Colapso en Celtic: Un gigante escocés al borde del abismo

Crisis deportiva, caos en la directiva y presión de la afición: Celtic vive su temporada más turbulenta en décadas mientras Hearts sueña con una coronación inédita desde 1960

Una temporada que hace temblar los cimientos de Celtic

El Celtic Football Club, uno de los equipos más laureados de Escocia, atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente. Deportivamente en caída libre, institucionalmente sumido en el caos y con una afición cada vez más impaciente, el club de Glasgow ha perdido el control de una temporada que amenazaba con ser tradicional, pero ha terminado convertida en un drama futbolístico digno de novela.

La situación se ha complicado al punto de que Celtic podría estar ante su tercera gestión técnica en apenas unos meses, luego del despido de Brendan Rodgers y la llegada fallida de Wilfried Nancy. A esto se le suma una directiva tambaleante, dimisiones, acusaciones de abuso y, para empeorar aún más, una amenaza real desde Edimburgo que podría romper con décadas de dominio del “Old Firm”.

Wilfried Nancy: del éxito en la MLS al desastre en Glasgow

Tras una destacada trayectoria en la MLS con Columbus Crew, donde incluso fue nombrado Entrenador del Año en 2024, Wilfried Nancy llegó a Celtic con la esperanza de recuperar el rumbo tras la abrupta salida de Brendan Rodgers. No obstante, su aterrizaje ha sido más que accidentado: cuatro derrotas consecutivas, incluida la final de la Scottish League Cup, marcan un arranque absolutamente desastroso.

La última vez que el Celtic encadenó cuatro partidos perdidos fue en 1978, lo que da una dimensión histórica del colapso actual. Para colmo de males, durante su último encuentro —una derrota por 2-1 ante Dundee United— los fanáticos corearon el nombre de Martin O’Neill, el técnico interino que logró estabilizar brevemente al equipo antes de la llegada de Nancy.

La prensa escocesa no ha perdonado y ha ridiculizado al técnico francés por sus métodos, incluyendo el uso de una pequeña pizarra táctica en el banquillo. Una imagen que simboliza para muchos hinchas la desconexión total con la trascendencia del cargo.

Rodgers y Desmond: la primera ruptura que provocó el terremoto

Brendan Rodgers, quien volvió al Celtic como una especie de salvador, dejó su cargo en octubre tras una gestión calificada como “divisiva, engañosa y egoísta” por el principal accionista del club, Dermot Desmond. En una declaración sin precedentes, Desmond culpó directamente a Rodgers de haber contribuido a crear un ambiente “tóxico” en el vestuario y en torno al club.

Este dramático diagnóstico puso sobre la mesa los problemas internos de Celtic, que van mucho más allá de los resultados deportivos. El club no solo fue eliminado de la UEFA Champions League en fases tempranas, sino que tampoco consiguió reforzarse en el mercado con el nivel exigido por su afición e historia.

Renuncias, amenazas e incluso agresiones: el caos en la directiva

El caos en Celtic alcanzó nuevos niveles con la renuncia del presidente Peter Lawwell, quien citó “abusos y amenazas” como razón de su salida al final de diciembre. Lawwell, que estuvo 18 años como CEO y casi tres como presidente, abandonará el barco en medio de un clima sofocante en el seno del club.

Lo más inquietante, sin embargo, vino de la boca del director ejecutivo Michael Nicholson, quien denunció que tres miembros de la junta fueron agredidos luego de la final de la Copa de la Liga. Aunque no se dieron mayores detalles, el hecho evidencia el nivel de crispación al que ha llegado el entorno del club.

“El abuso es totalmente inaceptable”, dijo Nicholson. “Como junta, refuerza nuestra determinación de hacer lo correcto para el Celtic y llevar al club adelante”.

El colapso deportivo: una hegemonía en jaque

El dominio casi absoluto del Celtic en la Scottish Premiership está bajo amenaza seria por primera vez en décadas. Desde 1985, cuando el Aberdeen de Alex Ferguson conquistó la liga, solo Celtic o Rangers han sido campeones, una hegemonía que ha durado casi 40 años.

Pero en 2025, las cosas han cambiado: Hearts lidera la tabla con seis puntos de ventaja sobre Celtic y nueve sobre Rangers, que están terceros. De hecho, ni Celtic ni Rangers estarán en lo más alto en Navidad, algo que no se veía desde 1993.

Hearts: ¿el milagro de Edimburgo?

El histórico club de Edimburgo tiene la oportunidad de oro para romper con la tiranía del Old Firm. No lo logra desde 1960 y en 1986, en su intento más cercano, vio escapar el título en la última jornada ante Dundee United.

Esta vez, las circunstancias parecen conjugarse. Bajo el impulso inversor de Tony Bloom, el magnate detrás del exitoso Brighton de la Premier League que compró casi el 30% del club, Hearts ha sabido fichar bien y aprovechar cada error de los gigantes.

Si vencen a Rangers este domingo, consolidarán su liderato con comodidad, incluso abriendo un margen de 12 puntos sobre ellos (aunque con un partido más). A partir de ahí, sería Celtic quien tendría que detener al nuevo contendiente al trono. Y, viendo cómo están las cosas, no parece tener las armas para hacerlo.

Una afición frustrada e impaciente

Los seguidores del Celtic no esconden su frustración. Más allá de las críticas a entrenadores y directivos, hay un claro sentimiento de pérdida de rumbo. El club que ganó 13 de las últimas 14 ligas ahora parece una sombra de sí mismo y eso ha generado una reacción virulenta por parte de parte de la hinchada.

Los constantes fracasos deportivos, la eliminación en competiciones europeas y la completa desconexión con la cúpula directiva han desembocado en llamados a renovar toda la estructura del club.

¿Qué sigue para Celtic?

Con Nancy al borde del cese, sin presidente, con miembros de la junta bajo ataque y la afición llamando a viejas glorias para rescatar el barco, el Celtic entra en una etapa decisiva.

Su próximo partido ante Aberdeen puede ser clave. Una quinta derrota consecutiva podría ser el punto de no retorno para el técnico francés. Pero incluso más allá del banquillo, la gran pregunta es:

¿Tiene Celtic la fuerza interna para reconstruirse mientras su dominio histórico se desmorona?

Todo apunta a que, por primera vez en muchos años, Escocia quizá celebre la victoria de otro campeón. Y si ese es Hearts, no será una sorpresa. Será un símbolo de que ni el más grande club escocés es invulnerable cuando la crisis toca a la puerta desde todos los rincones.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press