Las sombras de una guerra secreta: asesinatos de generales rusos y la sospecha sobre Ucrania

Tercer atentado en un año contra altos mandos militares rusos revive temores de una guerra encubierta entre Moscú y Kiev

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Un nuevo capítulo oscuro en la guerra entre Rusia y Ucrania se ha escrito con sangre en las calles de Moscú. La reciente muerte del teniente general Fanil Sarvarov, víctima de un explosivo colocado bajo su vehículo, marca el tercer asesinato de un alto mando militar ruso en apenas un año. Y la sombra de la sospecha, una vez más, apunta con fuerza hacia los servicios de inteligencia de Ucrania.

¿Quién era Fanil Sarvarov y por qué su muerte es clave?

Fanil Sarvarov no era un general más. Como jefe de la Dirección de Entrenamiento Operacional del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, su rol era estratégico. Su función coordinaba ejercicios militares, formación de tropas y preparación táctica frente a escenarios de conflicto como el que se vive en Ucrania. En la mañana del lunes, mientras se dirigía a una reunión de alto nivel, un artefacto explosivo instalado bajo su automóvil explotó en una zona residencial del sur de Moscú.

“Estamos investigando múltiples líneas, pero una de ellas es que el ataque fue orquestado por los servicios de inteligencia ucranianos,” declaró Svetlana Petrenko, portavoz del Comité de Investigación de Rusia, la principal agencia criminal del país.

Asesinatos en serie: ¿un patrón de guerra encubierta?

Esta muerte no es un hecho aislado. Desde diciembre de 2024, otros dos generales rusos han sido asesinados con artefactos explosivos: primero Igor Kirillov, jefe de las fuerzas NBQ (nuclear, biológica y química); luego, en abril, Yaroslav Moskalik, subdirector del Departamento Operacional del Estado Mayor.

  • 17 de diciembre de 2024: Kirillov muere por una bomba oculta en una patineta eléctrica frente a su edificio. Su asistente también fallece. Ucrania reivindicó el atentado.
  • Abril de 2025: Moskalik es asesinado por un explosivo en su vehículo estacionado a las afueras de Moscú. El supuesto perpetrador fue arrestado poco después.
  • Julio de 2025: Fanil Sarvarov, acaba de ser asesinado en condiciones similares.

¿Casualidad? Poco probable. Este modus operandi repetido sugiere una campaña de sabotaje selectivo, posiblemente parte de una estrategia de guerra no convencional en la que el frente se traslada a las calles de la capital enemiga.

La huella ucraniana: ¿estrategia o desesperación?

Desde que comenzó la guerra en febrero de 2022, Ucrania ha evolucionado tácticamente. Lo que al inicio fue resistencia en su territorio, ha tomado en los últimos años la forma de operaciones encubiertas en el corazón de Rusia. Aunque el gobierno ucraniano no suele confirmar este tipo de operaciones, SBU, la agencia de inteligencia ucraniana, ha tenido roles activos en ataques anteriores. En el caso de Kirillov, de hecho, se adjudicaron la acción públicamente.

“Este tipo de operaciones tienen como objetivo debilitar la moral del enemigo, sembrar terror dentro de sus estructuras jerárquicas y demostrar capacidad de alcance”, señaló Mykhailo Honchar, experto en seguridad de la revista Defensa Ucraniana. “No se trata solo de bajas físicas; se trata de desestabilizar la percepción de seguridad entre los altos mandos rusos.”

Putin y la guerra del miedo

El propio Vladimir Putin reconoció públicamente que el asesinato de Kirillov representó 'una grave falla para los servicios de seguridad internos'. Desde entonces, ha ordenado reforzar la protección de figuras clave del aparato militar ruso. Sin embargo, los más recientes asesinatos demuestran que incluso con estas medidas, los perpetradores encuentran brechas.

En un clima cada vez más tensado, estas acciones tienen un efecto estratégico: colocar a Putin frente a la crítica interna, no solo desde la sociedad sino incluso desde las estructuras del FSB (Servicio Federal de Seguridad) y del ejército.

El frente doméstico: represión y paranoia en Moscú

Ante estos ataques, la respuesta del Kremlin ha sido predecible: aumento de detenciones, redadas e incremento del aparato represivo. Pero el miedo se ha infiltrado en los círculos del poder. Generales, coroneles, generales retirados y hasta ministros ahora se desplazan con escoltas, cambian sus rutas cada día, y desconfían incluso de sus chóferes.

“Este es un tipo de guerra psicológica”, afirma el analista ruso Pavel Felgenhauer. “Con cada coche explotado, Putin pierde un poco de su imagen de invulnerabilidad interna.”

Lo que está en juego: mucho más que militares muertos

No se trata meramente de tres asesinatos. Estos ataques deben entenderse como parte de una lucha profunda entre dos países que ya salieron de las normas diplomáticas tradicionales. Estamos ante una guerra híbrida en todos los frentes: militar, cibernético, económico y ahora de impacto simbólico.

La elección de las figuras asesinadas no es accidental. Todos tenían posiciones de planificación o protección estratégica: quienes saben cómo funciona la maquinación de defensa rusa desde dentro. Su eliminación representa una pérdida táctica, un golpe a la confianza interna y una demostración para el mundo de que Nadie está a salvo. Ni siquiera en Moscú.

¿Qué puede venir ahora?

La posibilidad de nuevos ataques es alta. Los analistas sugieren que Moscú podría intensificar sus operaciones en Ucrania como represalia. Algunos escenarios posibles incluyen:

  • Operaciones encubiertas de represalia en Kiev o en la frontera oeste de Ucrania.
  • Recrudecimiento de los ataques con misiles sobre infraestructura crítica ucraniana.
  • Refuerzo del control militar en áreas ocupadas para evitar filtraciones que puedan desencadenar nuevos atentados.

Los ALTOs mandos rusos ahora deben entender lo que antes parecía impensable: la guerra ha llegado a casa.

Y es una guerra que no respeta rangos ni fronteras.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press