Kia y Hyundai bajo fuego: la oleada de robos y el multimillonario acuerdo que sacude la industria automotriz

Desde videos virales en TikTok hasta demandas legales, así es como una falla de seguridad ha llevado a las automotrices a un acuerdo de más de 500 millones de dólares que impactará a millones de conductores en Estados Unidos.

Un problema mecánico que se volvió viral

Lo que comenzó como una vulnerabilidad técnica pasó a convertirse en un escándalo nacional. Hyundai y Kia, dos de las marcas automotrices más reconocidas del mundo, están en el centro de una tormenta legal causada por una alarmante oleada de robos en Estados Unidos. El detonante: la falta de tecnología antirrobo básica en millones de autos.

La controversia alcanzó su punto máximo luego de que se viralizaran en TikTok e Instagram videos que mostraban lo fácil que era robar estos vehículos usando solo un destornillador y un cable USB. Sí, como si de una película de acción de bajo presupuesto se tratara.

Las cifras preocupan: del taller mecánico al estrado judicial

Entre 2011 y 2022, Hyundai y Kia vendieron alrededor de 9 millones de vehículos en EE. UU. sin inmovilizadores de motor, un dispositivo que impide arrancar el auto sin la llave correspondiente. Esta omisión fue suficiente para que los robos de estos modelos aumentaran de forma descontrolada.

La ciudad de Minneapolis reportó un aumento del 836% en los robos de vehículos Hyundai y Kia de 2021 a 2022, según el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison. De forma similar, otras metrópolis como Chicago, Baltimore y Milwaukee también experimentaron incrementos drásticos.

“Esta crisis que estamos hablando hoy comenzó en una sala de juntas, se propagó por Internet y terminó en tragedias cuando alguien robó esos autos.” —Keith Ellison, Fiscal General de Minnesota

Un acuerdo judicial multimillonario

Ahora, como parte de un acuerdo legal nacional, Hyundai y Kia deberán:

  • Ofrecer reparaciones gratuitas para todos los vehículos elegibles.
  • Equipar con inmovilizadores todos los autos futuros vendidos en Estados Unidos.
  • Pagar hasta 4.5 millones de dólares en compensaciones a propietarios cuyas unidades fueron robadas o dañadas.

El costo total del acuerdo podría superar los 500 millones de dólares, convirtiéndolo en uno de los más caros en la historia reciente de la industria automotriz.

¿Qué modelos están afectados?

Los autos afectados incluyen modelos Hyundai y Kia fabricados entre 2011 y 2022. Entre los más vulnerables se encuentran:

  • Hyundai Elantra (2011–2020)
  • Hyundai Sonata (2011–2022)
  • Kia Optima (2011–2020)
  • Kia Sportage (2011–2022)

Para evitar nuevos robos, Hyundai y Kia han empezado a instalar una funda de zinc en el cilindro de encendido, haciendo más difícil su manipulación por parte de criminales.

¿Y por qué esto no ocurrió antes?

Aquí es donde el asunto se vuelve más controvertido. Los mismos modelos que carecían del inmovilizador en EE. UU. sí lo incluían en sus versiones para México y Canadá. Esto alimenta la tesis de que la decisión fue meramente económica y estratégica para el mercado estadounidense.

Keith Ellison y otros fiscales generales argumentaron que esta omisión derivó en robos, accidentes e incluso muertes, incluyendo a adolescentes que usaban los vehículos robados para carreras ilegales o actividades criminales.

Redes sociales: ¿aliadas o enemigas?

Este escándalo también abre la puerta a una conversación más amplia sobre el rol de las redes sociales. Videos en TikTok enseñaban paso a paso cómo realizar estos robos, lo que llevó a un efecto de “imitación viral”, especialmente entre adolescentes.

“Kia está dispuesta a seguir colaborando con fuerzas del orden para combatir los robos de autos y el papel que ha jugado la difusión en redes sociales.” —Comunicado oficial de Kia

La pregunta es inevitable: ¿deben las plataformas como TikTok ejercer mayor control sobre el contenido que puede incitar a delitos?

La presión de los gobiernos estatales

El caso fue liderado por Minnesota, pero se sumaron otros 34 estados, incluyendo California, Nueva Jersey, Nueva York y Pensilvania. Esta coalición demuestra cómo, en determinadas circunstancias, los fiscales estatales pueden tener un poder de maniobra considerable frente a gigantes corporativos.

Además, los estados empezaron a investigar independientemente a las automotrices y exigieron reparaciones justas, dada la dimensión del problema. El acuerdo es, en parte, resultado de esa presión conjunta.

Una industria en transformación y bajo escrutinio

El escándalo llega en un momento delicado para la industria automotriz global. El impulso hacia la electrificación choca con obstáculos regulatorios, económicos y tecnológicos. La Unión Europea, por ejemplo, recientemente flexibilizó su plan original de eliminar los autos de combustión interna para 2035, permitiendo un 10% de emisiones.

Mientras tanto, en EE. UU., aún persisten grandes brechas en seguridad, emisiones y electrificación. Casos como el de Hyundai y Kia demuestran que las regulaciones están lejos de alcanzar a una industria que evoluciona a un ritmo frenético.

Impacto directo en los consumidores

Para muchos propietarios, el robo de su coche no fue simplemente una molestia financiera. En algunos casos, implicó pérdidas humanas, traumas y desestabilización económica. Una mujer presente en la rueda de prensa de Ellison habló sobre cómo su madre murió cuando un Kia robado chocó el vehículo de sus padres.

Además, otro hombre relató cómo su Hyundai fue robado nueve veces, siete de ellas luego de un intento de arreglo previo. Esto evidencia que las soluciones iniciales eran claramente ineficaces.

Los propietarios tendrán un plazo de un año para acudir a los concesionarios autorizados y realizar las reparaciones gratuitas. Estas estarán disponibles entre inicios de 2026 y 2027.

¿Cambio de paradigma o solución temporal?

Este caso puede marcar un antes y un después en cómo las automotrices responden ante fallos de seguridad. Sin embargo, también deja preguntas abiertas:

  • ¿Por qué no hubo vigilancia más estricta por parte de los reguladores?
  • ¿Qué papel deben jugar las redes sociales frente a tutoriales delictivos?
  • ¿Habrá consecuencias penales o solo financieras para empresas negligentes?

En un mundo donde la tecnología avanza, pero también los métodos del crimen, apostar por la seguridad y la responsabilidad corporativa ya no es opcional. Es imperativo. En especial cuando el costo lo terminan pagando, muchas veces con sangre, los consumidores.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press