Ucrania despliega una guerra en la sombra: ataques quirúrgicos, sabotajes y una nueva doctrina ofensiva contra Rusia
De explosivos en Moscú a drones en Crimea: cómo Kyiv planea debilitar a Rusia golpe a golpe
Una estrategia audaz en medio del desequilibrio de fuerzas
Tras casi cuatro años de guerra a gran escala, Ucrania ha intensificado una serie de ataques dentro del territorio ruso que, más allá del daño físico, tienen un propósito estratégico claro: socar los cimientos del poder y la percepción de control de Moscú. Aunque superados en número y en armamento pesado, los ucranianos han adoptado una estrategia de guerra híbrida que incluye sabotajes, ataques con drones, misiles de fabricación nacional y operaciones de inteligencia dirigidas contra objetivos de alto perfil.
El concepto de "guerra profunda": un frente interior en territorio ruso
En las últimas semanas, Ucrania ha reivindicado o insinuado su responsabilidad sobre una serie de atentados en el corazón de Rusia. Voces del gobierno de Kyiv afirman que buscan debilitar la moral de la población rusa, obstaculizar la logística bélica y desestabilizar emocionalmente a la élite política y militar del Kremlin. Este tipo de doctrina recuerda a los conceptos soviéticos de glubokiy boy (combate profundo), aunque ahora aplicados en sentido inverso: en lugar de una Blitzkrieg, Kyiv va por el desgaste prolongado dentro de la retaguardia enemiga.
Entre los blancos más recientes destacan:
- El terminal petrolero de Tamanneftegaz
- Una base temporal de la 92.ª brigada fluvial rusa en Crimea
- Un almacén de municiones en Donetsk ocupado
- Dos jets de combate incendiados por partisanos cerca de Lipetsk
- Un oleoducto y dos buques dañados en la región de Krasnodar
Y, en quizás uno de los golpes más simbólicos y osados, un teniente general ruso murió cuando su coche explotó en Moscú. Las sospechas recaen directamente en Kyiv, aunque Ucrania no ha confirmado su participación como regla habitual.
El papel de los drones baratos: David contra Goliat conectados al Wi-Fi
Una de las armas estrella en esta nueva fase son los drones ucranianos de bajo coste. Según el Ministerio de Defensa ucraniano, estos vehículos aéreos no tripulados están siendo desplegados para saturar los sistemas de defensas rusos, crear incertidumbre sobre la seguridad de sus bases y, en muchos casos, causar daños reales.
En su intento por contrarrestar la superioridad aérea rusa, Kyiv ha invertido en innovación local, desarrollando modelos que cuestan una fracción de los equipos militares tradicionales pero capaces de infligir estragos importantes. La guerra ha dado lugar a una industria nacional emergente que combina tecnología, impresión 3D e inteligencia artificial.
Muertes selectivas: mensajes desde Kyiv al Kremlin
Desde 2023, han ocurrido varias muertes de figuras militares y políticas rusas en circunstancias altamente sospechosas:
- Igor Kirillov, jefe de la protección NBQ, asesinado con una bomba en un scooter. El SBU reclamó la autoría.
- Yaroslav Moskalik, alto funcionario del Estado Mayor ruso, también murió por un coche bomba.
- Stanislav Rzhitsky, comandante de submarino, fue abatido mientras corría. Estaba vinculado con ataques rusos a civiles en Vinnytsia.
- Vladlen Tatarsky, bloguero propagandista, murió por una bomba escondida en una estatua. Aunque Ucrania no se adjudicó el ataque, detalles filtrados por su inteligencia dotan de verosimilitud su implicación.
- Fanil Sarvarov, responsable de entrenamiento operativo en el ejército, fue asesinado en Moscú en diciembre de 2025. Kyiv no se ha pronunciado, como habitualmente.
Estos actos tienen triple impacto: eliminan elementos claves del engranaje militar, mandan una señal a los oficiales rusos y generan un ambiente de paranoia en la cadena de mando del Kremlin.
Rusia responde con castigo invernal: la guerra energética
En paralelo, Moscú ha aumentado sus ataques a las infraestructuras energéticas ucranianas. Solo en una noche, se registraron 86 drones rusos dirigidos contra instalaciones eléctricas en cinco provincias ucranianas. El objetivo es claro: cortar calefacción y agua potable a millones de civiles justo cuando el invierno golpea con más fuerza.
Ucrania se ha referido consistentemente a esta táctica como “militarizar el invierno”. Según datos del Ministerio de Energía, los ataques han dejado sin electricidad al 20% de la red distribuida en regiones como Járkov, Dnipropetrovsk y Zaporiyia.
Putin, cercado discursivamente en la mesa de negociaciones
Estados Unidos ha liderado conversaciones de paz entre Ucrania, socios europeos y Rusia. Sin embargo, a pesar del comentario de que las charlas han sido “constructivas”, no hay consenso sobre los puntos clave del conflicto.
Ucrania busca usar estas operaciones quirúrgicas para debilitar la carta de fuerza que Putin intenta jugar en la mesa diplomática. Golpes como el apagado de una base de drones o la explosión que mata a un teniente general en su propio país rayan la imagen de control que el presidente ruso pretende mantener.
El debate moral y estratégico: ¿terrorismo o guerra asimétrica legítima?
Rusia ha calificado repetidamente estos ataques como actos de terrorismo, especialmente cuando se trata de asesinatos en Moscú o en otras ciudades fuera del teatro directo de operaciones. Por otro lado, Kyiv argumenta que estos blancos tienen válidez militar y que son parte de una estrategia de defensa frente a una guerra de agresión no provocada.
Andriy Yusov, portavoz de inteligencia ucraniana, comentó tras el asesinato de Illia Kyva, político prorruso: “el mismo destino aguarda a otros traidores de Ucrania”. Retórica que alimenta la narrativa de justicia patriótica, pero que también puede provocar controversias diplomáticas.
La sombra de la doctrina israelí y la "decapitación selectiva"
Observadores internacionales han comparado las acciones ucranianas con las prácticas de asesinatos selectivos utilizados por Israel contra líderes de grupos armados. La diferencia fundamental es que Israel casi siempre arropa estos actos dentro de una avalancha de propaganda oficial, mientras que Ucrania se mantiene en la ambigüedad estratégica: no negar, no confirmar, pero sembrar suficiente intriga para disuadir.
Esto genera una ecuación letal: la incertidumbre como arma. Ningún general ruso puede estar seguro de que no será el próximo objetivo.
¿Un nuevo paradigma bélico para el siglo XXI?
La guerra entre Ucrania y Rusia está redefiniendo el concepto de conflicto armado moderno en muchos aspectos: uso masivo de drones, campañas de desinformación, sabotajes electrónicos, armamento autodiseñado y ejecuciones planificadas.
En ese sentido, Ucrania no solo se defiende, sino que está escribiendo un nuevo manual de guerra asimétrica. Un modelo que bien podría inspirar —o alarmar— a otros países o movimientos insurgentes en el futuro.
Sin una resolución inmediata en el horizonte, estas acciones de sabotaje y ofensiva táctica continuarán siendo la herramienta más efectiva de Kyiv para nivelar el campo de juego, tanto en territorio físico como en el tablero geoestratégico.