Belleza en transformación: cómo TikTok, Amazon e IA están destronando a las tiendas departamentales

El auge de compras impulsadas por redes sociales y tecnología está obligando a Macy’s, Nordstrom y otros gigantes del retail a reinventar su experiencia en belleza

La caída de los templos de la belleza

Hubo una época en que si querías probar un nuevo perfume o aprender a maquillarte, ibas directamente a los grandes almacenes. Los mostradores de belleza de Macy’s, Nordstrom o Bloomingdale’s eran auténticos templos del glamour donde expertas asesoraban a los clientes y mostraban los últimos lanzamientos.

Pero las reglas del juego cambiaron radicalmente desde finales de los años 90, cuando Sephora y Ulta Beauty revolucionaron la experiencia con espacios más amigables, autoservicio y una independencia que empoderó al consumidor. Hoy, a ese cambio se suman nuevas fuerzas disruptivas: las redes sociales, la inteligencia artificial y el auge del comercio electrónico, con Amazon a la cabeza.

De TikTok a tu tocador

Quinn Kelsey, de 38 años y residente de Denver, representa el prototipo del nuevo consumidor de belleza: alguien que descubre productos en TikTok, usa chatbots de IA como ChatGPT para recomendaciones y compra en Amazon con unos pocos clics.

“Uso ChatGPT como mi consultora personal de belleza”, declaró Kelsey. “Las tiendas departamentales, si acaso, las visito por su decoración. Lo que busco es una experiencia de descubrimiento como la que tengo con mi celular desde casa”.

Según Euromonitor International, Amazon lidera la venta online de productos de belleza y cuidado personal en Estados Unidos, un mercado que vale $129 mil millones de dólares. Mientras tanto, TikTok Shop —la función de e-commerce de la red social— ya es el séptimo vendedor online más importante de esta categoría, superando incluso a gigantes como Walmart y Target en algunas métricas digitales.

La era de las “beauty influencers” y los “dupes”

Los consumidores ya no confían tanto en la opinión de asesores en mostradores. Prefieren ver reseñas, tutoriales y recomendaciones de otros usuarios en TikTok, Instagram o YouTube. Es aquí donde surgen fenómenos como los “dupes”: versiones económicas de productos de lujo —como comparaciones entre bases de maquillaje “no-name” y las de Dior— que se vuelven virales y agotan existencias en minutos.

“La chispa hoy nace en TikTok”, señala Jake Bjorseth, fundador de la agencia de marketing enfocada en Gen Z Trndsttrs.

La respuesta: tiendas como parques temáticos de belleza

Frente a esta disrupción, Macy’s, Nordstrom y otras como Bloomingdale’s o Bluemercury están reaccionando con reformas históricas. En Nueva York, Macy’s rediseñó los pisos de belleza de su tienda insignia en Herald Square para incluir zonas interactivas, tecnología de realidad virtual, zonas de “self-service” e incluso dispositivos de análisis de piel de alta gama.

Nordstrom no se queda atrás y ha incluido cabinas con máscaras LED de fototerapia, máquinas “olfativas” que permiten probar hasta 60 fragancias sin rociarse, extensiones de pestañas aplicadas por robots y hasta una zona de medicina estética que ofrece tratamientos de Botox por $575 a $1,050 dólares.

¿La experiencia supera al precio?

Todo esto tiene como objetivo atraer a un consumidor más exigente, visualmente estimulado y multitasking. “Intentamos transformar la experiencia del departamento de belleza para que sea íntima, amigable y conveniente”, explicó Tony Spring, CEO de Macy’s Inc.

Spring ha enfocado su liderazgo en atraer a un público de mayor poder adquisitivo, especialmente aquel que ya gasta en Bloomingdale’s o Bluemercury. La estrategia de Macy’s apuesta por crear un espacio donde el cliente quiera pasar tiempo, descubrir marcas nuevas y probar tecnologías únicas.

El aprendizaje que viene del terreno

Durante una sesión especial en Macy’s semanas antes del Black Friday, se entrenaron a asesores en nuevas técnicas de venta como no invadir la experiencia del cliente, dejarlo explorar, y adaptarse a su estilo personal. Virginia Dervil, gerente de Dior, compartió su estrategia:

  • Enganchar visualmente: sonrisa, contacto visual y cumplidos no invasivos.
  • No presionar: permitir que el cliente explore si así lo desea.
  • Orientar sin imponer: empezar siempre con fragancias de intensidad media y preguntar con tacto qué buscan.
  • Educación por experiencia: explicar cómo aplicar los productos, cómo combinarlos y cómo interpretar cada aroma.

Fragancias: las joyas en alza del mercado

Diciembre representa una cuarta parte de todas las ventas de perfumes de lujo en EE. UU., según Circana. Pero los consumidores no quieren rociarse en los pasillos ni recibir consejos clásicos. Quieren explorar solos, vivir experiencias sensoriales, combinar aromas —como enseña el trend de “fragrance layering”— y compartirlo todo en redes sociales.

El perfil aspiracional ya no es solo el cliente de lujo que compra Chanel No. 5. También está el comprador joven que combina Bitter Peach y Vanilla Sex de Tom Ford porque vio en TikTok que juntos generan un híbrido exótico y magnético.

Las fragancias incluso están superando en crecimiento a las ventas de maquillaje y cuidado de piel en 2025. Son coleccionables, personales y hasta símbolos de estatus.

La reinvención también toca a Sephora y Ulta

Ni siquiera los otrora disruptores como Sephora y Ulta Beauty están inmunes al cambio. Sephora, propiedad de LVMH, está renovando sus 720 tiendas en EE.UU. y Canadá. Reubica estaciones de maquillaje para ofrecer más privacidad e implementa pagos móviles para reducir filas, tomando nota de la impaciencia generacional.

Ulta añade piercing, manicura robótica y prepara sus propias extensiones de pestañas robóticas. Mientras, Walmart lanza mostradores de belleza de lujo en 100 tiendas en EE. UU., desdibujando aún más las barreras entre gran distribución y experiencia boutique.

La IA y los algoritmos: los nuevos consultores de belleza

Amazon y Sephora ya implementan herramientas de prueba virtual para maquillaje, adaptadas por AR e IA. Sephora incluso ha lanzado recientemente una función que, con una selfie, identifica problemas de piel y recomienda productos con precisión.

Mientras tanto, consumidores como Quinn Kelsey usan ChatGPT para planear todo: desde si una base tiene cobertura suficiente hasta si un perfume tiene notas adecuadas para eventos nocturnos.

¿Estamos ante el fin del mostrador tradicional?

No necesariamente. Lo que está en juego no es la belleza, sino cómo experimentarla. Las tiendas que sobrevivan serán aquellas que aprendan a mezclar tecnología, asesoría humana y diseños sensoriales para competir con la conveniencia digital. Como bien dijo Nicolette Bosco, vicepresidenta de belleza en Macy’s: “Esto es el futuro de la belleza”.

Cuando hasta un mostrador ofrece entrenamiento digno de Netflix, realidad virtual inspirada en castillos del siglo XVIII y aromaterapia algorítmica, es claro que ya no compramos solo un labial o un perfume… sino una historia para contar en TikTok.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press