El bloqueo total a Venezuela de Trump: ¿táctica de presión o show de fuerza innecesario?

El expresidente estadounidense ordenó una ofensiva marítima histórica alrededor de Venezuela, supuestamente para frenar el narcotráfico. ¿Realidad estratégica o excusa para apropiarse del petróleo y recursos venezolanos?

¿Qué está ocurriendo en las costas de Venezuela?

En una nueva e inesperada jugada, el expresidente Donald Trump anunció lo que calificó como una “total y completa” “armada de bloqueo” contra Venezuela. La orden busca interceptar todos los petroleros sancionados que entren o salgan del país caribeño, en un intento de ahogar económicamente al régimen de Nicolás Maduro. Esto ocurre en un contexto de tensiones políticas, crisis energética global y una economía venezolana cada vez más dependiente de operaciones petroleras en la sombra.

¿Es una ofensiva militar o una medida económica?

Trump afirmó que el cerco militar tiene como objetivo cortar el flujo de petrodólares que, según él, financian el narcotráfico y otras actividades criminales. Sin embargo, la verdadera naturaleza de la operación ha sido puesta en duda. La jefa de gabinete del expresidente, Susie Wiles, declaró en una entrevista para Vanity Fair que el verdadero propósito es presionar a Maduro hasta su rendición: "Trump quiere seguir hundiendo barcos hasta que Maduro se rinda", afirmó Wiles.

Una “armada sin precedentes” en Sudamérica

Desde el punto de vista bélico, la movilización es asombrosa. Actualmente, la Marina de los Estados Unidos tiene al menos 11 barcos de guerra en la región, incluyendo un portaaviones y naves de asalto anfibio. Además, cuenta con aviones de vigilancia como los P-8 Poseidon y helicópteros Osprey, lo que da a las fuerzas estadounidenses una capacidad extraordinaria para vigilar e interceptar cualquier movimiento marítimo hacia o desde Venezuela.

Trump proclamó mediante su red social: “¡Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica!”. También aseguró que esta ofensiva escalará hasta que Caracas devuelva a EE.UU. el petróleo, la tierra y otros activos "robados". Sin embargo, no está claro en qué momento estos recursos pertenecieron a Estados Unidos o cómo justificar tal afirmación desde un punto de vista legal o histórico.

La importancia estratégica del petróleo venezolano

Venezuela alberga las mayores reservas de petróleo comprobadas del mundo, estimadas en más de 300 mil millones de barriles. A pesar de ello, su producción es solo de 1 millón de barriles diarios (comparado con los 10 millones diarios de Estados Unidos o Arabia Saudita). Según el economista petrolero Francisco Monaldi, de la Universidad de Rice:

  • El 85% del crudo venezolano se exporta.
  • Un 80% va a China, a menudo mediante un sistema de trueque e intermediarios opacos.
  • Entre el 15 y 17% va a EE.UU., principalmente gracias a licencias otorgadas al gigante Chevron.
  • El remanente va hacia aliados políticos como Cuba.

El embargo y las sanciones de EE.UU. que comenzaron en 2017 forzaron a PDVSA (la petrolera estatal) a vender petróleo a precios de ganga a través de flotas clandestinas. Estas embarcaciones sin bandera ni registro formal son difíciles de rastrear y operan al margen del sistema financiero internacional.

¿Una operación legal o un acto de guerra encubierto?

El bloqueo ha generado un intenso escrutinio incluso dentro del propio Congreso estadounidense. Desde 2020, al menos 25 ataques navales a embarcaciones en aguas del Caribe y del Pacífico oriental han resultado en la muerte de 95 personas. Si bien el gobierno Trump sostuvo que estos eran esfuerzos exitosos para frenar el narcotráfico, distintos analistas advierten que cruzan la línea de la legalidad internacional.

La Carta de las Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, salvo que medie resolución del Consejo de Seguridad o un acto de legítima defensa. Al no estar Venezuela en guerra abierta con EE.UU., expertos consideran que este cerco militar podría violar el Derecho Internacional.

Venezuela entre la espada y la pared

No es la primera vez que Washington utiliza sus fuerzas militares como elemento de presión en América Latina. Sin embargo, esta es una de las pocas veces en el siglo XXI que se ejecuta una operación tan explícita. Trump parece calculadamente aplicar la presión justo cuando Venezuela intenta recuperarse de una crisis prolongada que dejó más de 7 millones de personas migrantes desde 2015, según ACNUR.

La campaña internacional de Nicolás Maduro para atraer nuevamente inversiones en petróleo y oro depende en gran parte del levantamiento de sanciones. Justamente en 2023, su gobierno logró una pequeña apertura mediante un acuerdo limitado con EE.UU. que permitió a Chevron reanudar operaciones. Pero este nuevo cerco amenaza con destruir cualquier progreso diplomático reciente.

¿Y las repercusiones políticas en EE.UU.?

Este tipo de acciones genera adhesión entre sectores conservadores que siguen viendo a Maduro como una amenaza socialista a la región. Sin embargo, la política exterior agresiva de Trump ha tenido efectos inesperados en la estabilidad hemisférica y en las relaciones con países como Brasil, Colombia y México, preocupados por una escalada regional.

Además, muchos legisladores demócratas y algunos republicanos moderados han expresado inquietud sobre lo que han llamado “militarización innecesaria del Caribe”. Varias voces del Congreso exigen supervisión e informes detallados sobre los objetivos, costos y resultados de esta operación.

¿Un intento de recuperar la narrativa preelectoral?

Detrás de este giro geopolítico podría haber un cálculo menos estratégico y más electoral. A medida que se aproximan nuevos ciclos de elecciones, Trump busca consolidar su imagen de líder fuerte, resuelto y protector de los intereses estadounidenses. Un enfoque beligerante hacia lo que él llama “dictaduras socialistas” puede servir como factor de cohesión con su base política.

Pero esta táctica conlleva riesgos. Si la operación aumenta las tensiones internacionales o causa víctimas colaterales civiles, puede volverse contraproducente tanto dentro como fuera de EE.UU.

¿Qué dice el pueblo venezolano?

Mientras tanto, la población en Venezuela enfrenta otra posible asfixia del ya colapsado sistema económico. Muchos ciudadanos ven con escepticismo las promesas de ambos gobiernos. En palabras de María, una comerciante en Valencia: “Cuando Maduro dice que resistiremos, yo pregunto: ¿resistiremos con qué? ¿Con hambre y oscuridad otra vez?”

El acceso a gasolina, comida y medicinas ya era limitado antes del nuevo bloqueo. Ahora se teme una nueva ola migratoria, escasez de bienes básicos e incremento de la tensión social. Y todo esto bajo la recomendación internacional de desescalar medidas unilaterales que agraven los efectos humanitarios.

Venezuela entre bloques: ¿el regreso de la Guerra Fría?

Este conflicto recuerda en algunos aspectos a los antiguos equilibrios de poder global. Con China y Rusia reforzando estratégicamente sus lazos con Caracas (usualmente mediante petróleo con descuentos), Estados Unidos relanza una especie de doctrina Monroe ultra-modernizada, donde América Latina sigue viéndose dentro de la esfera de influencia de Washington.

En este tablero, Venezuela se ha convertido en una pieza crítica del ajedrez global. Y ahora, una operación que comenzó supuestamente para impedir el tráfico de drogas, toma tonalidades de ocupación encubierta o chantaje geopolítico.

¿Hasta dónde llegará este intento de control de recursos bajo pretexto militar? ¿El fin justifica los medios? El tiempo, y probablemente los tribunales internacionales, tendrán la última palabra.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press