El desafío de los Packers sin Micah Parsons: ¿puede sobrevivir su defensa élite sin su estrella?
Una lesión, muchas preguntas, y una defensa que busca reafirmarse en el momento más crítico de la temporada
El golpe inesperado
Green Bay Packers está en un momento crucial de su temporada y, como si el calendario ya no fuera lo suficientemente exigente, una pieza clave de su defensa ha quedado fuera por el resto del año. Micah Parsons, considerado por muchos como el mejor pass rusher de la NFL, sufrió una ruptura del ligamento cruzado anterior en la derrota ante los Denver Broncos, dejando una ausencia difícil de llenar en la defensa de los Packers.
Jeff Hafley, coordinador defensivo del equipo, no se achica y pone toda su fe en Parsons, incluso fuera del campo: “Si yo fuera un apostador, diría que vuelve mejor que nunca e incluso romperá el récord de capturas la próxima temporada”, declaró con aplomo.
¿Un optimismo justificado o una ilusión peligrosa?
Hafley hace bien en mostrar confianza, tanto en Parsons como en el resto de su defensa. Pero los datos respaldan esa confianza solo a medias.
Green Bay ha sido una de las unidades defensivas más sólidas de la NFL esta temporada, permitiendo solamente 294.6 yardas por juego (sexto mejor registro) y 20.1 puntos por partido (octavo mejor).
Sin embargo, la derrota ante los Broncos dejó en evidencia el talón de Aquiles del equipo cuando no cuenta con su máquina de presionar mariscales. Bo Nix lanzó para 302 yardas y cuatro touchdowns sin ser capturado ni una sola vez. La ausencia de presión sobre el quarterback fue evidente, y Parsons, con sus 83 presiones al mariscal —la cifra más alta de toda la liga—, fue claramente extrañado.
El vacío gigantesco que deja Micah Parsons
No se puede subestimar el aporte de Parsons. Sus 12.5 capturas lo colocaban como líder del equipo y su capacidad para redirigir la atención ofensiva de los rivales facilitaba el trabajo del resto de la defensa.
Green Bay contaba con jugadores como Rashan Gary y Lukas Van Ness como complementos letales, aprovechando que los bloqueadores doblaban o triplicaban marca sobre Parsons. Ahora, sin esa amenaza principal, deberán asumir un protagonismo inédito.
Gary ha sumado siete capturas y 42 presiones esta temporada, pero gran parte de su impacto fue al inicio del calendario. Van Ness recién regresó de una lesión que lo mantuvo alejado durante siete de los últimos ocho juegos, aunque dejó buenas sensaciones en su partido de regreso contra Denver.
Un grupo con historia, pero también con huecos
La defensa de los Packers no es nueva en este tipo de exigencias. Todavía cuentan con varios nombres que integraron la unidad que el año pasado fue la quinta mejor en cuanto a yardas permitidas y sexta en puntos.
No obstante, hay bajas importantes. Además de Parsons, Devonte Wyatt —tercer máximo capturador del equipo con cuatro sacks— también quedó fuera por una lesión de tobillo. Y recordemos que Parsons llegó procedente de los Dallas Cowboys en un canje que envió a Kenny Clark, tres veces seleccionado al Pro Bowl, en sentido opuesto.
¿La solución? Talvez más presión colectiva, mejorar la cobertura en la secundaria y, por supuesto, que el ataque también ponga su grano de arena manteniendo a la defensa lejos del campo por más tiempo.
Rumbo a Chicago: una prueba de fuego
El calendario no da tregua. El primer partido completo sin Parsons será nada menos que en casa de los Chicago Bears, líderes de la NFC Norte, con un récord de 10-4. Ese duelo definirá mucho más que una victoria: marcará el tono emocional del cierre de temporada.
“Los chicos entienden la situación. Tienen mucho orgullo y esto puede unirnos aún más”, dijo Hafley con convicción.
Rashan Gary también habló con el corazón en la mano: “Micah quiere que sigamos adelante, que ganemos. Él estaría haciendo lo mismo por nosotros.”
Las estadísticas vs. la narrativa
El impacto que tiene perder a un jugador como Parsons va más allá de sus números. Es un líder, un motor anímico y una presencia que cambia los esquemas ofensivos rivales. Sin embargo, los Packers aún mantienen esperanza, no solo por fe, sino por estructura.
- Yardas permitidas por partido: 294.6 (6° en la NFL)
- Puntos permitidos por partido: 20.1 (8° en la NFL)
- Capturas de Parsons: 12.5 (1° en Green Bay)
- Presiones al QB: 83 (1° en la NFL)
“Todavía tenemos la pluma en la mano”, dijo Gary con determinación. “Aún podemos escribir nuestra historia”.
La incógnita del récord de capturas
¿Puede realmente Parsons romper el récord la próxima temporada como predice Hafley? Actualmente, el récord lo comparten Michael Strahan (2001) y T.J. Watt (2021) con 22.5 capturas. Parsons estuvo encaminado hacia esa meta hasta su lesión. Su promedio de capturas por partido era de 0.96, lo que lo habría proyectado a unas 16 si terminaba la campaña.
Su retorno depende no solo de su recuperación física sino también de su readaptación al alto nivel, la rotación defensiva que lo acompañe y cómo evolucione el sistema defensivo de Hafley.
“Dale una adversidad a Micah y mira lo que sucede”, dijo el entrenador con actitud desafiante. Es una frase que se puede usar con el equipo completo ante esta transición.
¿Quién pisa el acelerador ahora?
Mientras Parsons se recupera y observa desde la banda, el resto de la defensa tiene la oportunidad de demostrar que son más que una figura. Van Ness, Gary, y hasta los jóvenes safeties y corners como Jaire Alexander, tendrán que dar un paso adelante en determinación y ejecución.
Además, Hafley no descarta rotaciones más creativas, blitzes desde la secundaria y maximizar las fortalezas de los jugadores disponibles. “Vamos a investigar cómo hacer llegar el balón a nuestros playmakers defensivos de forma diferente”, afirmó.
El vestidor dice presente
El mensaje en el grupo es de unidad. Incluso jugadores como el receptor Christian Watson, quien estaba en duda por lesión después del partido en Denver, mostró compromiso durante sus declaraciones esta semana: “Estamos en la etapa de la temporada donde tienes que superar algunas cosas. Estoy enfocado en estar listo para el sábado.”
La química, la disciplina y la resiliencia serán vitales. No solo para mantener el nivel, sino para enviar un mensaje claro a la liga: Green Bay no es solo Parsons.
El guion aún no está escrito
Con el récord 9-4-1, los Packers tienen el destino en sus manos. Este equipo sigue teniendo talento de sobra y un cuerpo técnico con experiencia. Pero sobre todo, tienen una oportunidad única de demostrar que son una unidad sólida, incluso cuando la estrella más brillante está apagada —temporalmente.
¿Llegarán lejos sin Parsons? Eso nadie lo sabe. Lo que sí sabemos es que, en fútbol americano, los equipos campeones se construyen con carácter, profundidad y fe en la colectividad.