Rocky Mount a la deriva: Una mirada a la decadencia de una ciudad símbolo del abandono económico
Mientras Trump promete una nueva 'Edad Dorada', los residentes de esta ciudad de Carolina del Norte luchan contra la inflación, el desempleo y la desilusión
Rocky Mount, Carolina del Norte. Alguna vez un hervidero de actividad ferroviaria y agrícola, esta ciudad de poco más de 54,000 habitantes vive hoy atrapada entre la nostalgia del pasado y la incertidumbre del futuro. Las promesas políticas, los programas económicos y las campañas electorales han pasado, pero para muchos residentes como Daijah Bryant, el cambio sigue siendo una ilusión lejana.
Una ciudad que se apaga
En el centro de Rocky Mount, antiguos negocios con escaparates vacíos se alinean a lo largo de calles que alguna vez estuvieron llenas de vida. Los trenes, cubiertos de grafitis, todavía recorren lentamente las vías que atraviesan la ciudad, pero su presencia ya no simboliza prosperidad. Son el espectro de un pasado que se resiste a desaparecer.
Lucy Slep, una joyera que junto a su esposo lleva casi 40 años administrando The Miner’s Emporium, es testigo fiel de esta decadencia. “Sin negocios, el centro está muerto”, dice resignada. Su tienda, famosa por sus paredes moldeadas a mano que asemejan una caverna, permanece vacía incluso en fechas previas a Navidad. “Este año simplemente no es una Navidad para regalar joyas”.
El peso de la economía en los hogares
Daijah Bryant, técnica en una planta de motores, trabajó 22 días seguidos para reunir dinero suficiente para costear los regalos navideños. Pero esa alegría dura poco: “Si tienes que pagar la renta y hacer Navidad al mismo tiempo, es muy, muy difícil”, confiesa.
Su situación representa la de muchos habitantes en ciudades pequeñas de Estados Unidos, donde el costo de vida se ha vuelto insostenible. Según la encuesta Pew de noviembre de 2023, el 82% de los estadounidenses considera que la economía va mal, con la inflación como principal preocupación.
Rocky Mount se extiende entre dos condados rurales marcados por altos niveles de pobreza. El centro urbano, las zonas residenciales y las comunidades circundantes reflejan la desigualdad estructural de un sistema económico que parece no notar al ciudadano común.
Trump regresa buscando votos... ¿y soluciones?
La reciente visita de Donald Trump a Rocky Mount forma parte de su campaña para destacar sus políticas económicas de cara a las elecciones intermedias. Ya realizó un acto similar en Pensilvania, otro estado “bisagra”. Las visitas políticas a estos territorios suelen estar más centradas en la estrategia electoral que en brindar respuestas concretas.
En este caso, la elección de Rocky Mount no es casual. El distrito del Congreso al que pertenece la ciudad fue recientemente rediseñado por la legislatura republicana para favorecer al Partido Republicano, en un proceso que, según varios analistas, constituye una maniobra de gerrymandering electoral.
La realidad de las promesas económicas
Donald Trump insiste en que los estadounidenses verán alivio económico pronto, pero ha llegado a minimizar las preocupaciones por la asequibilidad, recomendando incluso "reducir el consumo". Estas declaraciones han sido criticadas por mostrar desconexión con las dificultades cotidianas de los votantes.
Para algunos, como Slep, aún hay esperanzas: “Las políticas económicas de Trump, como los recortes fiscales, traerán alivio”. Sin embargo, testimonios como el de Bryant contrastan con este optimismo. Ella ni siquiera votó en las últimas elecciones por no creer que algún partido pueda cambiar su vida.
Shiva Mrain, ingeniero local, expresa una opinión más neutral: “Mi situación no se ha puesto ni peor ni mejor”. Describe alivio al ver precios más bajos en gasolina, pero no nota transformaciones sustanciales en su calidad de vida.
La presión de los servicios públicos
La ciudad ha enfrentado dificultades incluso desde sus propias instituciones. Problemas financieros en el gobierno local significaron aumentos en los precios de servicios básicos como la electricidad y el agua. Cuando los bienes esenciales como la luz se vuelven inasequibles, la crisis se hace más evidente.
Este aumento, aunque se dice que es para “revitalizar el centro”, parece llegar demasiado tarde o con poca fuerza, ya que las inversiones han sido insuficientes para revivir el tejido económico del casco urbano.
Más allá de la política: una herida estructural
La decadencia de Rocky Mount es apenas un pincelazo dentro de un cuadro mucho más amplio. La pérdida del dinamismo industrial, la deslocalización de fábricas, y una globalización mal gestionada han dejado a muchas ciudades medianas y pequeñas estadounidenses en la misma situación.
Rocky Mount fue históricamente un centro tabacalero. Con el declive de ese mercado, la ciudad intentó reinventarse con industrias farmacéuticas y automotrices, pero sin lograr recuperar el empleo de décadas anteriores. El desempleo se mantiene en niveles preocupantes. Según el Federal Reserve Economic Data, la tasa de desempleo del área metropolitana de Rocky Mount en 2023 se ubicó en 6.4%, superior al promedio nacional de 3.7%.
Cuando vender reemplaza a comprar
Un indicador triste, pero contundente: en lugar de ir a comprar regalos, muchos habitantes llevan ahora sus bienes más valiosos a las joyerías. “La mayoría viene a vender sus joyas, no a comprar”, dice Slep. El intercambio se ha convertido en una señal clara de desesperanza. No hay excedente económico, solo urgencias y cuentas atrasadas.
Una juventud sin fe en el sistema
Daijah Bryant, con solo 26 años, representa a una generación que ha crecido en medio de crisis económicas sucesivas. Vio a sus padres perder trabajos. Ha tenido que esforzarse más con menos. No espera milagros de ningún político. No vota porque ha perdido la fe. Esta desafección es sintomática: según Brookings Institution, sólo el 50% de los jóvenes menores de 30 años votaron en las últimas elecciones presidenciales de EE. UU.
La promesa de la 'Edad Dorada' que nunca llegó
“AÚN estoy esperando que llegue esa edad dorada que Trump prometió”, dice Lucy Slep con un matiz de esperanza que parece más obstinada que fundamentada. ¿Puede una ciudad regresar del olvido con discursos electorales?
Rocky Mount resiste en sus escombros, pero no sin sufrimiento. Sigue siendo, como muchas otras ciudades estadounidenses, el espejo roto del modelo económico vigente. Un espejo donde el brillo de la promesa política se difumina con cada negocio cerrado, cada voto que no se emite y cada familia que tiene que decidir entre pagar la renta o comprar un juguete de Navidad.
Más que una ciudad, un símbolo nacional
Rocky Mount podría ser cualquier otra ciudad de la América rural que alguna vez vivió del ferrocarril, la agricultura o la industria local. Hoy es símbolo de abandono, de fracaso en las políticas redistributivas y de un sistema político que solo parece visitar a sus votantes cuando hay campañas en marcha.
Mientras tanto, entre escaparates polvorientos, rieles oxidados y facturas vencidas, la gente sigue caminando. A veces para trabajar 22 días seguidos. A veces, simplemente, para seguir esperando.
