¿Está naciendo una nueva era de quarterbacks en la NFL? Análisis del momento y futuro de Josh Allen, Bryce Young y los Ravens
Entre lesiones, redenciones y reconstrucciones, el presente de varias franquicias depende de sus quarterbacks. Desde Josh Allen y Bryce Young hasta el tambaleante Harbaugh en Baltimore, exploramos los destinos divergentes de tres equipos clave.
Josh Allen: Entre la resiliencia y el límite físico
Josh Allen, mariscal de campo de los Buffalo Bills, es uno de los jugadores más completos y temidos de la NFL. Su estilo de juego combina fuerza física, brazo poderoso y movilidad, una combinación que ha llevado a los Bills a ser protagonistas en temporadas recientes. Sin embargo, el pasado domingo, Allen fue víctima una vez más de su propio arrojo.
A pesar de una dolorosa lesión en el pie derecho sufrida al final de la segunda mitad frente a los Browns, Allen no solo regresó al juego, sino que no se perdió ni un solo snap. Terminó con 130 yardas por aire (12/19), sin touchdowns ni por aire ni por tierra. Inusual, considerando que es solo la tercera vez esta temporada que termina un partido sin anotar. Aun así, lideró a los Bills a una victoria 23-20 y fortaleció su estatus como un jugador imposible de sustituir.
“Mientras yo sepa, sí, estará disponible”, dijo el entrenador Sean McDermott sobre la disponibilidad de Allen para el juego contra los Eagles, campeones defensores del Super Bowl.
Una racha de hierro
Allen no ha perdido un inicio desde su temporada de novato, cuando sufrió una lesión en el codo. Sus 120 partidos consecutivos como titular representan la racha activa más larga entre los quarterbacks actuales, lo que subraya su resistencia física y determinación. Aún más impresionante: está a solo un touchdown de ser el primer jugador en la historia de la NFL en alcanzar 300 touchdowns (por aire y tierra combinados) antes de los 30 años.
Bryce Young: ¿El nuevo clutch artist de la liga?
De cara a la temporada 2025, muchos veían a Bryce Young como otro experimento fallido en Carolina. Su récord de 6-22 tras dos temporadas como titular no invitaba al optimismo. Sin embargo, el año actual parece haber marcado un punto de inflexión decisivo. Los Panthers están 8-6 con Young como titular, y el mariscal ha demostrado una evolución sustancial en inteligencia de juego y temple bajo presión.
Young ostenta un dato sorprendente: 12 drives ganadores en el último cuarto o en tiempo extra en solo tres temporadas, más que cualquier otro QB en ese lapso. La última muestra de su sangre fría fue el domingo pasado, liderando a los Panthers a una victoria 23-20 sobre Tampa Bay con un pase clave de 34 yardas a Jalen Coker que preparó el gol de campo decisivo.
“Bryce hizo lo correcto con el ovoide, leyendo bien las defensas”, afirmó su entrenador, Dave Canales. “Está en control. Y se nota el trabajo duro que ha puesto esta temporada con este grupo joven”.
¿Carolina a postemporada?
La victoria catapultó a Carolina al liderato de la NFC Sur. Para asegurar el título divisional, necesitan vencer a Seattle y que Tampa pierda contra Miami. Cualquier otro escenario requeriría que el campeón se defina en la semana 18, cuando Panthers y Bucs se enfrenten nuevamente.
Young también ha demostrado resiliencia física, continuando el juego tras una torcedura de tobillo sufrida al comienzo del partido.
El futuro de los Panthers: señales positivas, dudas persistentes
- Lo que funciona: La pareja de esquineros Jaycee Horn y Mike Jackson ha sido clave. Mantuvieron a Baker Mayfield en solo 145 yardas aéreas, neutralizando a estrellas como Mike Evans (17 yardas) y Chris Godwin.
- Lo que debe mejorar: El juego terrestre, pilar del esquema ofensivo, fue limitado, logrando solo 100 yardas gracias a dos jugadas explosivas, una de Jimmy Horn y otra del propio Young.
- Jugador en alza: Lathan Ransom, novato de cuarta ronda, selló la victoria con una intercepción, una semana después de haber cometido un error decisivo contra New Orleans.
- Zona gris: Xavier Legette tuvo una actuación decepcionante con solo una recepción y múltiples errores mentales.
Ravens: caída libre y preguntas sobre Harbaugh
Cuando se pierde una ventaja de dos dígitos en casa en el último cuarto, y con la temporada prácticamente en juego, los Baltimore Ravens deben hacer una introspección profunda.
La derrota 28-24 frente a los Patriots resume el desorden estratégico y emocional que vive el equipo: un fumble crucial de Derrick Henry, incapacidad para presionar al mariscal rival, errores de manejo de personal y, quizás lo más preocupante, otro balón perdido en un momento crítico de Zay Flowers. Todo esto suma a la peor regresión de la era Harbaugh.
La decisión de no darle el ovoide a Henry en los últimos dos drives, después de haber acumulado 128 yardas y 2 touchdowns, ha desatado críticas. Harbaugh intentó explicarse al decir que las jugadas iniciales estaban diseñadas para Keaton Mitchell, pero admitió que, mirando atrás, hubiese hecho el cambio.
Un Harbaugh cuestionado
Lo que antes era impensable, ahora se discute abiertamente: ¿Debe Harbaugh seguir al frente del equipo? Con un récord de derrotas en partidos de horario estelar (0-3 como local esta campaña), la imagen de los Ravens como contendientes se ha erosionado.
Harbaugh fue lacónico ante las preguntas sobre su trabajo: “No hay tal cosa como ‘tu trabajo’ o ‘mi trabajo’. Uno tiene responsabilidades. Uno cumple una función hasta que ya no lo hace”.
Jackson lesionado, Huntley responde
Lamar Jackson terminó el partido con una contusión en la espalda. El sustituto Tyler Huntley, en contraste, completó 9 de 10 pases para 65 yardas y se ha consolidado como un suplente confiable.
La esperanza de playoffs para Baltimore es mínima: deben vencer a Green Bay esta semana, esperar que Cleveland derrote a Pittsburgh, y luego ganar en la semana 18 contra los Steelers.
¿Un nuevo orden de liderazgos?
Lo curioso del panorama actual en la AFC y NFC es que estamos viendo una transición generacional. Mientras Allen mantiene su élite pese a golpes físicos, jóvenes como Bryce Young afianzan sus liderazgos. Y tradicionalmente fuertes como Baltimore tambalean con errores estratégicos y falta de identidad ofensiva.
Los próximos dos partidos definirán mucho más que una clasificación: podrían significar el final de la era Harbaugh, la consolidación de Young como referente, y una nueva narrativa en la carrera de Allen por llevar finalmente a los Bills al Super Bowl.
Como dijo Young: “La próxima semana es el partido más importante del año. Así siempre será”.