El mercado bursátil en 2025: turbulencias, inteligencia artificial y el impredecible impacto de Trump

Un año de altibajos económicos globales marcados por tensiones geopolíticas, la euforia tecnológica y una Reserva Federal bajo presión

2025 fue un año que mantuvo a los inversores al borde del asiento, donde cada fluctuación del mercado parecía tener una causa política, tecnológica o monetaria. Aunque el año sembró incertidumbre, también ofreció fuertes ganancias para quienes apostaron por la paciencia.

Un comienzo turbulento y los temores arancelarios

El mercado bursátil estadounidense arrancó 2025 con grandes sobresaltos. El pánico se desató en abril tras el anuncio del expresidente Donald Trump de un paquete arancelario más severo de lo anticipado, lo que provocó un derrumbe del S&P 500 de casi 5% el 3 de abril, seguido por una caída adicional del 6% al día siguiente, cuando China respondió con represalias comerciales.

Estas medidas hicieron temer una recesión global y una inflación descontrolada. Además, impactaron negativamente en el dólar estadounidense y sembraron miedo incluso en los mercados de bonos del Tesoro, considerados entre los más seguros del mundo.

El alivio llegó el 9 de abril cuando Trump pausó los aranceles, argumentando que el mercado de bonos se estaba "mareando". Posteriormente, firmó acuerdos para reducir los aranceles propuestos, lo que trajo calma temporal a los mercados.

La Fed: blanco de críticas políticas

Otra sorpresa del año fue la presión de Trump sobre la Reserva Federal para reducir las tasas de interés. La Fed, históricamente independiente, se enfrentó a ataques personales del expresidente, quien apodó al presidente de la entidad, Jerome Powell, como “Too Late” (demasiado tarde). Esta tensión aumentó en julio cuando Trump acusó públicamente a Powell de mal manejo económico frente a las cámaras de televisión.

La Fed mantuvo las tasas estables hasta agosto debido a la inflación persistente por encima del objetivo del 2%. Aunque el mercado suele recibir con agrado las tasas bajas, la posibilidad de un recorte bajo presión política causó desconfianza e inestabilidad.

Para calmar los mercados, el banco central redujo la tasa en tres ocasiones durante el segundo semestre del año, ayudando a una recuperación del S&P 500 que cerró con un incremento de más del 18% hasta el 11 de diciembre, estableciendo un nuevo récord.

Rebote impulsado por la tecnología y la IA

Buena parte del repunte del mercado vino de la euforia por la inteligencia artificial. Compañías como Nvidia y Broadcom protagonizaron grandes avances en la bolsa debido a la acelerada inversión mundial en desarrollo de IA.

Este auge no solo benefició a Estados Unidos. Por ejemplo, el índice KOSPI de Corea del Sur registró su mejor rendimiento en dos décadas, gracias al ascenso de gigantes tecnológicos como Samsung y SK Hynix.

En Japón, el índice Nikkei 225 logró una ganancia de dos dígitos por tercer año consecutivo, impulsado por reformas políticas y un paquete de estímulo de $135.000 millones. En Europa, el DAX alemán también se fortaleció por decisiones gubernamentales de incrementar el gasto en infraestructura y defensa. La reducción de tasas por parte del Banco Central Europeo mejoró aún más el clima inversor.

El año del cripto: de la euforia al desencanto

Bitcoin demostró una vez más su volatilidad. Tras una caída a inicios de año provocada por la incertidumbre generada por las políticas comerciales estadounidenses, la criptomoneda tocó un pico de $125,000 en octubre, solo para desplomarse después hasta los $89,400, unos cuatro puntos porcentuales por debajo de su valor al comienzo del año.

Trump y el Congreso impulsaron los activos digitales como parte de su plataforma económica, incluso lanzando iniciativas cripto dentro del entorno empresarial de la familia Trump. Los ETF de bitcoin ayudaron a atraer a inversores individuales, pero el optimismo se desinfló cuando el temor por burbujas tecnológicas volvió a instalarse.

Francia, en busca de evitar un colapso fiscal

A finales del año, la atención también se desvió a Europa, particularmente a Francia, donde el Parlamento debatió un presupuesto provisional para 2026 ante el fracaso de las negociaciones previas. Este impulso de emergencia buscó evitar un “shutdown” gubernamental al estilo estadounidense.

“Necesitamos un presupuesto lo antes posible para salir de este estancamiento,”
— Roland Lescure, Ministro de Finanzas francés

Francia enfrenta desafíos estructurales: un gasto público excesivo debido a su generoso sistema de bienestar, sanidad gratuita y educación, combinado con una carga fiscal incapaz de cubrirlo todo. Macron, tras elecciones anticipadas fallidas, lucha por controlar el déficit, que cerró en el 5% del PBI.

Recortes a su polémica reforma previsional evidencian sus problemas para generar consenso político. A principios de diciembre, el gobierno apenas logró aprobar el presupuesto de sanidad, interrumpiendo uno de los proyectos más emblemáticos de Macron: elevar la edad de jubilación de 62 a 64 años.

El desempeño global del mercado y perspectivas para 2026

A pesar de las turbulencias, los mercados globales registraron buenos desempeños. Alemania y Japón reaccionaron positivamente a paquetes económicos y reformas. El oro alcanzó valores inéditos de $4,512 por onza, mientras que la plata subió a $69.52.

Según FactSet, se proyecta que las empresas del S&P 500 incrementen sus ganancias por acción en un 14.5% en 2026, una aceleración respecto al 12.1% estimado para 2025. Eso podría sostener las subidas del índice, siempre que no surjan sorpresas mayores.

Sin embargo, algunas firmas como Vanguard son menos optimistas. Estiman que las acciones estadounidenses podrían ofrecer solo un 3.5% a 5.5% de retorno anualizado en la próxima década. Han señalado que los precios de los títulos siguen siendo altos en relación con los beneficios empresariales.

Desde Bank of America, la estratega Savita Subramanian pronostica que el S&P 500 podría crecer a una velocidad menor que las utilidades corporativas si se reducen las recompras de acciones y los bancos centrales moderan los recortes de tasas.

Lo que nos dejó 2025 y el camino hacia 2026

A pesar de la alta inflación, las fricciones políticas y los miedos por una burbuja tecnológica, los mercados resistieron y hasta prosperaron. Aquellos inversores con una estrategia de largo plazo y control emocional encontraron recompensas significativas.

Ante 2026, las incertidumbres persisten: ¿seguirá la IA generando valor real? ¿Se moderará la política monetaria sin comprometer la estabilidad financiera? ¿Tendremos más sorpresas geopolíticas desde Washington o Europa?

Lo que sí es seguro es que, una vez más, el mercado no se moverá exclusivamente por lógica, sino también por narrativas, emociones y, como siempre, política.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press