¿Qué pasa con los Washington Commanders? Una franquicia sin rumbo y sin alma en la NFL

Mientras los Eagles celebran y los Bears resucitan, el caos, las lesiones y la falta de identidad consumen a Washington

Un equipo que pelea, pero llega tarde

En una liga como la NFL, donde cada jugada cuenta y el margen de error es mínimo, los Washington Commanders viven en un presente de frustración, desorden y desesperanza. La reciente derrota 29-18 ante los Philadelphia Eagles no solo les quitó la poca dignidad competitiva que conservaban; también dejó claro que este equipo necesita reconstruirse desde sus cimientos. Más aún cuando, tras una anotación tardía de los Eagles y una conversión de dos puntos que muchos calificaron de "innecesaria", la reacción más feroz de los Commanders fue una pelea.

Más lucha en los puños que en las jugadas

¿El desencadenante? La decisión del entrenador de los Eagles, Nick Sirianni, de ir por una conversión de dos puntos en lugar del punto extra, lo que muchos han interpretado como un gesto de desprecio deportivo. "Si eso es lo que quieren, está bien. Jugamos contra ellos otra vez en dos semanas", dijo Dan Quinn, entrenador en jefe de los Commanders, tras el juego. Palabras fuertes. Actitud desafiante. Pero vacía si no se respalda en el campo. El problema es estructural. Más allá de la pelea —que resultó en expulsiones de Javon Kinlaw y Quan Martin— el equipo ha mostrado poco interés por competir en esta temporada, y ni siquiera una posible "venganza" divisionaria en la Semana 18 luce inspiradora.

Una temporada plagada de heridas físicas y morales

Con un récord de 4-11, los Commanders han sido víctimas de múltiples lesiones. La más grave: la de su mariscal de campo estrella Jayden Daniels, quien solo pudo jugar 7 partidos antes de ser descartado por el resto del año. En su ausencia, Marcus Mariota asumió las riendas, pero también salió lesionado, lo que obligó a Josh Johnson a entrar en acción. El veterano, conocido más por su nomadismo (ha pasado por más de una docena de franquicias), lanzó una intercepción en su cuarta jugada. Además, la lista de lesionados sigue creciendo: Jaylin Lane salió cojeando por una lesión en el tobillo, el tackle izquierdo Brandon Coleman (quien ya era sustituto de Laremy Tunsil) dejó el campo con dolor en la pierna, y tanto Sam Cosmi como Johnny Newton fueron evaluados por conmociones cerebrales.

Un síntoma que ya es enfermedad: la defensa

Washington ha permitido en promedio 27.8 puntos por juego, posicionándose entre las peores defensas de la liga. La jugada que mejor resume su estado fue una corrida de touchdown de Saquon Barkley en el último cuarto, en la que quebró al menos cuatro intentos de tacleo. Solo ha habido una luz en ese lado del balón: el cornerback Mike Sainristil, quien ha causado cinco turnovers esta temporada (cuatro intercepciones y un fumble). En una defensa que apenas tiene nueve entregas de balón forzadas en toda la campaña, Sainristil representa más del 50% del esfuerzo defensivo exitoso.

Descontrol, poca disciplina y cero visión

La frustración ha comenzado a desbordarse. Las peleas, los castigos, las expulsiones son síntomas visibles de un equipo que no sabe cómo sostener la cabeza alta cuando el rumbo se pierde. Tras el partido, Quinn se quedó en el campo algunos minutos para evitar conflictos mayores, un reflejo del caos emocional que vive su escuadra. "Solo quería asegurarme de que esto no se saliera más de control", expresó.

El espejo opuesto: los Bears renacen

Mientras tanto, en la otra cara de la conferencia, los Chicago Bears protagonizan una narrativa completamente opuesta. En un duelo dramático ante Green Bay, el equipo comandado por el joven Caleb Williams venció 22-16 en tiempo extra, tras revertir un déficit de 10 puntos en los últimos minutos del juego. Williams lanzó un pase de 46 yardas a DJ Moore para ganar, y fue su octava remontada en el último cuarto desde 2023, igualando un récord histórico para un mariscal de campo en sus dos primeras temporadas. Con marca de 11-4, lideran la división y están más cerca de asegurar un lugar en los playoffs por primera vez desde 2020. "Sabía que era bueno desde que salió de mi mano", dijo Williams. "Esta ofensiva tiene confianza. Ejecutamos esa jugada exactamente así en práctica. Fue un reflejo perfecto de la preparación."

Un grupo con alma, con identidad

Los Bears han ganado seis juegos esta temporada después de estar perdiendo en los últimos dos minutos. Tienen alma, fe, cohesión. El entrenador Ben Johnson lo expresó con claridad: "Este grupo es especial. Lo supe desde los primeros juegos. Es realmente raro encontrar esta química entre cuerpo técnico y jugadores." El dato más brutal: antes de esta temporada, el récord de Chicago contra los Packers desde 2008 era de 7-30. Este triunfo fue su venganza más dulce y oportuna.

Commanders: ¿una reconstrucción o una redefinición?

Volviendo a Washington, es cierto que el nuevo gerente general Adam Peters ha llegado con ilusión renovada. Pero el panorama es sombrío: los problemas están en todas partes. Línea ofensiva tambaleante, defensiva incapaz de detener a nadie, jugadores titulares a punto del colapso físico, suplentes sin nivel profesional y un cuerpo técnico que apenas es capaz de contener las emociones del vestuario. Peters tiene decisiones vitales por delante en el próximo draft —probablemente con un pick top 5— y en la agencia libre. El roster necesita una inyección de talento inmediato, pero también liderazgo y cultura. La confusión táctica necesita orden. La actitud apática requiere compromiso.

¿Y ahora qué?

La próxima fecha será otra colisión sin peso para los Commanders: enfrentan a los ya eliminados Dallas Cowboys. Un duelo sin importancia, un reflejo perfecto del presente de esta franquicia. Atrás quedó la época de Sean Taylor, Joe Gibbs o incluso los recientes destellos de competitividad bajo Ron Rivera. Hoy, Washington es un equipo sin identidad, sin núcleo, sin destino. Y si no toman decisiones audaces en los próximos meses, lo seguirán siendo por bastante tiempo.
Este artículo fue redactado con información de Associated Press