Pakistán contra la poliomielitis: una batalla que aún no termina
Aunque los casos disminuyen, la amenaza persiste: el país lanza su quinta campaña nacional de vacunación en un año
Un enemigo persistente
Pakistán sigue siendo uno de los dos únicos países del mundo donde la poliomielitis aún no ha sido erradicada, junto con su vecino, Afganistán. Aunque a nivel mundial esta enfermedad ha sido prácticamente contenida gracias a esfuerzos de vacunación masivos, la situación en esta región continúa preocupando a los organismos internacionales de salud.
Desde comienzos de año hasta diciembre de 2025, se han registrado 30 casos de poliomielitis en Pakistán, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Comparado con los 74 casos reportados en el mismo periodo de 2024, representa una mejora notable, pero aún insuficiente.
Una campaña masiva, puerta a puerta
Este lunes, el gobierno pakistaní lanzó su quinta y última campaña nacional de vacunación contra la polio del año, con el objetivo de inmunizar a 45 millones de niños. Más de 400,000 trabajadores de salud están desplegados en todo el territorio, incluyendo regiones de difícil acceso como Balochistán, Sindh y Khyber Pakhtunkhwa, así como en la capital, Islamabad.
Los equipos de vacunación van casa por casa, una táctica crucial en un país donde muchas familias no tienen acceso fácil a centros de salud. La logística de esta campaña es inmensa y cuenta también con apoyo policial, debido a las amenazas constantes por parte de grupos extremistas.
Vacunas bajo fuego
Desde la década de 1990, más de 200 trabajadores de salud y policías asignados a campañas de vacunación han sido asesinados. Los ataques son perpetrados principalmente por militantes extremistas que acusan falsamente a las campañas de ser una conspiración occidental para esterilizar a los niños musulmanes.
La amenaza es tan real que las fuerzas de seguridad han desplegado a miles de policías para garantizar la protección de los equipos de vacunación, en una operación sincronizada con las autoridades afganas. Esta cooperación transfronteriza busca evitar que el virus cruce libremente de un lado a otro, obstaculizando su erradicación.
Un esfuerzo binacional con sentido estratégico
Esta campaña de diciembre tiene una característica particular: está coordinada simultáneamente con una campaña en Afganistán, lo que la convierte en una estrategia conjunta de inmunización regional. La idea es interrumpir la transmisión cruzada del virus, especialmente en áreas limítrofes donde la movilidad de la población es alta.
“Estamos más cerca que nunca de lograr la erradicación, y esta campaña representa un último impulso vital para detener el virus en todos los lugares donde aún circula”, menciona el comunicado de la Iniciativa de Erradicación de la Poliomielitis.
Avances y desafíos sanitarios
Pakistán ha experimentado progresos significativos en los últimos años en su lucha contra la polio. En 1994, el país reportaba más de mil casos anuales. El número ha disminuido drásticamente gracias a casi tres décadas de campañas de vacunación sostenidas, aunque interrumpidas por ciclos de violencia y desinformación.
El ministro de Salud, Mustafa Kamal, instó a los padres a cooperar: “Esto no es sólo una cuestión de números. Cada caso amenaza el futuro de un niño y la seguridad de nuestras comunidades”, señaló en una rueda de prensa.
Papeles personales en la lucha: las historias tras la campaña
Sobia, trabajadora de salud de Khyber Pakhtunkhwa, ha participado en más de 30 campañas. Cada vez, debe convencer puerta a puerta a familias que desconfían de la vacuna. Algunos padres creen erradamente que la polio está relacionada con maldiciones religiosas o que los occidentales usan las vacunas para otros fines. “Hay padres que nos amenazan con palos si intentamos acercarnos”, dice. “Pero también hay madres que lloran de gratitud cuando vacunamos a sus hijos”.
Imran, un niño de 12 años en Peshawar, es uno de los últimos casos registrados. Su madre explica que no lo vacunaron por miedo, al haber escuchado que la inyección causaba esterilidad. Ahora que ve cómo su hijo tiene dificultad para caminar, busca desesperadamente respuestas.
Situación regional y relación con patrones históricos
La poliomielitis es una enfermedad altamente infecciosa causada por un virus que invade el sistema nervioso y puede causar parálisis total en cuestión de horas. No tiene cura, pero puede prevenirse completamente mediante una serie de vacunas. Desde 1988, cuando la Iniciativa Global de Erradicación de la Poliomielitis de la OMS fue lanzada, el número de casos a nivel mundial se ha reducido en más del 99%.
- En 1988: 350,000 casos reportados globalmente
- En 2022: menos de 200 casos en todo el mundo
- En 2025: 30 casos reportados solo en Pakistán hasta diciembre
Pero los brotes recientes sirven como doloroso recordatorio de que mientras el virus sobreviva en algún rincón del planeta, todos los niños están en riesgo. Las campañas como esta pretenden eliminar completamente ese último 1%.
La resistencia comunitaria y la educación como claves
Una de las principales barreras que enfrentan las campañas de erradicación es la resistencia social. Para muchos en zonas rurales de Pakistán, las vacunas no sólo generan sospechas, sino que también se ven como una intrusión foránea.
“Debemos fortalecer la educación sanitaria a nivel de base”, dice Farzana Bibi, funcionaria de salud en Sindh. “No basta con ir casa por casa. Necesitamos enseñarle a la gente por qué estas vacunas salvan vidas, mostrarles videos, usar líderes religiosos influyentes para promover la inmunización”.
Una lucha contra el tiempo
La OMS ha advertido que cualquier interrupción prolongada en los programas de vacunación puede permitir un regreso del virus y causar eventualmente una epidemia a nivel regional. La erradicación global requiere que todos los países estén libres del virus durante al menos tres años consecutivos sin transmisión confirmada. Pakistán aún no ha alcanzado ese umbral por completo.
Mientras tanto, las organizaciones internacionales, incluidos UNICEF, la OMS y Gavi, continúan apoyando técnica y logísticamente al gobierno y organizaciones locales. La ventana para erradicar el virus se estrecha, y cada campaña cuenta.
Más allá de la polio: implicaciones sanitarias mayores
Las campañas de vacunación masiva contribuyen también al fortalecimiento del sistema de salud general. Un sistema capaz de vacunar a 45 millones de niños en días también está mejor preparado para hacer frente a otras epidemias, como la malaria, el sarampión o incluso futuras olas de COVID-19.
El desafío que enfrenta Pakistán es doble: no sólo debe vencer al virus, sino también derrocar la desinformación, el miedo y la violencia que han plagado la lucha contra la polio durante décadas. Pero también es una oportunidad para mostrar al mundo que incluso los desafíos más duros pueden enfrentarse con voluntad, planificación y esfuerzo humano colectivo.
