Jared Kushner y la diplomacia 2.0: ¿constructor de paz o negociador con conflictos de interés?
En la segunda presidencia de Trump, su yerno vuelve al centro de las grandes negociaciones globales. Pero, ¿puede un empresario inmobiliario con inversiones en Medio Oriente ser el arquitecto de la paz mundial?
El regreso silencioso de Jared Kushner
Cuando Donald Trump ganó su segunda presidencia, muchos esperaban un regreso triunfal de las figuras más emblemáticas de su primer mandato. Sin embargo, Jared Kushner, el yerno presidencial que fue clave para el éxito de los Acuerdos de Abraham, optó por un perfil bajo… hasta ahora.
A medida que se desató una nueva crisis en Gaza y las negociaciones sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania se estancaban, Kushner volvió a escena. Primero como consejero informal, luego como mediador activo junto a Steve Witkoff, un magnate inmobiliario sin experiencia diplomática.
La dupla diplomática: Kushner y Witkoff, estilos opuestos para un mismo objetivo
Este tándem ha recibido críticas y elogios por igual. Mientras Witkoff es visto como un deferente aliado de Trump con demostraciones públicas de lealtad al presidente, Kushner ofrece un enfoque más sobrio y aparentemente profesional, aunque cargado de intereses financieros privados.
«Traemos a Jared cuando queremos cerrar un trato», dijo Trump recientemente en la Knesset israelí. Y quizá tenga razón. Su experiencia con los Acuerdos de Abraham demuestra que puede construir puentes donde parecía imposible.
Abraham Accords: Un legado diplomático que todavía pesa
En 2020, los Acuerdos de Abraham rompieron décadas de aislamiento entre Israel y varios países árabes. Kushner fue un actor clave. Estos acuerdos, firmados por Israel, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos, fueron presentados como un cambio sísmico en la política del Medio Oriente. Según The Washington Post, Kushner pasó casi un año negociando en secreto estos entendimientos.
Ahora, muchos dentro del círculo de Trump creen que ese mismo talento podría aplicarse al conflicto entre Ucrania y Rusia, así como al enconado enfrentamiento en Gaza.
Conflictos de interés: ¿Un obstáculo ético en la búsqueda de paz?
No todos aplauden el regreso de Kushner. Organizaciones de supervisión gubernamental y miembros del Partido Demócrata han señalado los posibles conflictos de interés: Kushner encabeza Affinity Partners, una firma de capital privado con inversiones multibillonarias provenientes de los fondos soberanos de Qatar y Arabia Saudita.
Witkoff también ha recibido $2 mil millones de un fondo controlado por los Emiratos Árabes Unidos para proyectos de criptomonedas, en sociedad con miembros de la familia Trump. ¿Cómo se pueden separar intereses diplomáticos de intereses económicos en este contexto?
“Lo que la gente llama conflictos de interés, Steve y yo lo llamamos experiencia y relaciones de confianza”, dijo Kushner sin tapujos.
El plan de Gaza: un cese al fuego frágil
Después de meses de estancamiento, Kushner fue crucial en la construcción de un acuerdo preliminar que establece un cese al fuego entre Israel y Hamas. Basado en un «plan de 20 puntos» acordado en septiembre durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el acuerdo se encuentra en proceso de implementación.
Para algunos analistas, este acuerdo representa uno de los pocos éxitos tangibles de diplomacia en tiempos recientes de la administración Trump 2.0, y un testamento al enfoque práctico de Kushner frente a la retórica beligerante de muchos actores internacionales involucrados.
Rusia y Ucrania: ¿misión imposible?
Kushner y Witkoff han intensificado sus esfuerzos diplomáticos en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Las reuniones incluyeron encuentros directos con Vladimir Putin y diplomáticos europeos, en una especie de diplomacia de lanzadera.
Pero algunos expertos son escépticos. Ian Kelly, ex embajador en Georgia, afirma: «No veo que el enfoque de Witkoff vaya a funcionar. No entiende bien a los rusos. Malinterpreta lo que dicen y reporta esos errores de vuelta a Washington y a los europeos».
«Estos tipos piensan que la clave mágica es el dinero: inversión y desarrollo. Pero los rusos no son empresarios inmobiliarios, quieren la tierra, punto», añadió Kelly.
El dilema de la diplomacia privada
¿Puede alguien tan profundamente enraizado en los negocios administrar conflictos globales con neutralidad? Ésa es la pregunta clave. No se trata solo de ética, sino de eficacia.
Para muchos diplomáticos europeos, Kushner es una figura más confiable que Witkoff, pero sus lazos financieros lo convierten en un negociador difícil de aceptar como imparcial. Por ejemplo, la influencia de sus inversionistas del Golfo puede entrelazarse inevitablemente en procesos cuya independencia es crítica para su éxito a largo plazo.
¿Un modelo de diplomacia del futuro?
Este modelo de diplomacia –donde las grandes negociaciones son lideradas por figuras del sector privado– representa un giro en la tradición estadounidense. Desde Henry Kissinger hasta George Mitchell, los grandes actores de paz eran funcionarios estatales, no empresarios.
Pero en el mundo de Trump, eso ha cambiado. Como Kushner declaró a 60 Minutes: «Aprendí política exterior observando a un presidente outsider aplicar un enfoque diferente al que imperó durante 20 o 30 años». Para él, los resultados justifican el método.
¿Qué sigue?
Aunque Kushner ha dicho que su regreso es «temporal», ya ha demostrado ser la carta secreta de Trump para resolver conflictos. De nuevo, su experiencia en los Acuerdos de Abraham le sirve de escudo político, incluso ante quienes cuestionan sus intereses económicos.
Como dijo el portavoz de la Casa Blanca, David Warrington: «El presidente le pidió al Sr. Kushner que esté disponible mientras realiza esfuerzos para traer paz al mundo». Por ahora, parece que Kushner continuará siendo ese comodín diplomático cuando se requiere cerrar acuerdos difíciles, aunque tenga que pagar el precio de las críticas.
¿Será sostenible este modelo? ¿Podrá Kushner marcar un nuevo estándar en mediación internacional o los conflictos de interés le explotarán en la cara?
Lo que está claro es que, por ahora, Jared Kushner ha vuelto, y lo ha hecho para intentar resolver los peores conflictos del planeta. Otra vez.
