¿Paz o juego geopolítico? El complejo camino hacia un acuerdo entre Ucrania, EE.UU. y Rusia

Las negociaciones de paz entre Ucrania, Estados Unidos y aliados europeos parecen avanzar, pero el tema del territorio y las garantías de seguridad podrían ser un obstáculo insalvable

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Un acuerdo en el horizonte... pero aún lejano

Después de casi cuatro años de guerra tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, las señales de una posible salida diplomática comienzan a emerger. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, afirmó que un borrador de plan de paz negociado con funcionarios estadounidenses es “muy viable” y que podría estar listo en los próximos días. Sin embargo, los principales escollos siguen presentes, especialmente el estatus del territorio ocupado por fuerzas rusas y el futuro de las relaciones de seguridad entre Ucrania y Occidente.

Los funcionarios de Estados Unidos indicaron que existe un consenso cercano al 90% entre Ucrania, Europa y Washington sobre el plan de paz. Esto marca un hito significativo en un conflicto que ha devastado a Ucrania y transformado el panorama geopolítico global. Aunque esto podría parecer un atisbo tangible de paz, los detalles aún en disputa son complejos y políticamente sensibles.

El terreno más escabroso: el territorio ocupado

Zelenskyy ha sido tajante: Ucrania no reconocerá bajo ningún concepto el control ruso de cualquier parte del Donbás, región del este compuesta por las provincias de Donetsk y Luhansk. Esta zona ha sido epicentro del conflicto desde 2014 y es económicamente vital para Ucrania. “Una zona económica libre no equivale a estar bajo control de la Federación Rusa”, dijo Zelenskyy en una clara referencia a propuestas estadounidenses para desmilitarizar la zona sin ceder soberanía.

El presidente ruso Vladimir Putin exige el reconocimiento formal del control ruso sobre las regiones del Donbás, Jersón, Zaporiyia y la península de Crimea, anexionada ilegalmente en 2014. Este punto representa una línea roja para Moscú, pero también para Kiev, lo que complica una resolución definitiva del conflicto.

Los garantes de la paz: garantías de seguridad y renuncia a la OTAN

Una de las grandes concesiones ucranianas planteadas en las reuniones de Berlín con la delegación estadounidense fue la posibilidad de renunciar a la búsqueda de adhesión a la OTAN. A cambio, Ucrania solicita garantías de seguridad sólidas por parte de Estados Unidos y aliados europeos para evitar futuras agresiones rusas.

“Estas garantías son una oportunidad para prevenir otra ola de agresión rusa. Ya de por sí son un compromiso de nuestra parte”, manifestó Zelenskyy. El presidente ucraniano parece dispuesto a sacrificar un objetivo estratégico de largo alcance por una solución inmediata de paz.

Un marco legal: Comisión de Compensaciones y justicia internacional

Paralelamente a las negociaciones directas, Zelenskyy y representantes de más de 30 países aprobaron este martes en La Haya la creación de un organismo de compensaciones por daños provocados por la invasión rusa. Esta entidad funcionará desde la sede del Consejo de Europa, la principal organización de derechos humanos del continente.

La Comisión permitirá a los ucranianos solicitar reparación económica por “daños, pérdidas o lesiones” desde 2022. Hasta la fecha, más de 80,000 reclamos han sido registrados. No obstante, queda la incógnita: ¿de dónde saldrá el dinero? Una propuesta ambiciosa es usar activos congelados de Rusia en Europa, los cuales ascienden a decenas de miles de millones de dólares.

El papel de Estados Unidos: ¿diplomacia o presión estratégica?

El protagonismo estadounidense en estas negociaciones es innegable. En Berlín, el enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, y su yerno Jared Kushner, se reunieron con Zelenskyy y el canciller alemán Friedrich Merz, en un esfuerzo por consolidar un plan viable antes del próximo fin de semana.

Trump señaló: “Creo que estamos más cerca ahora que nunca de alcanzar un arreglo de paz”. Estas palabras podrían tener más peso del habitual, especialmente considerando el empuje del expresidente estadounidense para adoptar una postura menos intervencionista durante su administración.

Sin embargo, este giro hacia la diplomacia se da mientras continúan las sanciones y se reevalúa la ayuda militar. Ucrania ya anticipa que, si no hay avances diplomáticos, exigirá un aumento en la presión sobre Moscú a través de sanciones más duras, entrega de sistemas de defensa aérea y armamento de largo alcance.

Una muestra de unidad... a medias

Pese a los desacuerdos existentes, Zelenskyy destacó el sentimiento de unidad durante las reuniones en Berlín. “Fue verdaderamente positivo en el sentido de que reflejó la unidad de EE.UU., Europa y Ucrania”, aseguró. No sólo se discutieron términos militares y políticos, sino que se dialogó sobre un marco que podría incluir hasta cinco documentos complementarios, muchos de ellos centrados en garantías de seguridad multilaterales.

De esta manera, se conforma una posible arquitectura diplomática para la posguerra, aunque plagada de riesgos legales, políticos y sociales. Por ejemplo, algunos países como México, Japón y Canadá, han mostrado interés en integrarse al tratado de compensaciones, lo que amplía la dimensión internacional del conflicto.

La justicia como base de la paz: ¿utopía o realidad?

Durante su intervención en la cumbre del Consejo de Europa en 2023, Zelenskyy enfatizó: “No habrá paz confiable sin justicia”. Esta frase resume el dilema actual: ¿es posible construir una paz estable si no se responsabiliza a los culpables de los crímenes de guerra y de la destrucción masiva?

Más allá de la compensación económica, la comunidad internacional se encamina hacia la creación de un nuevo tribunal para juzgar a altos funcionarios rusos. Bajo el amparo del Consejo de Europa, este proyecto también se encuentra en fase preliminar y dependerá del apoyo político y financiero de los Estados firmantes.

¿Un paso hacia la paz o una tregua temporal?

Las señales actuales muestran un momento de oportunidad en medio de una guerra prolongada que ha dejado decenas de miles de muertos, millones de desplazados y un país en ruinas. El plan de paz, con todo lo incompleto que pueda estar hoy, es una señal de que los actores clave están dispuestos a cambiar el lenguaje de las armas por el del diálogo.

No obstante, las líneas rojas de los implicados, especialmente el estatus territorial, convierten esta paz en una carrera de obstáculos donde la diplomacia, la presión internacional y la justicia deben converger. El desenlace aún es incierto, pero la batalla por una Ucrania autónoma, segura y reparada está más viva que nunca.

Para seguir la cobertura del conflicto en Ucrania, puede consultar la sección sobre Rusia y Ucrania de diversas fuentes internacionales.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press