Trump y el giro verde: ¿Un nuevo inicio para la marihuana en Estados Unidos?

El expresidente impulsa la reclasificación federal del cannabis, una decisión clave con repercusiones sociales, políticas y económicas

Un paso histórico pero limitado

Donald Trump sorprendió a muchos al firmar una orden ejecutiva que impulsa la reclasificación de la marihuana a nivel federal. Aunque el cambio no supone su legalización total, representa un gran paso simbólico hacia un enfoque más flexible sobre el uso del cannabis en Estados Unidos, especialmente con aplicaciones médicas.

La marihuana dejaría de ser una droga de categoría I, junto a sustancias como la heroína y el LSD, para pasar a categoría III, al lado de esteroides anabólicos y ketamina, reconocidas por su uso médico aceptado y riesgo de dependencia moderado.

Esto marca un viraje evidente del discurso histórico de Trump sobre drogas, cuando afirmaba: “No a las drogas, no a la bebida, no al cigarro”, pero al mismo tiempo reconoce ahora que “los hechos obligan al gobierno federal a reconocer que la marihuana puede ser legítima en términos médicos cuando se administra cuidadosamente”.

¿Qué significa pasar del Schedule I al Schedule III?

Según la DEA (Drug Enforcement Administration), una droga de Schedule I no tiene ningún valor médico aceptado y tiene un alto potencial de abuso. En cambio, las de Schedule III tienen aplicaciones médicas reconocidas y un riesgo de dependencia físico o psicológico más bajo.

Este cambio puede permitir más libertad para la investigación científica, mejorar las oportunidades financieras para empresas canábicas legales y, quizás lo más significativo, acercar la normativa federal a la realidad regulatoria de muchos estados.

La abogada Rachel Gillette, experta del bufete Holland & Hart en Denver, sostiene que el cambio “podría ahorrar cientos de millones de dólares en impuestos” a las empresas reguladas de marihuana, ya que ahora podrían deducir gastos básicos como nóminas, alquileres o marketing.

La tensión política: entre el progreso y el miedo a la "normalización"

Como era de esperarse, la medida no cuenta con apoyo unánime. Un grupo de más de 20 senadores republicanos urgió a Trump a mantener la marihuana en la categoría I, advirtiendo que “el cambio socavaría los esfuerzos para hacer a América grande otra vez”.

Uno de los mayores críticos es Kevin Sabet, exasesor de política antidrogas durante la administración Obama y actual director de Smart Approaches to Marijuana, un grupo que promueve alternativas al consumo y la comercialización del cannabis.

“Mi preocupación es que vamos a no solo normalizar, sino masificar la industria, lo que llevará a más consumo y más daños sociales”, declaró Sabet.

El contexto social: el cannabis ya es parte del día a día en EE. UU.

La revalorización del cannabis no avanza en un vacío. Según datos de la Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA), más de 64 millones de estadounidenses de 12 años o más usaron marihuana durante el último año —el 22% de la población—, frente al 19% registrado en 2021.

Hoy, el uso medicinal de la marihuana es legal en 40 estados y Washington, D.C., y el consumo recreativo está permitido en 24 estados más la capital del país.

Una encuesta de Gallup revela que el apoyo ciudadano a la legalización estuvo en un 64% en 2024. Aunque esto representa una leve caída desde el 70% de 2021, el cambio refleja una evolución social a largo plazo: en 1985 solo el 23% apoyaba la legalización.

Sin embargo, esta leve disminución en el respaldo puede explicarse por la caída del apoyo entre republicanos: del 55% en 2023, cayó al 40% en 2024. En comparación, el apoyo demócrata pasó solo del 87% al 85%, y entre independientes del 69% al 66%.

Un mercado multimillonario en espera

La industria del cannabis en EE. UU. podría valorar más de 104 mil millones de dólares en ventas legales para el año 2030, según proyecciones de New Frontier Data.

En la actualidad, el estatus federal de la marihuana impide a los negocios del sector tener acceso a servicios bancarios tradicionales, asegura médica o financiamiento. Además, aún enfrentan una regulación fiscal extremadamente desfavorable bajo la sección 280E del Código de Rentas Internas, que impide la deducción de gastos como cualquier otro negocio.

Según Gillette, el cambio a Schedule III eliminaría esta penalización fiscal: “Les daría oxígeno financiero a negocios que funcionan técnicamente al borde de la viabilidad económica”.

¿Y qué pasa con la investigación científica?

Trump ha insistido en que su objetivo es motivar nuevas investigaciones sobre los beneficios y riesgos de la marihuana. “Esta orden de reclasificación facilitará muchísimo la investigación médica relacionada con la marihuana”, declaró el expresidente.

Hoy en día, estudiar científicamente el cannabis resulta complicado debido a su clasificación. Se requieren permisos especiales, seguimiento de la DEA y el uso exclusivo de muestras provenientes del gobierno federal, que no siempre cumplen con la calidad necesaria para estudios clínicos rigurosos.

Con su potencial reclasificación, instituciones académicas y laboratorios podrían trabajar sin tantos obstáculos, permitiendo análisis más profundos sobre su eficacia para tratar:

  • Dolor crónico
  • Epilepsia
  • Enfermedades neurodegenerativas (como el Parkinson)
  • Ansiedad y trastornos de estrés postraumático

¿Legalización completa a la vista?

No. Este cambio no legaliza el uso o la venta de marihuana a nivel federal. Las penas por posesión o tráfico siguen vigentes y se seguirán aplicando hasta que el Congreso actúe formalmente sobre la legalización.

No obstante, muchos activistas ven esta propuesta como un paso en la dirección correcta. “Preferiríamos la plena legalización, pero cualquier avance es bienvenido”, expresa Steve Hawkins, exdirector de Marijuana Policy Project.

El futuro parece inevitable: la presión social, los beneficios económicos, la evolución de la ciencia y el consenso progresivo entre estados están rompiendo con décadas de políticas prohibicionistas establecidas desde la ‘War on Drugs’ impulsada desde los años 70.

¿Y Biden?

Curiosamente, el proceso de reclasificación bajo la DEA fue iniciado durante la administración Biden en 2023. Antes de dejar el cargo, su Departamento de Justicia ya había recolectado más de 43,000 comentarios públicos sobre el tema.

Con Trump de regreso, la revisión fue acelerada para alinearse con su nueva orden ejecutiva, aunque el proceso regulatorio tomará tiempo y deberá seguir los cauces jurídicos establecidos.

¿Podría ser Trump el presidente que impulse la revolución verde federal? Una ironía histórica, considerando su trayectoria, pero no imposible.

Lo que está claro es que, legalizada o no, la marihuana ya forma parte de la vida diaria de millones de estadounidenses. De seguir este camino, podríamos estar ante uno de los cambios de política pública más influyentes del siglo XXI.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press