Waymo y el apagón en San Francisco: ¿qué tan autónomos son realmente los autos autónomos?

El reciente apagón masivo en San Francisco expuso limitaciones críticas en la tecnología de los robotaxis de Waymo. ¿Estamos realmente listos para un mundo sin conductores?

El apagón que paralizó algo más que semáforos

El pasado sábado, San Francisco se sumió en la oscuridad cuando un incendio en una subestación dejó sin electricidad a más de 130,000 hogares y negocios. Pero el impacto del apagón fue más allá de luces apagadas y electrodomésticos inservibles: también dejó al descubierto serias limitaciones en los vehículos autónomos de Waymo, subsidiaria de Alphabet (la empresa matriz de Google).

Los robotaxis, que normalmente deberían ser la vanguardia del futuro del transporte, se convirtieron en obstáculos inmóviles en medio de calles congestionadas. Videos publicados en redes sociales muestran a varios Waymos bloqueando intersecciones—unos con luces de emergencia encendidas, otros parados en medio de la vía sin moverse—en una suerte de coreografía caótica que dejó a muchos preguntándose si esta tecnología está realmente preparada para el “mundo real”.

El diseño vs la realidad: ¿pueden los autos autónomos con lo impredecible?

Waymo explicó que sus vehículos están programados para tratar semáforos fuera de servicio como si se tratara de intersecciones de cuatro vías, donde todos los vehículos deben detenerse antes de avanzar. Sin embargo, la realidad no siempre se alinea con la lógica algorítmica. La magnitud del apagón creó una situación completamente fuera del guión, en la que los autos parecían incapaces de tomar decisiones adecuadas.

“Mientras el fallo de la infraestructura eléctrica fue significativo, seguimos comprometidos a garantizar que nuestra tecnología se ajuste al flujo de tráfico durante estos eventos”, dijo un portavoz de Waymo. Agregó que la empresa trabajó estrechamente con funcionarios de la ciudad y suspendió temporalmente el servicio la noche del sábado, reanudándolo al día siguiente.

Pero ¿basta con pausar el servicio cuando la ciudad ya está sumida en caos?

Una ciudad robotizada, una infraestructura humana

Waymo opera cientos de vehículos autónomos en San Francisco, y se espera que complete más de 14 millones de viajes este año. La empresa también ha expandido su presencia en ciudades como Los Ángeles, San José, así como en estados como Texas, Arizona, Florida y Georgia. Sin embargo, desde el comienzo, las autoridades locales de transporte y bomberos han expresado sus preocupaciones sobre la operación de estos vehículos.

En los meses previos a la aprobación de Waymo como servicio comercial en agosto de 2023, se reportaron múltiples incidentes de autos bloqueando tráfico o deteniéndose de forma inexplicable. Lo que el reciente apagón evidenció fue lo que muchos temían: en situaciones de emergencia, estos vehículos podrían convertirse en obstáculos literalmente inamovibles, impidiendo que policías, bomberos o ambulancias lleguen a su destino.

Expertos alzan la voz: "fallo de gestión operativa"

Philip Koopman, profesor emérito en la Universidad Carnegie Mellon y experto en seguridad de vehículos autónomos, catalogó lo sucedido como un “fallo de gestión operativa”. Según Koopman, estos vehículos están diseñados para detenerse si encuentran una situación que no comprenden y solicitar asistencia remota. Pero si muchos autos solicitan ayuda al mismo tiempo y esa capacidad está desbordada, el sistema colapsa.

"Si tienes miles de robotaxis que se detienen, tienes un problema. ¿Y si hubiera sido un terremoto? Tendrías miles de robotaxis bloqueando la carretera", señaló Koopman.

Más allá del código: imprevistos, ambigüedad y sentido común

El desarrollo de vehículos autónomos se ha enfocado fuertemente en cumplir con reglas específicas de tránsito, reconocer señales y evitar obstáculos. Pero la vida urbana está llena de ambigüedades e improvisaciones. Humanamente, comprendemos que una luz intermitente puede significar avanzar con precaución, y que una mirada o señal con la mano puede ser suficiente para coordinar el paso con otro conductor o peatón. Para un robot, todo esto es un territorio borroso.

Y frente a lo inesperado, la reacción predeterminada de estos autos es detenerse. Puede parecer la opción más segura, pero en contexto puede ser desastroso.

¿Quién debería ajustar a quién: la ciudad a los robots o viceversa?

Con el auge de los vehículos autónomos, surge una pregunta inevitable: ¿debería adaptarse la ciudad a esta tecnología o debe la tecnología adaptarse a la ciudad?

Las ciudades como San Francisco no fueron diseñadas pensando en vehículos sin conductor. Su infraestructura responde a códigos humanos que evolucionaron en base al comportamiento cotidiano, a necesidades sociales y a prioridades humanas. Esperar que la ciudad reforme su infraestructura para facilitar la vida a los robots parece tan absurdo como esperar que los transeúntes aprendan a interactuar con autos que no pueden responder con gestos o palabras.

Waymo: de laboratorio a la calle

Waymo es descendencia directa de un proyecto secreto iniciado por Google en 2009. Desde entonces, ha liderado la carrera por el desarrollo de autónomos junto a empresas como Cruise (de General Motors), Tesla y Apple. Pero el salto al uso comercial masivo —como el lanzamiento de su servicio de robotaxis en múltiples ciudades— aún enfrenta múltiples barreras técnicas, legales y sociales.

El incidente no es el primero que pone a Waymo bajo la lupa. Ya había tenido que defenderse antes de acusaciones de bloquear el paso de vehículos de emergencia, fallas abruptas y errores en reconocimiento de peatones.

El lado humano y la frustración ciudadana

El caso de Tyler Cervini, residente del distrito de Mission en San Francisco, ilustra este punto. Durante el apagón, cinco Waymo bloquearon el cruce frente a su casa. Él intentaba tomar un Uber rumbo al aeropuerto, pero su conductor tuvo que esquivarlos como obstáculos para poder recogerlo. "Parecía muy frustrado con lo que estaba pasando", comentó Cervini.

¿Es esta la comodidad que prometía el futuro autónomo?

Los datos no mienten: la confianza en autos autónomos aún es débil

Una encuesta de Pew Research Center de 2022 reveló que el 63% de los estadounidenses no se sienten cómodos con la idea de que un vehículo completamente autónomo los transporte. La misma encuesta señala que solo un 26% cree que los beneficios superarán los riesgos.

Los gigantes tecnológicos han invertido miles de millones de dólares en vehículos autónomos con la promesa de reducir accidentes, mejorar el tráfico y democratizar el transporte. Pero estamos viendo cómo esos beneficios prometidos podrían ir acompañados de nuevas formas de disfunción urbana.

¿Y ahora qué sigue?

Waymo aseguró que la mayoría de los viajes en curso durante el apagón se completaron y que los vehículos restantes se estacionaron de forma segura o fueron llevados a sus depósitos. La empresa también reiteró su compromiso con mejorar sus sistemas de respuesta ante emergencias y eventos imprevistos.

No obstante, expertos como Koopman insisten en una reevaluación profunda. “Suspender el servicio hasta después de notar problemas fue demasiado tarde. La gestión del riesgo debe considerar escenarios como apagones, desastres naturales u otros eventos de emergencia en masa”.

El futuro (aún) necesita supervisión humana

El caso de los Waymos inmovilizados en San Francisco deja claro que, a pesar de la sofisticación tecnológica, los autos autónomos todavía están lejos de ser infalibles. Su funcionalidad en condiciones óptimas puede ser ejemplar, pero su rigidez algorítmica se convierte en su talón de Aquiles cuando la ciudad no coopera.

Quizás, antes de avanzar en la implantación masiva de estos sistemas en entornos urbanos, necesitamos hacernos una pregunta básica pero clave:

¿Estamos enseñando a los autos a vivir en nuestra ciudad, o tratando de rediseñar la ciudad para que acomode a los autos?

Hasta que esa pregunta tenga una respuesta satisfactoria, la convivencia entre humanos y máquinas seguirá siendo un experimento en desarrollo... que aún necesita un conductor al volante.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press