Supercopa Italiana 2025: Højlund guía al Napoli hacia la final y reabre el debate sobre el torneo
Con una actuación estelar de Rasmus Højlund, Napoli venció al AC Milan en Arabia Saudita y el formato del torneo vuelve a estar en el centro de la conversación
Højlund, el nuevo rey del sur
La noche del jueves en Riad, Arabia Saudita, fue testigo de una de las actuaciones más completas de Rasmus Højlund desde su llegada al Napoli. El delantero danés, ex Manchester United, lideró a los partenopeos en una victoria sólida por 2-0 sobre el AC Milan, asegurando un lugar en la final de la Supercopa Italiana.
No solo asistió en el primer gol, firmado por David Neres, sino que él mismo selló el marcador con una definición precisa en el minuto 64, mostrando no solo su capacidad física sino también una madurez táctica que empieza a convertirlo en referente de la escuadra napolitana. El pase milimétrico de Leonardo Spinazzola, también pieza clave en el encuentro, terminó en los pies de un Højlund que aprovechó cada centímetro del espacio en la defensa rossonera.
¿Supercopa o superventas?
Más allá del resultado deportivo, el destino del torneo levanta cada vez más voces críticas. Arabia Saudita volvió a albergar el certamen como parte del multimillonario acuerdo con la Serie A italiana. Cuatro equipos juegan el trofeo: el campeón y subcampeón de la Serie A, y los dos finalistas de la Coppa Italia del año anterior. Este formato, implantado desde 2022, ha sido cuestionado por los aficionados más puristas del calcio.
La edición de este año, celebrada en pleno invierno europeo bajo las altas temperaturas del golfo pérsico, vuelve a encender el debate: ¿es esta la evolución natural del fútbol profesional o una concesión más al dinero y el espectáculo por encima del deporte?
AC Milan se desinfla
Milan, que había ganado la Supercopa Italiana en 2023, lució irreconocible. Pese a llevar camisetas especiales con nombres en árabe como gesto hacia el mercado saudí, el equipo dirigido por Stefano Pioli ofreció una imagen muy por debajo de lo esperado. Las lesiones no ayudaron: Theo Hernández, Bennacer y Tomori estuvieron fuera, limitando profundamente las opciones defensivas del equipo.
Curioso es también el regreso de Romelu Lukaku al banquillo tras cinco meses lesionado. Pese a no disputar minutos, su sola presencia fue símbolo del esfuerzo del Napoli por recuperar piezas clave de cara a esta fase definitiva del torneo.
Napoli vuelve a soñar con títulos
La clasificación a la final no solo representa una oportunidad de sumar un trofeo más para las vitrinas del club del sur de Italia, sino que también es un síntoma positivo para una plantilla golpeada por la irregularidad en liga. Después de ganar la Serie A el año pasado por primera vez en 33 años, el Napoli había entrado en una dinámica de dudas, especialmente tras la salida de Luciano Spalletti. La llegada de Walter Mazzarri como técnico interino busca estabilizar un equipo con potencial, pero aún sin identidad en la presente temporada.
Spinazzola: el socio inesperado
Leonardo Spinazzola fue, quizá, la pieza más infravalorada del partido. El lateral volvió a mostrar su mejor versión, aquella que lo llevó a brillar en la Euro 2020. Sus dos asistencias demuestran su capacidad para generar peligro desde una posición no tan protagonista y su química con Højlund promete dar mucho más que hablar esta temporada.
Lo que deja esta semifinal
- Rasmus Højlund anotó su tercer gol en competiciones oficiales con Napoli.
- Napoli no alcanza una final de la Supercopa desde 2014, cuando venció a la Juventus por penales en Doha.
- AC Milan lleva tres partidos consecutivos sin marcar frente al Napoli en competiciones coperas.
- Primera aparición de Romelu Lukaku en convocatoria desde agosto de 2024.
El rival de Napoli saldrá del enfrentamiento entre Inter de Milán y Bologna, una semifinal que se anticipa intensa. Inter, actual subcampeón de la Serie A, parte como favorito, mientras que Bologna expresa su deseo de repetir la hazaña copera alcanzada la temporada pasada.
El papel de Arabia Saudita y la geopolítica del fútbol
Desde 2018, Arabia Saudita ha invertido cuantiosas cantidades en eventos deportivos como parte del plan Vision 2030, el ambicioso programa del príncipe heredero Mohamed bin Salman. La inversión busca diversificar la economía del país y mejorar su imagen internacional.
Así, competiciones como la Supercopa Española, la Supercopa Italiana y la UFC han hecho escala en Riad. Aunque el movimiento genera millonarios ingresos para las federaciones, el efecto ha sido polarizante entre jugadores, clubes y aficionados. Gianluigi Buffon, por ejemplo, llegó a declarar que "el fútbol va hacia donde está el dinero, pero pierde su alma en el proceso".
Una experiencia para el mercado árabe
Milan y Napoli salieron al campo con inscripciones en árabe en sus camisetas, un gesto cosmético que busca seducir al mercado local. Pero, ¿es suficiente la estética cuando lo deportivo queda desplazado por la logística? Los horarios de los partidos perjudican a la audiencia europea y la distancia debilita la conexión emocional con las raíces del torneo.
¿Y los aficionados?
La tradicional Supercopa Italiana ha pasado por estadios emblemáticos como San Siro y el Olímpico de Roma. Ahora, con ediciones en Doha, Jeddah y Riad, muchos tifosi se preguntan si el campeonato sigue siendo suyo. En palabras de un hincha del Napoli entrevistado por Rai Sport:
"Ganarlo es importante, pero preferiría ver la final en Nápoles, sentirla con mi gente, no en un lugar que nada tiene que ver con nuestra historia".
Entre la gloria y la crítica
Rasmus Højlund, con apenas 21 años, empezó a justificar la apuesta que el Napoli hizo por él el pasado verano europeo. Si repite su rendimiento en la final, podría consagrarse como el nuevo ídolo del Diego Armando Maradona.
La Supercopa Italiana está en un punto de inflexión: en lo deportivo sigue atrayendo emociones, en lo comercial genera controversia, y en lo histórico, muchos sienten que se aleja de su origen. Mientras tanto, el Napoli sueña, y Højlund deslumbra. El lunes, tendrá una nueva oportunidad de levantar un título y, quizá, darle al fútbol italiano un respiro dentro de su contradictorio presente.