Campamento entre la tragedia y la esperanza: El polémico resurgir de Camp Mystic tras las inundaciones
Tras la catastrófica riada que cobró la vida de 27 personas, el campamento cristiano para niñas se prepara para reabrir, entre la indignación de algunas familias y la necesidad de sanar de otras.
Un verano marcado por la tragedia
En julio, lo impensable sacudió el corazón de Texas. Una tormenta azotó las colinas calizas del centro del estado, haciendo que el río Guadalupe, conocido por su rápido ascenso en temporadas lluviosas, se desbordara con una fuerza inusitada. En cuestión de horas, Camp Mystic, un campamento cristiano centenario solo para niñas, pasó de ser un refugio espiritual a escenario de una de las peores tragedias naturales del estado en años.
Las cifras son escalofriantes: 25 niñas y dos consejeras fallecieron, otras tantas fueron rescatadas en condiciones extremas y dos siguen desaparecidas. Muchos testimonios describen la fuerza del agua irrumpiendo en las cabañas durante la noche, atrapando a las niñas en espacios sin salida. El campamento perdió no solo a participantes, sino también a uno de sus líderes: Dick Eastland, dueño de Camp Mystic, quien murió intentando ayudar.
Reabrir: ¿Un acto de valentía o una muestra de insensibilidad?
Meses después de los sucesos trágicos, Camp Mystic ha anunciado su intención de reabrir sus puertas en mayo de 2026. La noticia ha dividido opiniones. Algunos padres sienten que la reapertura es una bofetada emocional, una falta de respeto a la memoria de las víctimas. Otros, ven en ella una posibilidad de cerrar ciclos y sanar heridas.
En una carta dirigida a las familias, la administración del campamento afirmó: “Para muchas de sus hijas, este regreso no es simple, pero es un paso valiente en su proceso de sanación.”
Testimonios que parten el alma
Patrick Hotze, padre de tres niñas que sobrevivieron al desastre, asistió a varios funerales de amigas cercanas de sus hijas. A pesar del dolor, asegura que ellas desean volver. “Mi corazón está roto por quienes perdieron a sus hijas”, comenta, “pero cada niño y familia enfrentan el duelo a su modo”.
Otro caso conmovedor es el de Evie Lindley, de nueve años. Su madre, Liberty, recuerda cómo Evie flotó sobre un colchón junto a otras niñas, en la oscuridad total, esperando el rescate en helicóptero. Su cabaña, Wiggle Inn, quedó casi sumergida. Evie sobrevivió, pero muchas de sus amigas no.
“Mi niña pensó que iba a reunirse con su hermana fallecida esa noche”, comenta Liberty, refiriéndose a la gemela de Evie, quien murió por leucemia el año anterior. “Sin embargo, después del rescate, cuando le lavaba el pelo, me miró sonriente y dijo: ‘Mamá, ojalá el año que viene en el campamento podamos hacer Mary Poppins de nuevo, aún quiero ser Bert’”.
Mejoras prometidas, confianza quebrada
Entre las nuevas medidas que promete implementar Camp Mystic están:
- Reubicación de las cabañas en zonas más elevadas.
- Instalación de radios bidireccionales en cada cabaña.
- Monitores de niveles del río en tiempo real.
- Nuevos protocolos de evacuación y alertas al personal y padres.
No obstante, algunas familias mantienen su escepticismo. John Ball, un abogado de McAllen, Texas cuyo hija también estaba en el campamento, dijo que “fue aterrador no saber qué había pasado durante más de 12 horas”. Él y su familia han decidido que su hija no asistirá este año.
¿Quién es responsable?
La tragedia ha desatado una serie de demandas legales contra el campamento. Los demandantes alegan que no se evacuó adecuadamente a las niñas y que incluso se emitieron órdenes de mantenerlas en las cabañas cuando el agua ya estaba subiendo peligrosamente. Una de las llamadas al 911 revelada por las autoridades venía de una mujer que vivía un kilómetro río abajo y pudo ver a niñas siendo arrastradas por la corriente.
La falta de responsabilidad clara ha generado tensiones. Hasta el momento, los líderes del condado de Kerr siguen ocupando sus cargos, defendiendo su actuación previa a las lluvias. El Congreso estatal de Texas planea audiencias para 2026, pero sin prisa por asignar culpables.
Contexto histórico: “Flash Flood Alley”
El área que rodea el río Guadalupe es conocida como “Flash Flood Alley” por su vulnerabilidad a crecidas súbitas. Esta fue al menos la quinta inundación mortal en esa zona durante el último siglo. A pesar de los antecedentes, muchos cuestionan si se subestimó el riesgo. Camp Mystic existe desde hace más de 100 años y ha sobrevivido tormentas previas, pero nunca una de esta intensidad.
El abogado del campamento, Mikal Watts, señaló que se han entrevistado con excampistas que presenciaron inundaciones anteriores, pero “ninguna igualó la magnitud del evento de julio de 2025”. Sin embargo, para muchos padres, esto no es suficiente para justificar una reapertura apresurada.
Fe, dolor y resiliencia
Camp Mystic no es un simple campamento. Para muchas niñas texanas, representa un espacio de fe, hermandad y crecimiento. Las actividades incluyen adoración cristiana, juegos, teatro, y compañerismo entre niñas de diversas ciudades. Algunas familias han visto generaciones criando vínculos en sus instalaciones.
Este legado hace que también haya familias que defienden su reapertura. Dicen que preservar la tradición también es una forma de rendir homenaje a las niñas que fallecieron.
Una decisión personal, una herida colectiva
La reapertura de Camp Mystic pone a prueba más que la seguridad y la logística. Es un reto emocional y ético. Cada familia enfrentará su propio dilema: ¿vale la pena arriesgarse de nuevo? ¿Es esta la forma de sanar o de repetir errores?
Sea cual sea la decisión, la conversación que ha despertado revela algo profundo sobre el duelo, la memoria y la esperanza. Camp Mystic, aunque rodeado de polémica, se ha convertido en símbolo de una comunidad que intenta comprender lo incomprensible.