Tensión judicial en Nueva York: las licencias para indocumentados ganan una batalla clave

La llamada ‘Green Light Law’ recibe respaldo federal, enfrentando la ofensiva del trumpismo y marcando un precedente sobre inmigración y soberanía estatal

El debate sobre inmigración y derechos civiles en Estados Unidos ha encontrado un nuevo campo de batalla: las carreteras de Nueva York. En una decisión histórica, una jueza federal respaldó este martes la llamada Green Light Law, una ley estatal que permite otorgar licencias de conducir a personas sin importar su estatus migratorio. Esta medida, impulsada desde 2019, ha sido el blanco de controversias políticas, demandas judiciales y ha simbolizado el choque cada vez más agudo entre políticas progresistas estatales y la rigidez federal en materia migratoria, especialmente durante el mandato del expresidente Donald Trump.

Una ley contestada desde su inicio

La Green Light Law fue aprobada por el estado de Nueva York en 2019 como una forma de mejorar la seguridad vial y, de forma concreta, garantizar que los conductores—sin importar su estatus migratorio legal—puedan aprender las reglas de tránsito, aprobar exámenes y tener seguro vehicular.

Sin embargo, de inmediato, la ley recibió críticas fervientes por parte de republicanos y altos funcionarios federales de la administración Trump. El Departamento de Justicia de EE.UU. demandó al estado en febrero de 2020, argumentando que la ley interfería con normas migratorias federales y que se discriminaba al gobierno federal al limitar la información que podían compartir con las agencias de inmigración.

La sentencia: federalismo por encima del miedo

La jueza Anne M. Nardacci, designada al cargo por el presidente Joe Biden, desestimó las pretensiones del Departamento de Justicia en una decisión de 23 páginas en la que estableció que el gobierno federal no logró demostrar que la ley estatal violaba la Cláusula de Supremacía de la Constitución de Estados Unidos.

“La administración no consiguió argumentar adecuadamente que la ley estatal usurpa, interfiere o discrimina de forma ilegal contra la autoridad federal”, escribió en su fallo. Su análisis se alineó con precedentes previos del Segundo Circuito sobre iniciativas similares.

Lo que permite la Green Light Law

La legislación permite que personas que no puedan proporcionar un número de Seguridad Social obtengan una licencia estándar de conducir al presentar documentos alternativos como pasaportes vigentes o licencias expedidas en su país de origen. Esta licencia no aplica para conductores comerciales.

Los solicitantes, aun sin documentación migratoria federal, deben seguir cumpliendo con los requisitos comunes: solicitar un permiso, aprobar exámenes teóricos y prácticos, y demostrar su capacidad para manejar dentro de las normas legales del estado.

Impacto en la seguridad pública

Letitia James, la Fiscal General del estado y una de las protagonistas del enfrentamiento legal, defendió la ley desde sus inicios: “Nuestras leyes protegen los derechos de todos los neoyorquinos y mantienen nuestras comunidades seguras”, dijo tras el fallo.

Y efectivamente, hay datos que respaldan su afirmación. Según un informe del New York Times, tras la implementación de leyes similares en estados como California y Nuevo México:

  • El número de conductores asegurados aumentó significativamente.
  • Los accidentes con conductores sin licencia disminuyeron drásticamente.
  • Hubo una mejor colaboración ciudadana con cuerpos policiales, ya que se elimina el miedo a ser deportado por incidentes menores.

¿Qué decía el gobierno federal?

Bajo la administración Trump, el argumento fue que la Green Light Law era un “ataque frontal” contra las leyes migratorias federales. La entonces fiscal general Pam Bondi, en una rueda de prensa al anunciar la demanda, dijo que la ley implicaba “una priorización de los inmigrantes ilegales sobre los ciudadanos estadounidenses.”

También intentaron ejercer presión de forma indirecta. En 2020, el Departamento de Seguridad Nacional suspendió temporalmente la participación de los neoyorquinos en programas de prechequeo como el Global Entry, lo que incrementaba los tiempos de espera para viajar. Finalmente, la medida fue revertida rápidamente en un intento fallido de forzar una modificación en la ley.

No solo beneficios humanos: también hay beneficios económicos

Un estudio de New American Economy indicó que permitir a inmigrantes indocumentados obtener licencias puede inyectar millones de dólares en recaudación estatal mediante el registro de vehículos y seguros. En Nueva York, se proyectó que la ley podría inyectar más de $50 millones al año en primas de seguros, además de cientos de millones en ventas y tasas vinculadas a los vehículos.

Federalismo vs supremacía federal: ¿quién gana aquí?

La decisión revela una tensión constante entre el federalismo (la soberanía de los estados para autogobernarse) y la supremacía legal del gobierno federal. Pero como escribió la jueza Nardacci, su papel no era evaluar si la ley era buena o mala políticamente, sino si violaba la Constitución.

Y en este caso, ganó el federalismo estatal: la jueza remarcó que las autoridades de inmigración federales aún pueden acceder a datos de DMV bajo orden judicial, y que no se está impidiendo su trabajo dentro de las vías legales.

La batalla también es ideológica

Detrás del conflicto legal hay un claro contexto político e ideológico. Mientras un sector del espectro conservador asocia migración con criminalidad o saturación de recursos públicos, estados como Nueva York, California y Nueva Jersey han adoptado posturas más humanitarias.

Kathy Hochul, gobernadora de Nueva York, defendió la autonomía del estado para proteger a sus residentes sin importar estatus migratorio: “Debemos tratar a quienes trabajan, pagan impuestos y crían a sus familias aquí con dignidad y respeto.”

¿Y ahora qué sigue?

Esta sentencia puede sentar un precedente relevante para otros estados que han querido aplicar legislaciones similares. Es una reafirmación judicial de que el deseo de mejorar la seguridad pública y proteger derechos civiles estatales no necesariamente colisiona con la ley federal, siempre que se mantengan canales legales para las agencias federales —como las órdenes judiciales.

Por otro lado, podría haber más litigios o intentos legislativos para frenar leyes como esta en otros estados. Texas, por ejemplo, ha impulsado medidas completamente contrarias, incluyendo la criminalización estatal de la permanencia irregular en EE.UU. El choque entre modelos jurídicos no parece tener una resolución uniforme a corto plazo.

Lo cierto es que la Green Light Law no solo es una herramienta pragmática para mejorar la seguridad vial y social. Es, además, una declaración política y legal sobre qué visión de Estados Unidos quieren proyectar algunos estados: una donde la inclusión, la participación y el reconocimiento de la realidad migrante definen las políticas públicas.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press