre el nuevo entrenador. Brian Schottenheimer heredó una estructura debilitada, pero aportó cierto orden en medio del caos. No obstante, la defensa sigue sin responder pese al refuerzo de Williams y la ofensiva ha perdido mordida progresivamente.
"No vamos a cambiar lo que somos. Estoy frustrado porque no hemos sabido cerrar partidos clave. Yo mismo debo mejorar", declaró Schottenheimer tras la caída frente a Minnesota.
¿Cambios en el horizonte?
Entre lesiones y bajo rendimiento, el roster va perdiendo figuras importantes. Trevon Diggs, quien sufrió una conmoción fuera de los terrenos, no ha vuelto a jugar desde la Semana 6. Ahora le atribuyen molestias en la rodilla y podría no regresar en 2025. Muchos analistas lo ven como una de las principales bajas en una inminente reestructuración salarial.
Además, la unidad ofensiva ha estado plagada de problemas en la línea. El tackle izquierdo titular, Tyler Guyton, lleva tres partidos sin jugar. Su sustituto Nathan Thomas se lesionó el hombro, y su reemplazo inmediato, Hakeem Adeniji, fue penalizado por holding en un momento crucial del último encuentro.
¿Qué queda por jugar?
Incluso el mismo Jerry Jones, famoso por nunca perder la fe en sus Cowboys, se mostró abatido tras el partido: "Realmente pensé que saldríamos de aquí con una victoria. Estoy muy decepcionado. También creí que jugaríamos mejor ante Detroit. Es una desilusión".
El único argumento que puede motivar a los jugadores es el orgullo profesional. Jugar por contratos futuros, por posiciones en 2026 y por cerrar el año con un mínimo de dignidad. Tal como dijo Prescott: no es momento para regalar partidos, aunque el boleto a playoffs ya no sea una motivación real.
Mirando el 2026: ¿reconstrucción desde cero?
Con múltiples contratos pesados, con veteranos bajo la lupa —como el de Prescott, que representa más de 30% del tope salarial del equipo— y con jóvenes en desarrollo aún sin consolidarse, el panorama para 2026 parece dirigido a una restructuración profunda. La pregunta ya no es si los Cowboys seguirán en la élite, sino si podrán encontrar una identidad coherente.
El núcleo que alcanzó los playoffs tres años seguidos (2021-2023) parece estar disolviéndose. Los reflectores ahora se trasladan al draft, a la agencia libre y posiblemente a decisiones drásticas en la dirección técnica.
Desde su fundación en 1960, los Cowboys siempre se han sentido parte del centro del universo NFL. Pero hoy más que nunca, las luces parecen enfocarse en otros protagonistas.