¿Estamos apagando el futuro? Sequías, inundaciones y una red eléctrica al borde del colapso en EE. UU.

El país enfrenta simultáneamente vientos huracanados en Colorado, lluvias torrenciales en Oregón y un crecimiento insostenible en la demanda energética impulsada por los centros de datos. ¿Está preparada la infraestructura actual?

Una tormenta perfecta: clima extremo e infraestructura vulnerable

Estados Unidos se enfrenta a una convergencia de eventos naturales extremos que ponen en jaque tanto a sus comunidades como a su infraestructura crítica: incendios forestales en Colorado causados por vientos de 160 km/h, inundaciones masivas en Oregón tras lluvias torrenciales, y la ola de consumo energético más intensa en décadas derivada en parte del auge de la inteligencia artificial (IA). Esta sinergia de crisis está llevando a expertos y ciudadanos a cuestionar si el país está realmente preparado para un nuevo orden climático impulsado por la tecnología.

Colorado en alerta: viento, fuego y cortes de energía

El viernes pasado, el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) emitió una advertencia de clima de fuego particularmente peligrosa (PSD, por sus siglas en inglés) para varias regiones del Front Range de Colorado, algo que ocurre sólo en situaciones extremas. Las condiciones eran el cóctel perfecto para el desastre: vientos huracanados, una humedad cercana al 0% y vegetación tan seca como yesca.

Según Jennifer Stark, meteoróloga en jefe de la sede del NWS en Boulder: “No queremos que la gente entre en pánico, pero sí que estén preparados. Estas condiciones pueden dejar heridas que duran décadas.”

Los vientos alcanzaron entre 80 y 100 mph (128 a 160 km/h), derribando postes eléctricos y forzando a Xcel Energy a implementar cortes de energía de forma preventiva. Decenas de miles quedaron sin electricidad, agua caliente ni calefacción en un estado donde las temperaturas caen bajo cero en esta época del año. “No es una decisión que tomemos a la ligera”, aseguró un vocero de la empresa.

Inundaciones en Oregón: de la sequía al exceso en cuestión de horas

Mientras Colorado se ardía, en el noroeste de Oregón el peligro venía del cielo, en forma de lluvias torrenciales. Las autoridades emitieron alertas de inundación ya que los ríos Sandy, Clackamas y Molalla se desbordaron. Cerca de 300 casas fueron evacuadas en el condado de Clackamas, al sureste de Portland.

“Seguimos ejecutando rescates a lo largo de la noche”, dijo Scott Anderson, portavoz del condado. Un refugio de emergencia fue montado en el Clackamas Community College mientras muchas carreteras permanecen cerradas, incluyendo una vía clave hacia el Monte Hood.

Estos eventos sugieren que EE. UU. no enfrenta un tipo de clima extremo sino todos los tipos al mismo tiempo.

La tormenta energética: centros de datos y la fiebre por la IA

En el contexto del caos climático, hay un incendio invisible que también está generando alarma: el insaciable apetito de energía de los centros de datos, muchos de ellos vinculados a servicios de IA.

La Comisión de Servicio Público de Georgia aprobó por unanimidad un plan para que Georgia Power, la principal proveedora eléctrica del estado, aumente su capacidad energética en un 50%. Esto costará 16.3 mil millones de dólares en obras, aunque los usuarios podrían terminar pagando entre 50 y 60 mil millones con el tiempo, incluyendo intereses y ganancias aseguradas para la empresa.

El 80% de la nueva energía será destinada a centros de datos. Dichos centros pueden consumir tanta electricidad como 80,000 viviendas. De acuerdo con Georgia Power, el proyecto generará ingresos que permitirán bajar indirectamente las tarifas a los clientes residenciales. Pero los críticos, como Bob Sherrier —abogado de los opositores del plan— afirman que la demanda proyectada es especulativa: “Tal vez nunca se materialice”.

¿Estamos subsidiando a Silicon Valley desde Georgia?

El voto favorable de los cinco comisionados —todos republicanos salientes— generó polémica. En las elecciones recientes, dos demócratas ganaron escaños centrando sus campañas precisamente en los aumentos tarifarios frecuentes de Georgia Power.

La decisión de expandir la capacidad energética en base al crecimiento de la IA fue tachada por opositores locales como un subsidio encubierto a empresas tecnológicas:

“Estamos hipotecando la casa para construirle una habitación nueva a un inquilino, y si ese inquilino —las big tech— se muda en 10 años, nosotros seguimos pagando la deuda”, advirtió Peter Hubbard, uno de los nuevos comisionados demócratas.

Y es que si los centros de datos migran a estados con costos aún más bajos, las familias georgianas cargarían con los costos de una expansión innecesaria, al tiempo que la infraestructura envejece y se saturan las redes que ya están al borde del colapso.

Datos que electrifican: el enorme costo ambiental y social

  • Un centro de datos promedio puede usar alrededor de 100 megavatios, suficiente para abastecer a una ciudad pequeña.
  • Georgia Power atiende a 2.7 millones de clientes actualmente. La nueva capacidad prevista —10,000 megavatios— equivale al suministro para 4 millones de hogares.
  • El residente promedio en Georgia paga más de $175 por mes en electricidad. Con suerte, los nuevos ingresos permitirían reducir eso en $8.50 mensuales para 2031.

No obstante, nadie garantiza que las tarifas bajen. Como dice Liz Coyle de Georgia Watch: “Ejercer presión a la baja en las tarifas... no significa que tus recibos realmente bajen.”

¿Solución o círculo vicioso?

Los críticos también destacan la paradoja ambiental. Los planes incluyen construir plantas de energía alimentadas con gas natural, lo que contradice los esfuerzos por reducir emisiones de carbono justo en medio de una emergencia climática sin precedentes.

“Aumentar la producción de gas natural para beneficiar a los multimillonarios del silicio parece una pérdida para todos”, dijo Zak Norton durante la votación.

Algunos manifestantes llegaron a ser escoltados fuera del recinto del voto por la policía tras corear: “¡No! ¡No! ¡El pueblo dice no!”

¿Hay salida?

Estados Unidos debe enfrentar la realidad de que el cambio climático y la revolución digital están ocurriendo simultáneamente y muchas veces unos en contra del otro. Resolver un problema podría agravar el otro.

Los apagones preventivos como los de Colorado, las evacuaciones por lluvias en Oregón y los multimillonarios megaproyectos eléctricos en Georgia son síntomas de un sistema en tensión. La pregunta central es: ¿estamos invirtiendo en función del bien común o de los intereses corporativos?

Mientras miles de familias intentan superar apagones y rescates, el país necesita una estrategia energética sostenible, equitativa y resiliente ante un futuro tan inestable.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press