2025: Un año de cultura pop que lo tuvo TODO (sí, incluso un '6-7')
De bodas virales, regresos inesperados y nuevos iconos: así fue cómo la cultura pop volvió a romper el Internet en 2025
¿Qué pasaría si te dijeran que la palabra del año es “6-7” y nadie sabe realmente qué significa? Bueno, esa es exactamente la energía caótica (y deliciosamente entretenida) que definió el 2025. Fue un año en el que las estrellas pop dejaron de ser solo artistas para convertirse en narradores de nuestra modernidad, en que las viejas tradiciones regresaron con fuerza y lo inesperado se volvió la norma. En este artículo de comentario cultural, exploramos mes a mes los momentos clave que definieron este año tan particularmente inolvidable.
Enero: Premios, compromisos e incendios (literalmente)
El 2025 comenzó fuerte con el compromiso de Zendaya y Tom Holland, una pareja tan dulce como legítimamente talentosa. Mientras tanto, Demi Moore sorprendía a todos con su interpretación en “The Substance”, llevándose un codiciado Globo de Oro.
Pero también hubo nostalgia con la reunión de Nirvana, que actuó en el concierto benéfico FireAid celebrado tras los catastróficos incendios de Los Ángeles. Entre letras icónicas y solidaridad, se recordó que la música aún puede unirnos.
Febrero: Beyoncé hace historia... otra vez
El Super Bowl fue escenario para Kendrick Lamar, el primer artista de hip-hop en solitario en liderar el espectáculo de medio tiempo, acompañado nada más y nada menos que por Samuel L. Jackson. ¿Y Serena Williams? Estuvo también, porque este año los cameos estuvieron al máximo nivel.
Pero el foco real fue para Beyoncé: con su álbum “Cowboy Carter” se convirtió en la primera mujer negra en ganar Álbum del Año en el siglo XXI. Con esto, consolida su estatus como la artista con más Grammys ganados de la historia. Una reina haciendo lo que se espera de una reina.
Marzo: Oscars con sabor indie
“Anora”, una cinta independiente ambientada en Brooklyn, se llevó la estatuilla a Mejor Película bajo la dirección de Sean Baker. Su estrella, Mikey Madison, también fue reconocida por su actuación.
Mientras tanto, películas esperadas como “Wicked” no lograron lo que se anticipaba, mientras Netflix se llevó un tropezón con “Emilia Pérez” tras la polémica con una de sus protagonistas.
Abril: La cultura pop se mezcla con los viajes espaciales (y la sátira)
Katy Perry se subió a un cohete de la empresa espacial de Jeff Bezos para un vuelo de 11 minutos, pero la recepción fue más meme que maravilla. Las redes sociales no perdonaron, y Wendy’s incluso tuiteó: “¿Podemos mandarla de regreso?”
Además, Blue Ivy, hija de Beyoncé, floreció como estrella en la gira “Cowboy Carter”. A solo 13 años, ya tiene más talento que muchos artistas establecidos.
Mayo: Cannes intenta censurar, pero la moda gana
Cannes decidió prohibir los vestidos con transparencias, algo que claramente no funcionó en esta era de libertad estética. Mientras tanto, el Met Gala se enfocó en la moda masculina negra, y Spike Lee lo aplaudió con su clásico estilo.
Y en noticias musicales, Taylor Swift compró de nuevo los derechos de sus seis primeros álbumes. Poder absoluto, nivel Swift.
Junio: K-pop, amor en una isla y controversia en un álbum
“KPop Demon Hunters” se convirtió en el fenómeno multigeneracional del año. Comenzó como una serie de anime/musical en TikTok y terminó batiendo récords de reproducciones en Netflix y salas de cine participativas.
En la música, Sabrina Carpenter generó debate con la portada de su álbum “Man’s Best Friend” donde aparece agachada con un hombre tomándole el cabello. ¿Arte, sátira o mal gusto? Internet no se puso de acuerdo.
Julio: Reencuentros y despedidas
Oasis regresó y, milagrosamente, los hermanos Gallagher no se pelearon (todavía). Una nostalgia que funcionó. En la televisión, se anunció el final del show de Stephen Colbert en 2026, lo que implica un gran vacío para la crítica política nocturna.
También fue un mes triste: en apenas seis días despedimos a tres leyendas de los '80: Hulk Hogan, Ozzy Osbourne y Malcolm-Jamal Warner. Un adiós nostálgico que dolió colectivamente.
Agosto: Tayvis y el compromiso del año
Taylor Swift y Travis Kelce se comprometieron. La frase que definió el momento fue: “tu profesora de inglés y tu maestro de deportes se van a casar.” Que se detenga el mundo para llorar de emoción.
La publicación en Instagram fue una de las más comentadas, amaneciendo los timelines con corazones por todos lados. Es el cuento de hadas millennial en su máxima expresión.
Septiembre: Emmys que premian nuevas voces
El Emmy al mejor joven actor en más de 40 años se lo llevó Owen Cooper (15 años) por su papel en “Adolescence”. Mientras tanto, “The Studio” de Seth Rogen fue aclamado por su sátira sobre el negocio del cine.
Pero no todo fue glamur: Jimmy Kimmel fue suspendido por comentarios polémicos, y Robert Redford, ícono del cine e incansable activista, dejó este mundo.
Octubre: La cultura viral tiene un nuevo idioma: '6-7'
La frase del año es literalmente una combinación de números: “6-7”. Nadie la define bien, pero todos la usan. “¿Cómo estuvo tu fiesta?” “Oh, 6-7.” Popularizada con un gesto de palmas abiertas, demuestra cómo las memes modernas pueden superar incluso a los diccionarios.
Bad Bunny deslumbró en “Saturday Night Live”, y Taylor Swift rompió otro récord con su nuevo álbum “The Life of a Showgirl”. En el Louvre, un sorprendente robo a gran escala puso en alerta a la comunidad artística internacional.
Noviembre: Cine épico y reality shows dan sorpresas
La última parte de “Wicked” llegó a los cines. Aunque criticada, tuvo buenos números. Jonathan Bailey fue coronado como el hombre más sexy del año, mientras Robert Irwin ganó “Dancing With the Stars”, repitiendo la hazaña que logró su hermana Bindi una década atrás.
Diciembre: La carrera por el Oscar se enciende
Con “One Battle After Another”, el legendario Paul Thomas Anderson dejó a todos hipnotizados. Leonardo DiCaprio estuvo acompañado por una prometedora nueva actriz: Chase Infiniti.
Este éxito llegó en medio de algo más complejo: Warner Brosse encuentra en un proceso de fusión con Netflix que arrastra problemas legales y desafíos regulatorios. Lo que está en juego no es una sola película, sino cómo entenderemos el cine en el futuro.
Un spoiler de la historia
2025 demostró que la cultura pop no es solo entretenimiento: es una crónica en tiempo real de lo que somos, lo que soñamos y lo que nos hace vibrar colectivamente. Desde compromisos virales hasta expresiones irreverentes como “6-7”, pasamos del caos a lo clásico y de vuelta sin perder el estilo. Beyoncé bailó con su hija, Taylor Swift dio el salto al altar (o casi) y recordar a un Nirvana reunido fue balsámico.
La cultura pop no es solo un reflejo del año. Es el idioma emocional con el que contamos nuestra historia.
