El largo camino hacia un hogar: la lucha de los hawaianos nativos por sus tierras

Décadas de espera, promesas incumplidas y una nueva esperanza con el plan de 600 millones de dólares del gobierno de Hawái

Una promesa centenaria aún pendiente

Desde hace más de 100 años, el Congreso de Estados Unidos creó el programa de tierras natales hawaianas (Hawaiian Home Lands) con el objetivo de proporcionar terrenos habitables para los hawaianos nativos con al menos un 50% de ascendencia indígena. Sin embargo, décadas después, miles de personas aún esperan obtener un terreno que les pertenece por derecho.

Más de 29,000 personas en lista de espera

El Departamento de Tierras para Hogares Hawaianos (DHHL, por sus siglas en inglés) enfrenta una lista de espera de más de 29,000 personas como resultado de décadas de financiación insuficiente, comunicación deficiente y burocracia estatal. Muchas de estas personas han pasado la mayor parte de sus vidas esperando una oportunidad de poseer una casa, y algunos han muerto sin ver cumplida esa promesa.

Un giro en la estrategia: entregar tierras antes de construir

Ante la desesperada situación, el gobierno de Hawái ha decidido cambiar su enfoque. En lugar de esperar a tener los desarrollos habitacionales casi terminados para otorgar los lotes, el departamento ha comenzado a entregar ‘promesas de tierra’ a familias para que inicien su propio camino en terrenos no desarrollados.

Se trata de una apuesta arriesgada, pero ambiciosa. El objetivo es emitir 7,000 permisos de tierra antes de finales de 2026, lo cual constituiría la reducción más significativa en la historia de la lista de espera.

Una luz al final del túnel: el caso de Betty Ann Hurdle

Betty Ann Hurdle, de 80 años, esperó más de 50 años para recibir la promesa de una propiedad. En marzo, finalmente obtuvo un terreno en East Kapolei. Aunque las casas aún no existen, ni hay alumbrado en toda la zona ni líneas eléctricas y de agua instaladas, Hurdle se siente esperanzada. “Al fin llegamos”, declaró emocionada.

El fantasma del pasado: papel mojado sin vivienda

La estrategia de entregar lotes antes de urbanizarlos no es nueva. En los años 80, el gobernador George Ariyoshi emitió unas 2,500 concesiones esperando desarrollar las tierras en 10 años. Tardaron casi tres décadas. De nuevo, en los años 2000, la gobernadora Linda Lingle prometió entregar terrenos a los 20,000 en la lista de espera, pero la mayoría siguió esperando.

Un análisis del DHHL en 2019 reveló que sólo 580 de las 1,434 personas que recibieron concesiones entre 2005 y 2006 terminaron mudándose a sus casas. Más de 700 siguen esperando; el resto vio sus contratos anulados.

Financiación duplicada, esperanzas renovadas

En 2022, la legislatura estatal destinó 600 millones de dólares para impulsar el desarrollo de las tierras. Esta vez, las autoridades aseguran que todo será distinto: contratos con desarrolladores que respeten precios asequibles, opciones para construcción autogestionada con apoyo de organizaciones como Habitat for Humanity, y mayor capacitación para los beneficiarios.

Esta vez, no podemos fallar. El sufrimiento de generaciones no debe repetirse”, explicó Kalani Fronda, director de Gestión de Tierras de DHHL.

El caso de Jade Riley: 20 años por una llave

Jade Riley recibió una concesión en 2005 para el proyecto Waiohuli en Maui. Soñaba con vivir en las laderas del Haleakala. Pasaron 12 años antes de que las primeras casas se construyeran. Ella y su esposo compraron una propiedad en Arizona, cansados de esperar. Pero en 2023 recibió la carta que cambió todo: una casa disponible en Waikapu. Usó recursos del Asentamiento Kalima —un fallo judicial que indemnizó con un promedio de $117,000 por las demoras— y hoy vive en una casa de cinco habitaciones.

“Después de 20 años, al fin tenemos algo que podremos dejar a nuestros hijos”, dice emocionada. El terreno, con vistas al mar y al volcán, representa más que un hogar: es el cierre de un ciclo.

La sucesión: una esperanza más allá de la vida

Uno de los cambios más significativos es la reducción en el umbral de ascendencia hawaiana para heredar un terreno. Mientras que originalmente se requería un 50% de sangre hawaiana, ahora basta con un 25% para que hijos o familiares directos puedan heredar las concesiones, aunque no puedan estar en la lista original.

Esto ha sido aplaudido por líderes de comunidades indígenas. “Ahora hablamos de que siete generaciones puedan beneficiarse de esta concesión”, dijo Robin Enomoto, defensora de derechos de los beneficiarios DHHL.

Persisten los desafíos: el legado del Alto Costo

Aunque el optimismo ha renacido, el camino sigue lleno de obstáculos. Watson, director del DHHL, advirtió ante legisladores que se necesitan aún más de $800 millones en fondos adicionales para completar todos los proyectos en marcha.

Tan sólo la urbanización Leialii en Maui tiene costos de infraestructura por terreno de cerca de $376,000, sin tomar en cuenta la construcción de la vivienda.

Soluciones alternativas: casas modulares y nuevos impuestos

Para superar el desafío financiero, el departamento contempla el uso de casas prefabricadas como solución de bajo costo, así como elevar impuestos al turismo para financiar los proyectos. Además, buscan aliados como Hawaiian Community Lending, una entidad financiera especializada que ayuda a los beneficiarios a conseguir préstamos asequibles.

Hacemos esto porque estas personas en lista de espera no pueden ir a un banco común. Vivir en Hawái es brutalmente caro”, dijo Jeff Gilbreath, CEO de la organización.

Más allá de una vivienda: justicia histórica

Watson lo resumen en términos de historia y justicia: “No calificar para un préstamo porque las casas del DHHL eran muy caras ha sido la peor injusticia para el pueblo hawaiano nativo”.

Para muchos como Betty Ann Hurdle o Jade Riley, recibir esas llaves representa más que acceder a un hogar. Es recuperar un pedazo de tierra que les pertenece por derecho, y que por generaciones les fue negado.

Fuentes:

  • Oficina de Tierras para Hogares Hawaianos (DHHL)
  • Honolulu Civil Beat
  • Hawaiian Community Lending
  • Departamento de Vivienda de EE.UU.

Nota: Esta historia fue adaptada de reportes verificados, ampliada y enriquecida para ofrecer una mirada profunda y original sobre un problema que afecta a generaciones enteras.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press