¿Adiós al sorteo? El visado H-1B de EE.UU. cambia las reglas del juego
La administración estadounidense impulsa una reforma que prioriza a trabajadores calificados y con altos salarios, generando opiniones divididas sobre el futuro del mercado laboral en tecnología y salud.
Un cambio estructural en el sistema H-1B
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció una importante reforma al sistema de visados H-1B, eliminando el tradicional sorteo aleatorio como mecanismo de selección primaria y reemplazándolo por un sistema ponderado que favorecerá a trabajadores extranjeros altamente calificados y mejor remunerados.
Esta nueva regla entrará en vigor el 27 de febrero de 2026 y aplicará para la próxima temporada de registro de visas H-1B. La agencia responsable, US Citizenship and Immigration Services (USCIS), explicó en un comunicado que el proceso "aumentará la probabilidad de que las visas H-1B sean asignadas a trabajadores con mayores calificaciones y salarios".
¿Qué es una visa H-1B?
Las visas H-1B permiten a empleadores estadounidenses contratar trabajadores extranjeros especializados en campos como tecnología, ingeniería, matemáticas, salud y educación. Se trata de una visa no inmigrante, con una duración inicial de hasta tres años, renovable por un máximo de seis.
Desde su creación en 1990 como parte de la Immigration Act, el programa se ha posicionado como una herramienta esencial para empresas de tecnología y servicios profesionales que requieren expertos que no se encuentran fácilmente en el mercado local. Sin embargo, siempre ha estado rodeado de polémica.
Del sorteo a la meritocracia salarial
Históricamente, el sistema H-1B usaba una lotería aleatoria para seleccionar a los beneficiarios del cupo anual limitado: 65,000 visas regulares más otras 20,000 adicionales para trabajadores con títulos de maestría o doctorado obtenidos en EE.UU.
Con la nueva política, el gobierno busca implementar un modelo de selección ponderado, en el que los criterios salariales y de habilidad técnica influyen decisivamente. Los candidatos con ofertas laborales mejor pagadas tendrán una mayor probabilidad de ser seleccionados.
"El proceso de selección aleatorio fue explotado por empleadores estadounidenses que buscaban principalmente importar trabajadores extranjeros a salarios más bajos de los que pagarían a estadounidenses", declaró Matthew Tragesser, portavoz del USCIS, justificando el cambio.
¿Innovación o exclusión?
Los defensores del programa argumentan que la visa H-1B es un motor imprescindible de innovación. Apple, Google, Amazon, Microsoft y Tata Consultancy Services figuran entre los mayores beneficiarios. De hecho, en 2023 Amazon recibió más de 10,000 aprobaciones de visas H-1B.
- California es el estado con mayor concentración de trabajadores H-1B.
- Según el American Immigration Council, más del 70% de los beneficiarios trabaja en ocupaciones de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).
El director ejecutivo de la National Foundation for American Policy, Stuart Anderson, expresó preocupación: "Este cambio puede frenar la capacidad de startups y pequeñas empresas para atraer talento, ya que difícilmente podrán competir con los salarios de gigantes como Amazon o Google".
¿Una política proteccionista?
Las intenciones del gobierno también se relacionan con una visión proteccionista del mercado laboral. La administración Trump ya había manifestado objeciones al sistema H-1B tradicional.
Entre otras medidas, Donald Trump firmó una proclamación presidencial que impone una tarifa de $100,000 por cada H-1B para ciertos trabajadores, una acción que ha sido ampliamente cuestionada en tribunales. También introdujo la propuesta de una visa “gold card” para atraer millonarios como vía rápida de ciudadanía.
Controversia: ¿beneficio o barrera?
Las críticas al sistema recalcan que muchos empleadores clasificaban ciertos puestos como "nivel básico" para pagar salarios mínimos del rango permitido, lo que hacía vulnerable a los trabajadores estadounidenses.
Por otra parte, detractores sostienen que la nueva política favorece únicamente a los sectores económicos con mayor capacidad financiera, y podría excluir a profesionales igual de capacitados, pero con propuestas salariales más modestas. Además, impactaría negativamente en universidades, hospitales rurales o escuelas públicas que dependen del visado H-1B para nutrir su fuerza laboral.
“La capacidad de pagar un salario alto no siempre está alineada con la calidad del trabajo o el nivel de innovación que un profesional aporta. Una visa no debería ser sólo para los mejor pagados, sino para los mejor calificados”, opinó un académico de la Universidad de Stanford en una columna reciente.
El punto ciego: salud y educación
La atención sanitaria y la educación pública son dos sectores muy dependientes del talento global. Médicos especializados, enfermeros y maestros con dominio de idiomas diversos han ingresado al sistema estadounidense mediante visas H-1B durante años.
Según la American Association of International Healthcare Recruitment, más del 32% de las visas H-1B del sector salud se otorgaron a hospitales rurales. Estos centros, que ya compiten contra mejores remuneraciones urbanas, podrían ver disminuida su capacidad de contratación bajo el nuevo modelo.
Consecuencias geoestratégicas
El rediseño del H-1B también tiene implicancias diplomáticas. Estados Unidos ha sido históricamente uno de los principales destinos para talento internacional. Esta reforma podría cambiar ese flujo.
Países como Canadá, Alemania o Australia han mejorado sus políticas migratorias para atraer trabajadores calificados. ¿Podría EE.UU. perder competitividad global en la guerra por el talento?
Empresarios y economistas opinan
Para Mark Cuban, inversor y empresario tecnológico, la reforma es un error: “El talento no siempre es rico. Si EE.UU. impone barreras, los cerebros se irán a donde haya menos burocracia y más oportunidades”.
En cambio, el economista Stephen Moore, exconsejero de Trump, señaló que “es insostenible que trabajemos para empresas que importan extranjeros para sostener salarios deprimidos. Este es un paso necesario para priorizar el talento nacional y recuperar el equilibrio”.
El futuro del visado H-1B: ¿hacia dónde vamos?
La administración de Joe Biden ha heredado y parcialmente adoptado esta visión reformista, aunque con menos propaganda pública. A pesar del cambio organizativo, la presión de Silicon Valley, universidades y ONGs migratorias será esencial en su implementación efectiva.
Para muchos, la pregunta no es sólo sobre quién gana la visa, sino qué sociedad quiere estructurar EE.UU. con su política migratoria: ¿una que premie al mejor pagado o al profesional más prometedor?
Por ahora, el nuevo sistema parece estar aquí para quedarse. Mientras tanto, empresas, trabajadores y universidades, en un contexto post-pandemia y de transformación digital, deberán redefinir estrategias para adaptarse a esta nueva realidad.
¿Quién controla el futuro laboral global?
Cada cambio en el sistema H-1B no solo afecta a los profesionales que lo solicitan, sino también a la percepción de EE.UU. como faro de oportunidades. En una economía cada vez más definida por el conocimiento, el capital humano será determinante.
Este rediseño es más que una cuestión interna: es un mensaje para el mundo. Estados Unidos, al inclinar la balanza hacia los más privilegiados, podría reconstruir su mercado laboral o limitar, sin saberlo, su papel como centro global de innovación.
Solo el tiempo lo dirá.
