Dillingham y la resurrección de Arizona State: un plan maestro desde el desierto

Entre lesiones, presión mediática y ofertas tentadoras, Kenny Dillingham construye un nuevo imperio del fútbol universitario con los Sun Devils

Kenny Dillingham lo dejó claro: nunca quiso irse de Arizona State. Aunque los rumores lo colocaban en la órbita de Michigan y otros gigantes del fútbol universitario, el joven entrenador apostó por la estabilidad, la visión a largo plazo y, sobre todo, por convertir a los Sun Devils en una potencia real dentro del Big 12.

La firma que lo cambia todo

El sábado, Dillingham firmó una extensión de contrato de cinco años con Arizona State con un promedio salarial de 7.5 millones de dólares anuales. Además, logró que el fondo destinado a salarios del cuerpo técnico se ampliara a 11 millones, colocándose entre los más altos de la conferencia Big 12.

"Lo que estaba pidiendo era un compromiso a largo plazo con nuestro personal, nuestro programa, el deseo de competir en este mundo loco del fútbol universitario", señaló Dillingham tras el anuncio del contrato.

Con tan solo 35 años, el excoordinador ofensivo de Oregon y exalumno de Arizona State, continúa siendo una de las figuras más jóvenes y prometedoras en el ámbito del fútbol americano universitario. Desde su llegada en 2022 a los Sun Devils —con apenas 32 años— no ha hecho más que transformar radicalmente el programa.

De 1996 al renacimiento: el primer título en décadas

Arizona State no ganaba un título de conferencia desde 1996. Pero eso cambió bajo el liderazgo de Dillingham. En su segundo año al frente, los Sun Devils alcanzaron el campeonato del Big 12 por primera vez en su historia y lograron acceder al College Football Playoff (CFP) por primera vez.

Todo esto ocurrió a pesar de una temporada marcada por lesiones importantes: el mariscal de campo Sam Leavitt y el receptor estelar Jordyn Tyson estuvieron marginados durante buena parte del año. Pero el equipo mostró una tenacidad admirable y terminó la temporada regular con un sólido récord de 8-4, clasificándose a un Sun Bowl frente a Duke el 31 de diciembre.

El detrás del telón: batalla por recursos

El verdadero triunfo de Dillingham, sin embargo, puede haber sido fuera del campo. Él mismo admitió que utilizó las especulaciones en torno al puesto vacante en la Universidad de Michigan como una herramienta de presión a la administración de Arizona State para exigir más recursos para el programa.

"Este siempre fue el objetivo: asegurar un liderazgo generacional aquí mismo en ASU", afirmó el director atlético de ASU, Graham Rossini. "Tenemos al entrenador correcto y queremos proporcionarle las herramientas para hacer su trabajo de forma que mantenga el entusiasmo, la conexión y el éxito en nuestra universidad".

Y vaya si lo logró. No solo prometieron aumentar el presupuesto técnico y mantener a sus asistentes claves, sino que Dillingham también consiguió el compromiso de ampliar instalaciones, mejorar instalaciones de entrenamiento y garantizar mayores beneficios para los jugadores, incluyendo nuevos programas académicos y de salud mental.

Una psicología ganadora

Más allá de su dominio táctico, Dillingham ha destacado por imprimir una mentalidad ganadora. Con una mezcla de exigencia, cercanía con sus jugadores y carisma juvenil, ha logrado algo que pocos entrenadores logran en tan poco tiempo: formar una cultura.

Varios analistas señalan que su estilo recuerda, con toques modernos, a figuras como Urban Meyer o Lincoln Riley en sus etapas universitarias tempranas. De hecho, su rápido ascenso y madurez como estratega lo colocan en ese radar de "próximos grandes".

Nuestro personal gana. Lo he dicho una y otra vez”, dijo Dillingham. “Ellos y nuestros jugadores son quienes nos han traído hasta aquí. Son una pieza vital y creo que merecen ser reconocidos y cuidados”.

La revolución en el desierto

Cuando Dillingham asumió el cargo, Arizona State se encontraba sumido en una situación gris: sin títulos recientes, con un elevado número de bajas por transferencia, y arrastrando sanciones de reclutamiento del ciclo anterior. Todo esto hacía pensar en una reconstrucción a largo plazo.

Pero el joven coach aceleró el proceso. Aplicó un enfoque ofensivo innovador, aprovechó el portal de transferencias para captar talento subestimado, y priorizó el desarrollo humano y académico. Como resultado, el promedio de asistencia a casa se disparó: vendieron todos los partidos como local en la temporada.

Además, el equipo terminó con el sexto mejor promedio ofensivo del país con 42,3 puntos por partido durante la temporada regular.

El cambio ya está aquí

Con esta renovación de contrato y el respaldo administrativo, Arizona State se está reposicionando en la conversación nacional. Dillingham no sólo se ha consolidado como el hombre del momento para los Sun Devils, sino también como uno de los dirigentes con más proyección del NCAA Football.

El reto ahora cambia: sostener el nivel, mantenerse competitivo y ganar en la postemporada. Pero si alguien ha demostrado que está preparado para ese desafío, es este joven oriundo de Phoenix, que hace apenas unos años soñaba con ser entrenador desde sus días como alumno del mismo campus.

Los Sun Devils están encendidos, y todo indica que seguirán brillando, al menos, cinco años más bajo la batuta del hijo pródigo: Kenny Dillingham.

¿Un nuevo contendiente permanente en el CFP?

La duda analítica que corre por los pasillos del Big 12 es: ¿puede Arizona State convertirse en un contendiente permanente al nivel de Georgia, Alabama o Michigan?

En teoría, tienen los ingredientes:

  • Una universidad con atractivo geográfico y estilo de vida
  • Una de las poblaciones estudiantiles más grandes del país (ASU supera los 70,000 estudiantes)
  • Apoyo institucional creciente
  • Y ahora, un head coach convertido en referente nacional

Todo dependerá de que logren mantener el reclutamiento de cinco estrellas, expandir su red de scouting y sostener una cultura ganadora sin mirar demasiado al pasado.

Arizona State está escribiendo un nuevo capítulo en el desierto, y Dillingham es el autor principal.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press