¿Impunidad al volante? El polémico programa de desvío por delitos menores en California
Una ley de 2020 permite que incluso casos de homicidio vehicular ligero se eliminen de los antecedentes penales y del historial de conducción, generando un intenso debate sobre justicia y responsabilidad
Un sistema de justicia que deja vacíos peligrosos
En California, un conductor puede acabar con una vida y aun así conservar un historial de manejo limpio. Esa es la dura y desconcertante realidad que ha surgido tras una reforma penal aprobada en 2020, la cual permitió la implementación ampliada del programa de desvío de delitos menores. Originalmente diseñado para ayudar a personas acusadas de delitos de bajo nivel —como robo menor o posesión de drogas—, este programa ahora también puede aplicarse a casos tan graves como homicidios vehiculares sin agravantes.
Este artículo analiza en profundidad cómo esta ley ha producido consecuencias no intencionadas, en especial, para las familias de las víctimas. También discutimos su origen, impacto y las voces divididas que la rodean.
¿Qué es el desvío por delito menor?
El desvío por delito menor es un mecanismo judicial que permite que ciertos acusados eviten una condena penal formal. Bajo este esquema, el juez puede suspender temporalmente el caso mientras el acusado cumple con ciertos requisitos, como terapia, servicio comunitario o programas de educación.
Si el acusado cumple con todas las condiciones, el caso se desestima, y no se registra una condena. Es como si el delito nunca hubiera ocurrido, al menos a ojos de la ley y de futuras investigaciones de antecedentes penales.
Una víctima que desaparece del sistema: el caso de Connor Lopez
Connor Lopez tenía 23 años. Era pianista y maestro de música. En abril, mientras circulaba en motocicleta por la ciudad de Elk Grove, fue arrollado por un automóvil que giró a la izquierda sin ceder el paso.
El choque fue fatal. El vehículo, conducido por Harjit Kaur, lo impactó de lleno. La fiscalía del condado de Sacramento acusó a Kaur de homicidio vehicular como delito menor. Sin embargo, poco después, la familia de Connor tuvo que enfrentarse a una nueva pesadilla: existía la posibilidad de que el caso fuera eliminado del expediente judicial si el juez aceptaba una petición de desvío.
“Voy a tener que pasar el resto de mi vida sin mi hijo. ¿Y ella no tendrá ningún registro de lo que provocó?”, dijo Allison Lyman, madre de Connor.
¿Cómo se llegó hasta aquí? Origen de la reforma
La expansión del programa de desvío surgió en respuesta a una demanda social creciente por reformar un sistema penal considerado excesivamente punitivo y con efectos discriminatorios de largo plazo. En 2020, con la firma del gobernador Gavin Newsom, la legislatura californiana aprobó una ley que otorga a los jueces amplio poder para ofrecer desvíos sin requerir la aprobación de fiscales.
Lo que comenzó como un esfuerzo para ayudar a quienes enfrentan barreras laborales o de vivienda debido a antecedentes penales, eventualmente abrió la puerta para que crímenes con consecuencias fatales fueran incluidos en el mismo saco.
Datos inquietantes: crímenes mortales que desaparecen
Una investigación de CalMatters identificó al menos tres docenas de conductores acusados de homicidio vehicular leve que evitaron condenas gracias al programa de desvío. Y el número real podría ser mucho mayor porque muchos expedientes están sellados. Gran parte del trabajo de identificación implicó visitas físicas a tribunales alrededor del estado para verificar manualmente estos casos.
La consecuencia más grave es que los beneficiarios del desvío mantienen sus antecedentes de conducción limpios. El Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) de California solo registra sanciones tras una condena. Sin condena, no hay puntos en la licencia, ni multas adicionales, ni suspensión del permiso.
Esto significa que alguien podría recibir más castigo legal por pasarse un semáforo en rojo que por atropellar a alguien de manera negligente.
Reincidencias: volver al volante sin consecuencias
Más alarmante aún, cerca de un tercio de estos conductores reincidieron. Por ejemplo:
- Un joven de Los Ángeles que mató a un ciclista al quedarse dormido al volante recibió una multa por pasarse un semáforo en rojo meses después de recibir el desvío.
- En el condado de Butte, un conductor involucrado en un choque fatal en 2020 recibió dos multas de tránsito el año pasado antes de que el juez le aprobara el desvío. Poco después, fue multado por exceso de velocidad.
- En el condado de Alameda, un conductor en un accidente fatal fue multado por velocidad solo dos meses antes de recibir el beneficio.
Todos ellos mantienen su licencia vigente.
¿Justicia o injusticia restaurativa?
Los defensores de la ley argumentan que existen situaciones donde el encarcelamiento o los antecedentes penales forman una pena desproporcionada, especialmente si se trata de personas jóvenes, de bajos recursos o con antecedentes limpios. El juez Daniel Lowenthal, una de las figuras clave detrás de la ley de 2020, defiende el uso del desvío incluso en casos de homicidio vehicular.
“Quizás un tribunal considere apropiado ofrecer desvío para evitar que una persona pierda su empleo o enfrente consecuencias colaterales extremas”, dijo Lowenthal.
Sin embargo, incluso él ha señalado que podría ser justo que el DMV tenga constancia de esas muertes, aunque no haya condena.
“Nivel bajo”: el dolor de las palabras
Durante una conversación con la policía, Lyman recordó que un oficial se refirió al caso de su hijo como un “delito de bajo nivel”. Dicha categorización no solo le pareció hiriente, sino que la hizo cuestionar los valores del sistema: “Ella le quitó la vida a mi hijo, y así es como lo ven, como algo ‘de bajo nivel’”.
La subsecretaria de la fiscalía de Sacramento, Rochelle Beardsley, también criticó el impacto emocional sobre las familias: “Es como decirles a los familiares que la vida de su ser querido no vale nada. Eso es cruel para quienes ya han sufrido…”
Estadísticas y registros: sin rastro
Generalmente, el homicidio vehicular leve suma dos puntos al historial de manejo. Con suficientes puntos acumulados —por ejemplo, por múltiples multas—, un conductor puede enfrentar la suspensión de su licencia. Pero como el desvío no implica una condena, estos puntos no se ingresan en el expediente.
Resultado: conductores que cometieron actos mortalmente negligentes continúan conduciendo legalmente como si nada hubiera pasado. Muchos ni siquiera tienen penalidades en el seguro del auto, lo que agrava aún más la falta de consecuencias.
¿Qué se puede hacer?
Frente a esta situación, algunas familias, como la de Connor Lopez, están comenzando a presionar a legisladores para que modifiquen la ley. Quieren que haya excepciones —o al menos, regulaciones más estrictas— en los casos donde está en juego una vida humana.
Allison Lyman, por ejemplo, ha estado reuniéndose con representantes estatales para conseguir apoyo a una propuesta legislativa que prohíba el desvío en casos de homicidio vehicular.
Un escenario complejo
Reconocer que no todos los delitos deben tener el mismo tratamiento es necesario. También lo es proteger a quienes cometen errores leves de por vida de exclusiones laborales o sociales. Pero cuando se trata de la pérdida de una vida, el sistema necesita respuestas más matizadas.
No se trata de criminalizar sin excepciones, sino de garantizar justicia y rendición de cuentas, incluso cuando no haya intención directa de dañar. El mensaje actual parece ser que la vida de las víctimas vale menos que el futuro profesional del acusado.
“Si existieran consecuencias reales, tal vez —solo tal vez— la gente pensaría más antes de conducir de manera irresponsable”, reflexiona Lyman cada miércoles, cuando va al lugar donde murió su hijo a pedir conciencia vial.
