El caso Najib Razak: corrupción, poder y una controversia que remueve a Malasia

La caída de un primer ministro malasio condenado por uno de los mayores escándalos financieros del siglo XXI expone los oscuros rincones del poder y la lucha por justicia en el sudeste asiático

Malasia ha sido testigo en la última década de un drama político y judicial sin precedentes. El protagonista: Najib Razak, ex primer ministro y figura central del escándalo 1MDB, un caso que sacudió no solo al país, sino también a la comunidad financiera global.

¿Quién es Najib Razak?

Najib Tun Razak fue primer ministro de Malasia entre 2009 y 2018. Proviene de una familia poderosa de la política malaya: es hijo del segundo primer ministro del país, Abdul Razak Hussein, y sobrino de Hussein Onn, tercer premier. Su linaje le valió influencia dentro del United Malays National Organization (UMNO), el partido que dominó el escenario político desde la independencia en 1957.

1MDB: El escándalo que lo cambió todo

En 2009, poco después de asumir el cargo, Najib creó el fondo estatal 1Malaysia Development Berhad (1MDB) con el pretexto de impulsar el desarrollo económico del país. Pero este fondo pronto se convirtió en símbolo de corrupción a gran escala. Investigaciones internacionales revelaron que se habían desviado más de 4.500 millones de dólares a cuentas en bancos de EE. UU., Suiza, Singapur y otros países.

¿Cómo se usó el dinero? Según el Departamento de Justicia de EE. UU., parte de los fondos financiaron películas de Hollywood como “El lobo de Wall Street”, se compraron joyas, arte, hoteles de lujo y hasta un yate de 250 millones de dólares.
Najib fue acusado de haber recibido personalmente más de 700 millones de dólares en sus cuentas bancarias entre 2011 y 2014.

La caída en 2018 y el juicio

La indignación pública por el escándalo 1MDB detonó la histórica derrota electoral del UMNO en 2018. El veterano político y ex primer ministro Mahathir Mohamad lideró una coalición opositora que prometió justicia y transparencia. Najib fue arrestado poco después y enfrentó múltiples cargos por abuso de poder, lavado de dinero y uso indebido de fondos públicos.

En 2020, un tribunal lo condenó a 12 años de prisión y una multa de 210 millones de ringgit (unos 47 millones de dólares), al determinar que 42 millones de ringgit procedentes de SRC International (una filial de 1MDB) habían sido transferidos ilegalmente a sus cuentas.

¿Realeza vs. Justicia? La polémica sobre el arresto domiciliario

Najib comenzó su sentencia en agosto de 2022 y en enero de 2024, la Junta de Perdones le redujo la condena a la mitad, con fecha de liberación estimada para agosto de 2028.

Pero no todo terminó ahí. En abril de 2024 presentó una apelación alegando que el entonces rey de Malasia, el Sultan Abdullah Sultan Ahmad Shah, había incluido un "orden adicional" en el decreto de perdón, permitiéndole cumplir el resto de la condena en arresto domiciliario.

Recientemente, en diciembre de 2025, la Alta Corte rechazó su solicitud. En su argumentación, el tribunal aclaró que no se respetaron los requisitos constitucionales, lo que hace inválida dicha orden real.

El abogado de Najib ha explicado que planean apelar, sosteniendo que hay evidencia de la existencia de ese decreto adicional, pese a no haber sido reconocido formalmente.

Una segunda amenaza judicial para Najib

Aunque la condena en el caso SRC ya fue determinada, Najib enfrenta un nuevo proceso penal relacionado directamente con el caso 1MDB. Esta vez, con acusaciones aún más graves: cuatro cargos por abuso de poder para apropiarse de más de 700 millones de dólares y 21 cargos de lavado de dinero.

De ser hallado culpable, podría enfrentar hasta 20 años por cada uno de los cargos por abuso de poder y hasta cinco años por cada uno de los de lavado de dinero.

Mientras tanto, el supuesto arquitecto del escándalo, el financiero Low Taek Jho (conocido como Jho Low), sigue prófugo de la justicia. Se cree que vive escondido en China o algún país del golfo Pérsico, aunque su paradero real sigue siendo desconocido.

¿Un símbolo de justicia o un mártir político?

El caso de Najib Razak ha polarizado a Malasia. Para muchos, su encarcelamiento representa un hito democrático e institucional en una región acostumbrada a la impunidad del poder. Para otros sectores, especialmente entre simpatizantes del UMNO, Najib es víctima de persecución política.

A pesar de estar en prisión, conserva influencia dentro de su partido. El UMNO ahora es parte del gobierno de unidad liderado por el actual primer ministro Anwar Ibrahim. Esto genera tensiones en la coalición y entre los votantes, que se debaten entre el deseo de reformas profundas y el pragmatismo político.

Datos relevantes del caso 1MDB:

  • Más de 4.500 millones de dólares fueron desfalcados según el Departamento de Justicia estadounidense.
  • La película “El lobo de Wall Street” fue parcialmente financiada con dinero del 1MDB.
  • Se hicieron compras de arte de Picasso y Monet, así como joyas para la esposa de Najib, Rosmah Mansor, incluida una tiara de diamantes de 27 millones de dólares.
  • Najib asegura haber sido engañado por Jho Low y niega responsabilidad directa.
  • Está previsto que Najib permanezca en prisión hasta agosto de 2028.

El legado de la corrupción en Asia

El escándalo del 1MDB no solo marcó un antes y un después en la política malaya; también dejó una huella indeleble en la visión internacional de gobernanza en Asia. Desde entonces, países del sudeste asiático han reforzado mecanismos anticorrupción. La Comisión Anticorrupción de Malasia (MACC) ha intensificado sus acciones, mientras organizaciones como Transparency International vigilan de cerca los sistemas de justicia en la región.

Tan solo en 2020, Malasia ocupaba el lugar 57 de 180 en el índice de percepción de la corrupción de Transparency International. Tras el escándalo, escaló brevemente al puesto 51 en 2021, pero las tensiones políticas recientes amenazan con revertir esos logros.

Malasia en la encrucijada

Más allá del destino de Najib Razak, Malasia enfrenta el desafío de no repetir su historia. Los ciudadanos exigen mayor transparencia, rendición de cuentas y una justicia independiente del poder político.

Najib puede estar tras las rejas, pero el sistema que permitió una malversación de fondos de esta magnitud aún muestra grietas. Lo que está en juego no es solo el castigo de un exlíder, sino el futuro político y ético de un país que aspira a dejar atrás las sombras de la corrupción.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press