Afganistán al borde del colapso humanitario: hambre, migración forzada y olvido internacional

Más de 17 millones enfrentan inseguridad alimentaria grave mientras el país se hunde entre la sequía, el desempleo y el abandono global

Por qué Afganistán vuelve a necesitarnos más que nunca

Afganistán vuelve a encabezar titulares internacionales, pero no por guerras ni atentados, sino por una crisis humanitaria silenciosa y desbordante que amenaza con convertir el invierno de 2025-2026 en uno de los más letales para su población civil. Según el último informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC, por sus siglas en inglés), más de 17 millones de afganos —un tercio de la población— enfrentan niveles críticos de hambre.

La tragedia del hambre: estadísticas que estremecen

De acuerdo con el director de seguridad alimentaria del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Jean-Martin Bauer, este incremento representa a 3 millones de personas más en riesgo que el año pasado. Pero el dato más alarmante es que alrededor de 4 millones de niños sufren desnutrición aguda, de los cuales 1 millón se encuentra en una condición tan grave que requiere tratamiento hospitalario.

La ayuda alimentaria apenas alcanza a 2,7% de la población, en parte debido al colapso económico, el desempleo endémico, y la drástica disminución de remesas del extranjero. A esto se suma un flujo masivo de más de 2,5 millones de afganos que han regresado desde Irán y Pakistán en 2025, lo que ejerce una presión sobre recursos ya críticos.

Afganistán en retroceso: causas estructurales de la crisis

Desde la retirada de tropas estadounidenses y el regreso de los talibanes al poder en 2021, Afganistán se ha visto atrapado en una red de sanciones internacionales, cancelaciones de ayuda exterior y un parálisis bancaria que ha dificultado incluso las operaciones del PMA y otras agencias de ayuda.

Los problemas estructurales son múltiples:

  • Recurrentes sequías que han arruinado para muchos su única fuente de sustento: la agricultura.
  • Estancamiento económico sin perspectiva de inversión o dinamismo productivo.
  • Desempleo masivo y pérdida de esperanza entre la juventud.
  • Retorno forzado de migrantes afganos que habían huido del país y ahora se ven obligados a regresar a un Afganistán más inhóspito.

Un invierno que será letal sin intervención internacional

La IPC advierte que, de los más de 17 millones en inseguridad alimentaria, 4,7 millones enfrentarán niveles de emergencia —es decir, un paso antes de la hambruna generalizada— en los próximos meses. El techo del desastre podría llegar si no se mitigan de inmediato los efectos de este colapso, particularmente antes de la próxima cosecha de primavera, prevista para abril de 2026.

La otra cara de la catástrofe: vacunación y violencia en la región

Mientras el hambre arrasa en Afganistán, los ecos de la inestabilidad también repercuten en Pakistán. En Bajaur, en la provincia fronteriza de Khyber Pakhtunkhwa, un oficial de policía fue asesinado mientras escoltaba a un equipo de vacunación contra la polio. El atentado, atribuido presuntamente a grupos insurgentes como los talibanes pakistaníes, es muestra de cómo la violencia sigue interfiriendo con los desesperados esfuerzos por contener enfermedades prevenibles.

Actualmente, Pakistán y Afganistán son los únicos dos países donde el virus de la polio sigue activo. Con 30 casos registrados en 2025 —según el Polio Eradication Initiative pakistaní—, el país ha mejorado sus números respecto a los 74 del año anterior. Sin embargo, el precio de cada campaña de vacunación se cuenta también en vidas humanas. Desde la década de 1990, más de 200 trabajadores de la salud y agentes de seguridad han sido asesinados en ataques similares.

¿Dónde está la comunidad internacional?

La falta de respuesta coordinada y enérgica tiene raíces políticas y económicas. El regreso del régimen talibán ha generado dudas, miedos y divisiones en la comunidad global. Muchos países han recortado fondos por temor a que sean mal utilizados o canalizados hacia el extremismo. Sin embargo, la realidad humanitaria sobre el terreno exige un replanteamiento ético.

Como lo expresó la antigua enviada especial de la ONU para Afganistán, Deborah Lyons, en una intervención en 2022:

“No necesariamente tienes que reconocer un gobierno para ayudar a la población. La neutralidad humanitaria debe prevalecer.”

Desde entonces, la situación ha empeorado. Los informes de derechos humanos se entretejen con cifras de hambre masiva, epidemias evitables y un éxodo silencioso que está desestabilizando también a los países vecinos.

No son números: son hombres, mujeres y niños

Las cifras suelen importar más que los rostros. Pero detrás de esos 17 millones hay historias como la de Laila, madre de cinco hijos en la provincia de Herat, que ha vendido su horno de pan artesanal para comprar harina a precio de usura. O como la de Rashid, un agricultor que perdió su cosecha ante la sequía y ahora depende de sopa hecha con hierbas de monte.

Una de cada cinco familias en zonas rurales afganas ha reducido la cantidad de comida que consume a una comida cada dos días, informan funcionarios del PMA. Cada reducción en la ingesta calórica empuja a los niños a un círculo vicioso de desnutrición, enfermedad y muerte evitable.

¿Final del juego o punto de inflexión?

La tragedia afgana podría convertirse en un caso más de catástrofe humanitaria anunciada si no se actúa. La ONU ha lanzado múltiples llamados a aumentar urgentemente el financiamiento, pero los donantes tradicionales están saturados por otras crisis globales: Ucrania, Gaza, Sudán, el Sahel…

Sin embargo, Afganistán representa un llamado ético fundamental. No se trata solamente de un país fallido o de una “zona caliente” geopolítica. Se trata de un pueblo entero que ha sido testigo de cuatro décadas de guerra, y que hoy no muere por balas, sino por hambre y enfermedad.

El tiempo corre. Y el frío invierno está cada vez más cerca.

Más información sobre el estado del hambre en Afganistán puede consultarse directamente en el informe oficial del IPC: IPC Afghanistan Acute Food Insecurity Analysis.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press