El verdadero costo en carbono del envío exprés: ¿vale la pena la prisa?

Mientras el comercio electrónico bate récords de ventas, el hábito del envío rápido amenaza con elevar las emisiones de carbono. ¿Qué papel juegan consumidores y empresas en frenar esta tendencia?

El crecimiento vertiginoso del comercio electrónico

La economía estadounidense registró un crecimiento notable del 4.3% durante el tercer trimestre del año, según datos del Departamento de Comercio. Parte de este auge se explica por el aumento del consumo durante la temporada navideña, impulsado tanto por las compras en tiendas físicas como por el comercio electrónico, que acumuló un incremento del 7.8% en ventas durante las primeras siete semanas de la temporada, de acuerdo con Visa.

No obstante, este auge trae consigo un alto costo medioambiental, especialmente en lo que se refiere a la logística de entregas rápidas.

El atractivo (y peligroso) encanto del envío exprés

Las entregas al día siguiente o incluso en cuestión de horas son ahora un estándar en las grandes plataformas como Amazon, Walmart o Target. Sin embargo, lo que muchos consumidores no consideran es que esta comodidad conlleva un coste ambiental notable.

Según Sreedevi Rajagopalan, investigadora del MIT Center for Transportation and Logistics, los envíos rápidos pueden aumentar las emisiones entre un 10% y un 12%, comparado con los envíos estándar. ¿La razón? Las rutas de entrega se vuelven menos eficientes: camiones saliendo medio vacíos, múltiples visitas a un mismo vecindario al día, y el uso de modos de transporte más contaminantes como la aviación.

“Para la misma demanda, el envío rápido definitivamente incrementa las emisiones debido a la falta de consolidación y al uso de transporte más intensivo en carbono”, explica Rajagopalan.

La última milla: el talón de Aquiles ecológico

En logística, se conoce como "la última milla" al tramo final del recorrido de un producto desde el centro de distribución hasta el consumidor. Este tramo representa uno de los puntos más complicados para reducir emisiones.

Este proceso se agrava cuando un cliente hace múltiples pedidos a lo largo de la semana. El primer pedido ya está en proceso cuando el segundo es solicitado, lo que impide la consolidación y multiplica los trayectos. Y si un camión regresa vacío, esa logística bidireccional genera aún más emisiones.

Datos que preocupan: impacto acumulado

  • Las ventas en tiendas físicas representan el 73% de todas las transacciones navideñas, según Visa.
  • Las entregas rápidas incrementan las emisiones hasta en un 56% si se comparan con entregas planeadas con 3 o 4 días de anticipación, de acuerdo con un estudio del MIT.
  • Amazon mostró que, al consolidar pedidos en una sola entrega semanal, se evitaron más de 100,000 toneladas métricas de CO2 solo en los primeros nueve meses de 2025.

¿Quién paga la factura ecológica del consumo acelerado?

La responsabilidad no solo recae en las empresas. Los consumidores también juegan un rol esencial. Según un estudio de Rajagopalan en México, cuando los usuarios fueron informados del impacto ambiental de sus decisiones en unidades como “cantidad de árboles necesarios para absorber esas emisiones”, muchos optaron por demorar sus entregas voluntariamente.

“Los consumidores cambian su comportamiento cuando comprenden el impacto de sus acciones”, afirma Rajagopalan.

Y es que las decisiones que parecen triviales, como retrasar un envío por uno o dos días, pueden disminuir el CO2 generado hasta en 36% según Christopher Faires, profesor adjunto de logística en la Georgia Southern University.

Las grandes marcas intentan reaccionar

Gigantes como Amazon están invirtiendo en soluciones más sostenibles para enfrentar este problema. Algunas de sus iniciativas incluyen:

  • Expansión del uso de vehículos eléctricos.
  • Transporte por ferrocarril para reducir la dependencia aérea.
  • Entrega a pie o en bicicleta en ciudades densamente pobladas.
  • Promoción de la consolidación de pedidos en fechas únicas de entrega.

Chris Atkins, director de sostenibilidad para operaciones globales en Amazon, señaló que estas medidas han generado resultados apreciables sin sacrificar la velocidad de entrega. La empresa afirma haber evitado más de 300 millones de paradas de entrega al fomentar que los usuarios elijan una sola fecha de entrega por semana.

La paradoja del consumidor consciente

En una era en la que la conciencia ecológica parece estar en alza, el hábito del envío inmediato pone en evidencia una paradoja del consumo moderno: queremos ser verdes, pero no al costo de sacrificar conveniencia.

No obstante, las plataformas podrían inclinar más la balanza a favor del planeta si brindan más información sobre el impacto ambiental al momento del checkout. Por ejemplo, mostrar cuántas emisiones se ahorran con una entrega más lenta o qué tipo de transporte se usará. Incluso algunas empresas están comenzando a mostrar etiquetas como "entrega baja en CO2" o "espera responsable".

¿Cómo pueden actuar los consumidores?

He aquí algunas acciones concretas que puedes implementar para reducir tu huella de carbono al comprar en línea:

  1. Consolida tus compras: haz una sola orden semanal en lugar de múltiples pedidos diarios.
  2. Elige envío estándar: además de ahorrar dinero, ayudas al medio ambiente.
  3. Evita el envío exprés innecesario: si no es urgente, selecciona una opción sostenible.
  4. Infórmate: muchas tiendas muestran el impacto ambiental de cada tipo de envío.
  5. Comparte la información: educar a otros sobre estos temas genera un impacto colectivo.

Un cambio necesario y posible

Muchas pequeñas acciones pueden sumar grandes resultados. Como dijo Rajagopalan, “El envío exprés no va a desaparecer, pero su impacto ambiental puede reducirse significativamente con cambios pequeños en el comportamiento de consumidores y empresas.”

La economía se puede seguir expandiendo, pero sin que ello suponga un retroceso climático. El secreto está en agregar inteligencia — no velocidad — a nuestras decisiones de compra.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press