Cacerías por trofeos y tensiones legales: el debate ético y político por las competencias de exterminio de coyotes en Nevada

Tras años de inacción, Nevada aprueba una polémica legislación sobre competencias de caza de coyotes, dividiendo el panorama político y ético del estado.

Coyotes en la mira: una regulación largamente postergada

Después de más de una década de inacción, el estado de Nevada ha decidido regular oficialmente las controvertidas competencias de exterminio de coyotes, señalando un punto de inflexión en el eterno debate entre conservación, caza ética y tradición rural. La decisión fue tomada por la Comisión Legislativa mediante una votación apretada de 7 a 5 el pasado miércoles, implementando una serie de requisitos para esta forma de caza organizada, entre ellos una temporada regulada de caza (del 1 de septiembre al 31 de marzo) y la obligatoriedad de contar con una licencia de caza o trampas.

¿Qué son las competencias de exterminio de coyotes?

Las denominadas "coyote killing contests" o competencias de exterminio de coyotes, consisten en matar la mayor cantidad posible de coyotes en un tiempo determinado, usualmente como parte de un torneo con premios en metálico, trofeos y reconocimiento dentro de comunidades cazadoras.

Esta práctica lleva décadas realizándose en zonas rurales del oeste de Estados Unidos y es defendida por muchos agricultores, ganaderos y cazadores que consideran la población de coyotes una amenaza para el ganado, cultivos e incluso animales domésticos.

¿Por qué es tan polémica esta práctica?

A pesar del respaldo de ciertas comunidades rurales, las competencias han generado fuertes críticas por organizaciones animalistas, conservacionistas y éticas de caza. El argumento más frecuente es que esta práctica propicia una caza no ética, según los estándares tradicionales. Warren Hardy, exsenador republicano del estado y actual cabildero en contra de estas competencias, lo expresó con claridad:

“Esto no es una regulación. No hace más que legitimar una práctica que viola prácticamente todos los principios de caza ética”.

Por su parte, Naomi Duerr, integrante del Consejo Municipal de Reno, también expresó su desacuerdo, sumándose a las voces que consideran que este tipo de prácticas representan un retroceso ético y ecológico.

Un conflicto político: la división legislativa

La aprobación de esta regulación también expuso una profunda división partidaria. Cinco legisladores demócratas votaron en contra de la propuesta, todos ellos provenientes del área metropolitana de Las Vegas: Howard Watts, Shea Backus, Melanie Scheible, Rochelle Nguyen y Marilyn Dondero Loop. En contraste, legisladores republicanos como Robin Titus (R-Wellington) e Ira Hansen (R-Sparks) elogiaron la decisión de la Comisión de Vida Silvestre de Nevada por buscar un intento de solución "intermedia".

“Aplaudo a la comisión por realmente intentar resolver esto. Se trata de un compromiso y de encontrar puntos en común”, mencionó Titus.

¿Por qué ahora?

Si bien los intentos por prohibir estas competiciones datan de 2015, incluyendo varios proyectos rechazados en 2019 y 2023, esta nueva regulación surge de la intención del presidente de la Comisión de Vida Silvestre de Nevada, Shane Rogers, de "encontrar un punto medio".

Desde un punto de vista político, la medida puede interpretarse como una estrategia de apaciguamiento ante los fracasos legislativos anteriores, pero también como una forma de preservar una práctica que tiene un considerable apoyo en ciertas comunidades rurales.

El coyote como especie: ¿praga o víctima del mito?

En Nevada, los coyotes son considerados una especie "no protegida", lo que en la práctica significa que pueden cazarse sin límites fuera de las regulaciones específicas. Este estatus legal contrasta con otras especies silvestres que gozan de límites de temporada, cantidades o métodos de caza.

Actualmente, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos calcula que hay entre 500 mil y hasta un millón de coyotes en todo el país, una especie conocida por su adaptabilidad e inteligencia. Pero los estudios han demostrado que su matanza indiscriminada no reduce necesariamente su población, sino que incluso puede generar un efecto contrario.

  • Al reducirse los adultos dominantes, las hembras restantes tienden a tener camadas más grandes.
  • Esto genera un rebote poblacional, según la Universidad Estatal de Utah y estudios de la organización Project Coyote.

Impacto ambiental y ético

Desde una perspectiva ética, muchos defensores de los derechos animales y conservacionistas denuncian estas prácticas como innecesariamente sangrientas y opuestas al modelo de “caza justa” que se promovía a comienzos del siglo XX por pioneros como Theodore Roosevelt.

Camilla Fox, fundadora de Project Coyote, comentó al respecto:

“Estos torneos trivializan la vida, desensibilizan a la violencia y mancillan nuestra imagen como sociedad en cuanto al respeto a la vida silvestre”.

Asimismo, varios estados han prohibido legislativamente estas prácticas. Entre ellos se encuentran:

  • California (2014)
  • Vermont (2018)
  • Arizona (2019)
  • Colorado (2020)
  • Washington (2020)
  • Maryland (2020)
  • Nuevo México (2021)

En todos estos casos, los legisladores y votantes priorizaron una ética de conservación que respeta la vida silvestre, incluso de especies conflictivas como los coyotes.

¿Compromiso real o victoria para los cazadores?

Para los sectores anti-caza, esta regulación no representa más que una normalización legislativa de una práctica cuestionada. Las voces críticas insisten en que esta "temporada regulada" sigue promoviendo la matanza indiscriminada, sólo que ahora dentro de un marco jurídico.

Del lado contrario, muchos cazadores consideran un éxito el que el estado no imponga una prohibición total. Para ellos, este nuevo reglamento es una válvula de escape frente a la presión mediática y permite continuar con una actividad que algunos ven como deporte; otros, como control poblacional.

Los dilemas en la conservación moderna

Este debate en Nevada refleja la complejidad de las políticas modernas de conservación y caza. Nos enfrentamos a una sociedad donde el choque entre valores urbanos y rurales se hace cada vez más explícito. Mientras una parte de la sociedad ve a los coyotes como “encantadores caninos salvajes”, otra los percibe como “enemigos del campo”.

En ese sentido, regular estas competencias podría considerarse un paso intermedio en una larga pelea que involucra ética, ciencia, política, identidad cultural y la pregunta fundamental de ¿quién decide sobre la naturaleza en una democracia?

¿Qué sigue para Nevada?

A pesar de esta nueva regulación, tanto sus críticos como sus defensores saben que esta decisión no será la última palabra. Con el creciente interés público y legislativo en temas relacionados con la protección animal, así como las constantes reinterpretaciones judiciales del papel de organismos como la Comisión de Vida Silvestre, el tema promete regresar recurrentemente al ojo del huracán legislativo.

Lo que está claro es que la lucha entre ética ambiental y tradición cazadora sigue muy viva, y Nevada se pone, una vez más, en el centro de ese viejo pero renovado campo de batalla estadounidense.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press