Una victoria que trasciende lo legal: el caso que obligó a Aetna a cubrir tratamientos de fertilidad para parejas LGBTQ
La histórica demanda colectiva que niveló el acceso reproductivo de millones y marcó un antes y un después en las políticas de salud de EE.UU.
La lucha silenciosa de muchas familias
Formar una familia no debería depender del género, la orientación sexual o el estado civil. Sin embargo, hasta hace poco, esa afirmación no se cumplía en muchos planes de aseguradoras de salud en Estados Unidos. Para parejas del mismo sexo, construir una familia era una odisea burocrática, emocional y, sobre todo, económica. Este fue el caso de Mara Berton y June Higginbotham.
Ambas mujeres, residentes del condado de Santa Clara, California, sabían desde temprana edad que deseaban ser madres. Pero su realidad como pareja lesbiana significaba que no podían acceder a los mismos beneficios de fertilidad que compañeros heterosexuales con la misma póliza de seguro —en este caso, Aetna—, pese a pagar las mismas primas y estar sujetas a las mismas condiciones generales.
Mientras que sus colegas heterosexuales recibían tratamientos cubiertos por su seguro tras seis a doce meses de relaciones sexuales sin protección, ellas debieron pagar de su bolsillo más de $45,000 para acceder a tratamientos como inseminación artificial e in vitro. Un precio demasiado alto para muchas familias trabajadoras.
Una demanda que cambió la narrativa
Esa injusticia estructural motivó a Berton a convertirse en la principal demandante de una demanda colectiva contra Aetna. Su objetivo no era únicamente personal: "Lo que estamos defendiendo tiene que ver con construir una familia y tener hijos... era muy importante que otras parejas no pasaran por esto," dijo en una entrevista con CalMatters.
Semanas atrás, un juez del Distrito Norte de California, Haywood Gilliam, Jr., aprobó un acuerdo preliminar que obliga a Aetna a cubrir los tratamientos de fertilidad a parejas del mismo sexo al mismo nivel que a las parejas heterosexuales. Esta decisión aplica a todos los afiliados de la compañía a nivel nacional.
Según la organización National Women's Law Center, este es el primer caso de su tipo que obliga a un proveedor de seguros a aplicar esta política igualitaria de forma nacional. Unos 2.8 millones de miembros LGBTQ podrán beneficiarse de esta decisión, incluidos 91,000 californianos directamente afectados.
¿Cómo discriminaba el sistema?
Aetna, hasta hace poco, exigía que una persona probara haber tenido relaciones sexuales heterosexuales sin protección durante hasta un año para calificar como "infértil". En el caso de mujeres “sin pareja masculina”, su política requería que intentaran entre 6 y 12 ciclos de inseminación artificial sin éxito (dependiendo de la edad) —todos costeados por ellas— antes siquiera de pensar en reembolsos o cobertura parcial.
En contraste, los médicos recomiendan de 3 a 4 ciclos de inseminación artificial antes de pasar a una fecundación in vitro (FIV). Superar ese umbral es biológica y emocionalmente desgastante, sin contar los costos financieros.
"La política estaba claramente diseñada para disuadir a las personas de acceder a su cobertura médica," dijo Sean Tipton, directivo de la American Society for Reproductive Medicine (ASRM). Su organización cambió en 2023 la definición médica de infertilidad para incluir a personas LGBTQ y solteras, en un intento por impedir que las aseguradoras siguieran emitiendo negativas arbitrarias.
Una victoria sin precedentes para millones
El acuerdo obliga a Aetna a:
- Modificar sus políticas para cubrir inseminación artificial e in vitro sin importar la orientación sexual o el tipo de relación del afiliado.
- Pagar al menos $2 millones en daños a residentes de California que cumplan con los criterios y presenten su reclamo antes del 29 de junio de 2026.
Pero más allá de la cifra, el verdadero valor es simbólico: los derechos reproductivos ya no estarán subordinados al modelo de familia tradicional. Como lo expresó Alison Tanner, abogada involucrada en el caso: "Lo veíamos como un tema de desigualdad: las personas en relaciones del mismo sexo estaban siendo tratadas de forma distinta."
La batalla emocional: cuando la biología, el amor y las finanzas chocan
La experiencia de Berton y Higginbotham fue agotadora en muchos planos. Exigiendo préstamos familiares y recursos ahorrados, se embarcaron en cuatro intentos de inseminación artificial —todos fallidos— antes de pasar a la fecundación in vitro, parcialmente para no perder acceso limitado a esperma de un donante específico que combinaba el linaje judío y nativo americano de Higginbotham.
Finalmente, el esfuerzo coronó con el nacimiento de sus dos hijas gemelas, un momento que ellas describen como profundamente trascendente. Pero esa felicidad no borra el trauma:
“No creo que tu seguro de salud deba involucrarse tanto en las decisiones sobre cómo decides formar una familia,”
dijo Berton, quien aún siente indignación por haber tenido que enfrentar una estructura burocrática que penalizaba su identidad sexual.
Cambios a futuro: más allá de Aetna
La presión colectiva ha empezado a rendir frutos sistémicamente. A partir de enero próximo, una nueva ley californiana requerirá que todos los planes regulados por el estado cubran tratamientos de fertilidad para parejas del mismo sexo y personas solteras. Aunque Aetna no entra dentro de esta categoría, sienta un precedente que otras aseguradoras probablemente seguirán para evitar litigios similares.
La definición de infertilidad ya no será únicamente un diagnóstico médico sino también un reconocimiento de contextos y realidades diversas.
Los datos lo avalan: según la ASRM, los tratamientos de fertilidad para personas LGBTQ han crecido un 60% en la última década, y estudios han demostrado que ofrecer cobertura directa evita costos mayores a largo plazo (embarazos más sanos, menos complicaciones, hijos más seguros desde nacimiento).
¿Qué sigue para los derechos reproductivos?
El caso marca un antes y un después, pero deja preguntas en el aire:
- ¿Cuántas parejas no lograron convertirse en familias por barreras económicas impuestas por aseguradoras?
- ¿Cómo se garantiza que las reformas no queden estancadas o reversibles frente a cambios políticos?
- ¿Se replicará esta medida en otras aseguradoras privadas?
Lo cierto es que este fallo representa un momento definitorio para la historia de los derechos civiles en EE.UU. Abre la puerta a nuevas garantías igualitarias y reconoce a las familias por lo que son: espacios de amor, compromiso y deseo genuino de criar hijos con dignidad.
Para Higginbotham, el resultado tiene una resonancia emocional clara:
“Conozco gente que no tiene hijos, que los deseaba, pero no logró pagarlo. Este acuerdo es un enorme paso para corregir una tremenda injusticia.”
Y aunque su familia ya es completa con sus hijas, saben que el verdadero legado de su lucha residirá en esas otras millones de familias que están por comenzar su camino. Esta vez, con la ley —y la justicia— de su lado.
