La cruzada por los ríos libres en Vermont: cuando quitar una presa significa salvar un ecosistema

Con un récord histórico de remociones en 2023, comunidades y activistas en Vermont lideran cambios ecológicos y de seguridad luchando contra la burocracia, los peligros de inundación y la historia industrial del noreste estadounidense.

Los ríos de Vermont están comenzando a fluir con más libertad que nunca. En 2023, el estado alcanzó un hito histórico: se retiraron nueve presas, más que en cualquier otro año, restituyendo más de 200 kilómetros de cauces naturales, según el Vermont Natural Resources Council (VNRC). Esta campaña para eliminar estructuras obsoletas marca un paso decisivo en los esfuerzos por restaurar ecosistemas degradados, mitigar inundaciones y mejorar la seguridad pública.

El legado problemático de las presas

Vermont tiene al menos 140 presas en la cuenca del río Winooski, muchas de las cuales datan de hace más de un siglo. Aunque algunas aún generan energía hidroeléctrica o controlan inundaciones, un gran número de estas estructuras no tienen propósito útil alguno. Michele Braun, directora ejecutiva de Friends of the Winooski River, declaró: “La gran mayoría de esas presas no sirven para nada, representan un riesgo a la seguridad pública y perjudican la salud de los ríos y su fauna acuática.”

Entre los efectos negativos, la presencia de estas barreras altera el flujo natural, impide la migración de peces como las truchas, favorece la acumulación de sedimentos contaminantes y, crucialmente, puede agudizar los efectos de las inundaciones.

Inundaciones: un catalizador para el cambio

Las lluvias torrenciales que azotaron Vermont en 2023 provocaron la falla de cinco presas, lo que generó daños significativos en las áreas circundantes. Este desastre natural ha abierto los ojos a muchos propietarios sobre los riesgos que conlleva mantener presas en sus terrenos.

Karina Dailey, directora de ciencia y restauración del VNRC, apuntó: “El lado positivo de las inundaciones de 2023 es que muchos dueños comenzaron a atar cabos. Entienden por fin que estas presas en sus patios representan una amenaza directa, tanto legal como ambiental.”

Una remoción a la vez: historias de éxito

Una de las remociones más simbólicas de este año fue la de la presa Trow & Holden, construida en el siglo XIX para alimentar una fábrica de herramientas utilizadas en la industria del granito. Inicialmente, la familia propietaria se mostró renuente debido a un apego emocional al sitio. Sin embargo, el equipo liderado por Braun logró convencerlos al demostrar con datos que eliminar la presa reduciría el nivel de agua detrás del edificio, disminuyendo el riesgo de daños futuros.

“Fue un momento hermoso. Al iniciar el desmontaje, vimos inmediatamente una docena de truchas explorando el cauce liberado por primera vez en décadas,” recordó Braun.

Diversidad biológica recuperada

Las remociones de presas tienen un impacto integral en la biodiversidad. Al permitir que los ríos se conecten nuevamente con sus afluentes, mejoran la calidad del agua, estabilizan el hábitat de múltiples especies y vuelven accesibles zonas tradicionalmente aisladas.

En Newport, por ejemplo, durante la remoción de la presa Sleeper Pond, el equipo tuvo que relocalizar cuidadosamente tortugas mordedoras que habitaban la zona. Lindsey Wight, directora ejecutiva de la Missisquoi River Basin Association, relató: “Nos metimos literalmente en el barro para trasladar a las tortugas río arriba, fuera del alcance de la maquinaria.”

Obstáculos burocráticos y financieros

Pese al entusiasmo y necesidad de estos proyectos, el camino no es sencillo. Obtener los permisos necesarios puede tomar años, y muchos propietarios no tienen ninguna obligación de ceder sus presas para su remoción. Algunas, incluso, están protegidas debido a su valor histórico.

Además, gran parte de estas remociones dependen de fondos federales y estatales, los cuales han sido objeto de congelaciones o recortes presupuestarios. Dailey comentó que uno de los empleados más clave del Cuerpo de Ingenieros del Ejército en Vermont aceptó una oferta de retiro federal, y hasta la fecha no ha sido reemplazado, lo cual ha desacelerado significativamente las revisiones de proyectos.

“El dinero en teoría sigue estando disponible, pero no hay suficiente personal para revisar las solicitudes. Esto impacta la viabilidad de futuras remociones,” subrayó Dailey.

Un renacimiento fluvial en Vermont

Aun cuando el proceso es largo y lleno de obstáculos, muchas organizaciones están comprometidas a seguir adelante. El Grupo de Trabajo de Represas de Vermont identificó 47 presas adicionales como candidatas claras para su eliminación, además de 27 proyectos activos en distintas fases y otros 12 que se encuentran estancados.

Los beneficios, sin embargo, son innegables. Con cada presa retirada, se recupera la dinámica natural del río. Como explicó Dailey: “Durante los primeros cinco años después de una remoción, el río empieza a construir su nuevo cauce natural. Es fascinante ver cómo se adapta, cómo recupera su comportamiento fluido original.”

Greg Russ, director de restauración del White River Partnership, agregó que en uno de sus proyectos tuvieron que coordinar el uso de maquinaria pesada con el período de anidación de murciélagos locales. También incluyeron a un arqueólogo en el campo, quien documentó cada hallazgo relevante sobre la presa de casi un siglo de antigüedad.

Más que un tema ecológico, una conversación cultural

El debate sobre la remoción de presas no solo se trata de hidrología o conservación. También involucra cuestiones históricas, comunitarias y emocionales. Muchas de estas estructuras han sido parte del paisaje por generaciones, y algunas familias encuentran difícil desprenderse de ellas.

Sin embargo, la rehabilitación ecológica y la adaptación al cambio climático exigen cambios valientes. Las lluvias más intensas, el retroceso de especies y la decadencia de infraestructuras obsoletas hacen ineludible una transición hacia sistemas fluviales más resilientes.

De cara al futuro, Vermont se perfila como un referente nacional en restauración ecológica. Con el apoyo continuo de organizaciones civiles, científicos, autoridades y propietarios conscientes de los riesgos, el estado confía en seguir eliminando presas innecesarias a un ritmo récord.

Porque, como dijo Braun, “cuando el agua fluye libremente, también lo hace la vida.”

Este artículo fue redactado con información de Associated Press