Ashraf Hakimi y la presión de todo un país sobre sus hombros en la Copa Africana de Naciones
A pesar de una lesión reciente, el líder marroquí busca guiar a su selección en casa hacia la gloria continental, en medio de expectativas que mezclan fútbol, política y orgullo nacional
Un regreso esperado: la figura de Hakimi sobrevive a los golpes
Achraf Hakimi, lateral derecho del París Saint-Germain (PSG) y actual Futbolista Africano del Año, ha sido noticia por algo más que su talento en el campo. El internacional marroquí ha protagonizado uno de los regresos más esperados del fútbol africano luego de recuperarse de una lesión en el tobillo, justo a tiempo para ayudar a su selección en la Copa Africana de Naciones.
Hakimi sufrió una lesión seria en noviembre tras una dura entrada de Luis Díaz (Bayern Múnich) en un partido de la Champions League. La entrada fue tan temeraria que el colombiano se ganó una tarjeta roja inmediata. Pese a esto, Díaz luego expresó públicamente su deseo de pronta recuperación para el marroquí. Y esa recuperación llegó, aunque con sacrificios personales notables.
“Ha hecho un sacrificio estos últimos cuatro o cinco semanas como nadie más lo hubiera hecho por su país”, dijo Walid Regragui, entrenador de la selección de Marruecos. “Eso lo convierte en un ejemplo para los jugadores y el cuerpo técnico”.
¿Debutará en el estreno?
Aunque Hakimi está incluido en la lista de convocados, no hay certeza total de que esté en el once titular contra Comoras, la cenicienta del grupo. “Puede empezar, o no. Lo decidiré mañana”, comentó Regragui. “Lo importante es que está listo si lo necesitamos. Es parte del grupo e inspira al grupo, aunque no esté al 100%”.
Por su parte, Hakimi fue claro y modesto en sus declaraciones. “Me siento bien, pero esto no se trata de mí, sino del equipo”.
Un país al borde del delirio futbolístico
La presión sobre Marruecos en esta Copa Africana de Naciones es inmensa. El país norteafricano solo ha ganado el título una vez —en 1976— y sueña con volver a lo más alto del continente. El cuarto puesto logrado en el Mundial de Catar 2022 elevó las expectativas a un nuevo nivel, y ahora los Leones del Atlas ya no son considerados una sorpresa, sino una potencia continental en construcción.
El técnico Regragui lo tiene claro: “Debemos ganar ahora, pero también pensamos en el futuro. Queremos tener un equipo consolidado para competir en 2026 y 2030 con experiencia de alto nivel internacional”.
Una camiseta, una nación, un rey
Durante la rueda de prensa previa al torneo, un retrato del rey Mohammed VI presidió la mesa. No es coincidencia. El fútbol marroquí está inextricablemente ligado a la monarquía, y el impulso que ha tomado el país para erigirse como potencia va mucho más allá del deporte.
Fouzi Lekjaa, presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF) y miembro del Consejo de la FIFA, también es ministro de finanzas del país. Esto subraya la conexión directa entre el éxito en el fútbol y la imagen política e institucional que Marruecos quiere proyectar, especialmente camino al Mundial de 2030 que co-organizará junto a España y Portugal.
Un plan a largo plazo con raíces profundas
Marruecos no solo apunta a un buen rendimiento en la Copa, también a construir una hegemonía que se mantenga por décadas. Para lograrlo, el país ha invertido en:
- Infraestructura futbolística: Estadios renovados y nuevas sedes adaptadas a los estándares FIFA.
- Centros de alto rendimiento: El complejo Mohammed VI es uno de los más avanzados de África, con tecnología de punta.
- Formación de talento: Escuelas de fútbol en todo el país trabajan desde categorías infantiles para formar jugadores.
Regragui ha hablado abiertamente de este plan estructural: “Mi trabajo no es solo formar un equipo competitivo hoy, sino dejar legado para el mañana. Queremos que en 2030 Marruecos tenga un equipo capaz de ser campeón del mundo en su propio suelo”.
La sombra del pasado: el penal fallado y el trauma colectivo
La edición anterior de la CAN fue dolorosa para los marroquíes. En la categoría de grandes fracasos deportivos del país, se ubica el penal fallado por Hakimi en la ronda de octavos de final, lo que llevó a la eliminación frente a Sudáfrica. Las secuelas de ese partido aún resuenan, por eso el jugador sabe que cualquier paso en falso puede tener consecuencias más allá del césped.
Una generación dorada al servicio de la bandera
Además de Hakimi, Marruecos cuenta con talentos de renombre internacional, como:
- Noussair Mazraoui (Bayern Múnich)
- Brahim Díaz (Real Madrid)
- Eliesse Ben Seghir (AS Mónaco)
- Sofyan Amrabat (Manchester United)
- Yassine Bounou “Bono” (Al Hilal)
La combinación de experiencia mundialista con juventud y hambre competitiva puede colocar a Marruecos como firme candidato al título, pero la clave será mantener el foco en medio de tanta atención mediática y política.
Presión real... literalmente
Hakimi no solo representa al equipo. Representa un proyecto de estado. Así lo ha asumido el rey Mohammed VI, para quien la Copa Africana es mucho más que una competición de fútbol. Es una oportunidad de mostrar al mundo lo que Marruecos puede lograr, tanto dentro como fuera de la cancha.
La historia está en juego, y Hakimi lo sabe. Con apenas 25 años, lleva el brazalete con la madurez de un veterano y el coraje de un líder natural. Como dijo Regragui, “es un ejemplo, y por eso, mañana quizás lo veamos desde el inicio”.
Un futuro brillante, pero primero: ganar
Regragui tiene claro su objetivo inmediato: “Tenemos que ganar. Hoy. No mañana. No el próximo año”. El técnico no oculta que sus días al mando podrían terminar si se repite un fracaso como en la edición pasada. “Estoy trabajando por Marruecos, pero también por mi futuro”, dijo, en clara referencia a lo que está en juego.
La Copa arranca y todas las miradas están puestas en el dorsal número 2. Si Hakimi logra conducir a los marroquíes al título, quedará sellado como un héroe nacional. Si no, las críticas no tardarán en llegar.
Pero si algo ha demostrado Hakimi es que, aún con dolor, está dispuesto a darlo todo por el escudo que lleva en el pecho. Como dijo él mismo antes del debut: “Estoy bien, pero no importa cómo esté yo. Importa cómo estemos como equipo. Y este equipo está listo”.