Trump da un giro histórico: ¿Qué significa reclasificar la marihuana en EE. UU.?

La orden ejecutiva dirigida por Donald Trump podría redefinir el mercado del cannabis médico en Estados Unidos y abrir una nueva era para la investigación científica

Un cambio esperado por décadas

La reciente decisión del expresidente Donald Trump de firmar una orden ejecutiva que ordena la reclasificación de la marihuana ha sacudido el escenario del debate nacional sobre drogas en Estados Unidos. Con esta acción, el cannabis dejaría su estatus de droga de tipo Schedule I —donde aparece junto a la heroína y el LSD—, para pasar a Schedule III, una categoría considerada significativamente menos peligrosa donde se encuentran sustancias como la ketamina o algunos esteroides anabólicos.

Esto no convierte la marihuana en legal automáticamente en todo el país, pero marca una ruptura histórica con décadas de políticas de guerra contra las drogas. Al hacerlo, Trump se adelanta a una tendencia que ha ido tomando fuerza en los estados y que ya cuenta con un apoyo mayoritario entre los estadounidenses. Según una encuesta de Gallup, el 68% de los estadounidenses apoyaban la legalización del cannabis en 2023, comparado con tan solo el 36% en 2005.

¿Qué implica el cambio a Schedule III?

La clasificación Schedule III incluye drogas que tienen un uso médico reconocido y un potencial de abuso moderado, menor que las categorías I y II. Este cambio podría permitir a:

  • Universidades e institutos de salud ampliar investigaciones clínicas sobre el cannabis.
  • La industria del cannabis acceder a deducciones fiscales federales, como cualquier otra empresa.
  • Médicos recetar marihuana bajo ciertas condiciones propiciadas por nuevas regulaciones federales, especialmente terapias derivadas de CBD.

Este cambio también reduciría obstáculos legales para producir y distribuir derivados del cannabis, lo que transformaría el ecosistema regulatorio de la planta.

¿Qué dice Trump?

Durante la firma de la orden, Trump afirmó: “Tenemos personas que nos ruegan hacer esto. Gente que está sufriendo dolor severo”, haciendo hincapié en los beneficios terapéuticos que los usuarios médicos encuentran en el cannabis. A pesar de esta declaración, la realidad política es más compleja: muchos en su propio partido han expresado oposiciones claras.

Una medida que divide al Partido Republicano

Más de 20 senadores republicanos firmaron una polémica carta oponiéndose a la medida, liderados por el Senador Ted Budd de Carolina del Norte. La misiva acusaba a la decisión de beneficiar a actores extranjeros como China y “socavar los esfuerzos de Trump por hacer grande a América de nuevo”. Alegaban que la marihuana representa aún un riesgo significativo para la salud pública, la conducción vehicular y la seguridad en el trabajo.

Sin embargo, otros sectores moderados dentro del partido ven con buenos ojos la revalorización del cannabis como herramienta médica y económica.

¿Y qué pasa con el CBD?

Además de la reprogramación de la marihuana, la orden contempla una expansión en el acceso al CBD (cannabidiol), el popular derivado del cáñamo conocido por sus supuestos efectos terapéuticos. El Dr. Mehmet Oz, actual director de los Centros de Medicare y Medicaid, anunció que un nuevo programa piloto permitiría a adultos mayores acceder gratuitamente a CBD derivado del cáñamo prescripto por un médico.

Este cambio busca normalizar el uso del CBD, que ha experimentado un “boom” dentro del mercado de bienestar, aunque su eficacia aún es debatida por expertos en farmacología y neurociencia.

Política vs ciencia: ¿por qué ahora?

La reclasificación no es una idea nueva. De hecho, el gobierno de Joe Biden también propuso un cambio similar durante su mandato, pero sin una orden ejecutiva que lo acelerara. Durante décadas, agencias como la Drug Enforcement Administration (DEA) han sido extremadamente cautelosas con cualquier movimiento en esta dirección. Requiere, por ley, una revisión médica respaldada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), comentarios públicos (que ya superaron los 30,000 en esta ocasión) y recomendaciones del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

La orden de Trump apunta a acelerar este proceso burocrático en un momento donde los tiempos políticos y sociales ya parecen maduros para el cambio.

A nivel estatal: mosaico legal complicado

Hoy en día, más de 38 estados permiten algún uso medicinal de la marihuana y 24 han aprobado su consumo recreativo para adultos. Sin embargo, la legislación federal —que sigue considerando la marihuana como ilegal— crea situaciones contradictorias.

A pesar de contar con licencias estatales, muchos dispensarios y productores enfrentan:

  • Negación de servicios bancarios tradicionales.
  • Restricciones para exportar fuera del estado.
  • Riesgo de inspecciones y sanciones federales.

El nuevo paso federal allanaría el terreno para una armonización regulatoria y económica, beneficiosa tanto para emprendedores como para usuarios.

¿Qué dicen los expertos?

Para el Dr. Peter Grinspoon, especialista en medicina de la Universidad de Harvard e hijo del reconocido psiquiatra Lester Grinspoon (uno de los primeros defensores del cannabis médico en EE. UU.), esta decisión representa “un primer paso esencial para normalizar lo obvio”.

Según el Pew Research Center, solo un 10% de los estadounidenses piensa que el cannabis debería ser completamente ilegal. Esto sugiere que la decisión no responde solo a estrategias de campaña, sino también a una necesidad de alinear las políticas públicas con la realidad social y científica.

Los obstáculos no desaparecen

La reclasificación no es sinónimo de legalización completa. Muchos desafíos persisten:

  • Desacuerdo partidario que podría revertir la medida en futuras administraciones.
  • Restricciones a la exportación interestatal, clave para empresas que buscan crecer.
  • Revisión judicial: grupos conservadores podrían impugnar la orden en tribunales.

Además, la preocupación por los efectos psicosociales de la marihuana aún divide a la comunidad médica, especialmente en menores de edad y población vulnerable.

Un nuevo capítulo para la marihuana en EE. UU.

La orden ejecutiva de Donald Trump podría inaugurar una transformación profunda en la forma en que Estados Unidos comprende, regula e investiga la marihuana. Aunque no implica una legalización generalizada, sí representa una validación científica y económica del cannabis, además de un alivio para pacientes, emprendedores e investigadores que han esperado décadas por este momento.

En palabras del propio presidente al firmar la orden: “Estamos encargándonos de algo que debió cambiar hace mucho tiempo”.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press